Suicidios y salud mental: los números que obligan a ocuparse y tomar conciencia
Los índices de personas que intentaron terminar con sus vidas sin consumarlo resultan llamativos por sus edades y circunstancias. Existen casos en niños de 0 a 14 años, y son los jóvenes y mujeres los casos predominantes en las estadísticas que elabora el área de Salud.
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No publicar los casos de personas que deciden terminar con su vida es una norma para todos los periodistas, a excepción de que se trate de figuras públicas. El tema continúa siendo un debate que hoy puja en los códigos de ética de todos los medios de prensa porque la visibilización con los índices que marcan las estadísticas a nivel nacional hablan de una causal de muerte que en palabras de especialistas “se asemeja a una pandemia”.
Ese protocolo que antes ocultaba y ahora se muestra públicamente ha puesto en en un dilema a quienes estudian desde el ámbito de la salud pública las posibilidades de un abordaje que aún en los países con mayor bienestar, miden las consecuencias de ignorar los derechos que tienen las personas a decidir sobre sus propias vidas y las consecuencias que padecen las familias que luego no logran transitar el duelo porque carecen de explicaciones.
Organizaciones como “EmpeSares”, y grupos que se desprenden en espacios como “Renacer”, ya plantean la necesidad de hablar en nombre propio de los dolores irreparables, de pronunciar los nombres de los hijos, hermanos, tíos, padres o amigos, que se van o pasaron mucho tiempo pensando en cómo “irse”.
La Opinión siempre trabajó en la recopilación de datos que elabora el Hospital. No llegan allí todos los casos de intentos de suicidio, pero la variación estadística y la altísima demanda en el Departamento de Salud Mental, obligan a concientizar a la población sobre la necesidad de contar con más y mejores recursos profesionales, además de lugares adecuados de internación y recuperación.
Es bastante habitual y sumemente riesgoso que sea la policía quien debe encargarse del traslado de una persona que entra en un brote psicótico o una crisis por consumo de estupefacientes.
Es frecuente que, si no se trata de alguien que ha cometido delitos, sea el propio hospital público quien debe velar por los pacientes en habitaciones que no están preparadas para la recuperación de este tipo de patologías.
Las depresiones, esa pesada angustia que asoma en niños, adolescentes, adultos y abuelos no siempre es detectada a tiempo. Quienes conviven con una persona que transita una depresión se despiertan y se duermen con temor.
Durante el año 2025, fueron 15 los registros que quedaron sellados en el tránsito de las familias de quienes decidieron dejar de vivir. Pero el monitoreo de quienes protagonizaron intentos y fueron derivados al hospital ascienden a 110 pacientes detectados con ideación suicida y 200 que adoptaron alguna modalidad para concretarlo.
A ellos se suman los trastornos de conducta, angustia, ansiedad y brotes psicóticos, que en total sumaron 421 atenciones en el Servicio de Salud Mental del Hospital “Emilio Ruffa”.
En este mismo establecimiento sanitario, también asistieron a 139 personas por consumo y abuso de sustancias psicoactivas.
En nuestra condición de periodistas y no de profesionales de la salud mental, vislumbramos picos verdaderamente impactantes.
La cifra de intentos del último año casi sextuplica la registrada en 2004, con 36 casos, de los cuales se consumaron tres.
Los números son números, los datos son datos, pero el abordaje requiere también de segmentación por edades y género.
En 2025 fueron 152 las mujeres que quisieron quitarse la vida, que representaron el 68 % del total de casos. De ellas, 64 tienen entre 15 y 24 años. Otras 40 pertenecen a la franja de 25 a 34; y 25 de entre 35 a 44 años.
Respecto a los hombres, 73 fueron quienes intentaron suicidarse: 38 corresponden a la franja entre 15 y 24 años; y 20 entre los 25 y 34 años.
Hubo un intento también de mujeres mayores de 75 y, aunque parezca mentira, 10 niñas y 2 niños de entre 0 y 14 años.
En cuanto a las épocas del año, agosto presentó la mayor cantidad de casos, con 28, aunque no hubo diferencias notorias de meses anteriores. En cambio, sí bajaron entre octubre y diciembre.
En lo que va de 2026, entre enero y junio, se registraron 82 episodios de tentativa con tres casos lamentables. Una vez más predominaron las mujeres con 62 (76 %) intentos, y nuevamente la franja etaria de entre 15 y 24 años fue la de mayor cantidad: 27. En tanto los varones, se produjeron 20 (24 %) hechos, y el número más elevado se registró entre quienes tienen entre 35 y 44 años: 7 (35 %).
El repaso por las estadísticas que ya comprenden más de dos décadas de trabajo en la recolección de datos, lo más notorio es el crecimiento de la demanda en el área de salud mental, a la que también deberá sumarse en algún momento la presencia permanente de profesionales e internaciones “de tránsito” para poder asistir a los pacientes.

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