Condenaron a Juan Villalba por el desvío de materiales de la obra del hotel Azahar Spa
Le dieron dos años y medio de ejecución condicional en juicio abreviado. Trabajó en esa construcción entre 2007 y 2013, bajo las órdenes de Miguel González y el arquitecto Antoliche, que van a debate oral a fin de mes. La condena es por administración fraudulenta y le traerá problemas como empleado municipal.
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La Justicia condenó al empleado municipal de San Pedro Juan Ramón Villalba a dos años y medio de prisión de ejecución condicional tras hallarlo penalmente responsable del delito de administración fraudulenta.
Villalba, de 49 años, fue considerado culpable de haber desviado materiales, herramientas y personal de la obra del hotel Azahar Spa, que el gobernador Axel Kicillof inaugurará formalmente el 12 de junio.
Trabajó allí entre los años 2007 y 2013, período en el que fue uno de los máximos referentes a cargo de la construcción.
En ese tiempo, Villalba respondía a las órdenes de Miguel "Mili" González, contratista a cargo de la obra cuyos máximos responsables eran los arquitectos Alberto Raúl Antoliche y Jorge Santiago.
Antoliche y González —Santiago falleció— irán a juicio oral y público. El debate comenzará el 23 de junio y se extenderá por cuatro días en los Tribunales de San Nicolás, bajo la órbita del Juzgado en lo Correccional n.° 1.
Villalba, por su parte fue a juicio de trámite abreviado, en cuyo marco quedó probada su participación en el delito de administración fraudulenta, por lo que fue condenado a dos años y medio de prisión de ejecución condicional, es decir que no irá preso.
El fallo condenatorio pone en riesgo su continuidad como empleado municipal, puesto que el Estado local deberá proceder, como en otros casos, a iniciarle el sumario administrativo correspondiente, con la cesantía como máxima sanción posible.
La Justicia consideró que Villalba era "la persona que administraba los bienes y cuidaba y disponía de materiales de la obra", por lo que sus conductas provocaron un "perjuicio patrimonial" a la empresa, "evidenciado con las pericias".
Cuando en 2013 los arquitectos Antoliche y Santiago dejaron la obra, comenzaron las inspecciones por parte de la empresa que derivaron en una denuncia penal contra ellos y contra los contratistas que pusieron al frente de la tarea.
Detectaron que junto a lo que denominaron "vicios de construcción" habían sufrido retiro de materiales sin control y su uso en otras obras, con maquinaria propia incluida.
En 2007, estimaban que la construcción del hotel iba a costar alrededor de 10 millones de dólares y que estaría listo en tres años. Pero el tiempo comenzó a pasar.
"A Villalba lo trajo Antoliche, de la Municipalidad", declaró Víctor Fera, el dueño de Maxiconsumo y de Polo Industrial, empresa propietaria del Azahar Spa y antes San Julián, en la Justicia.
En una oportunidad, en el propio hotel otros obreros le informaron que se llevaban las máquinas para trabajar en otro lado. A Villalba, declaró, lo tomaron porque era "de confianza" del Municipio. Había llegado a través de "Mili" González y tenía rol de encargado.
Un testigo, que trabajaba para un contratista y manejaba una retroexcavadora, declaró que vio salir materiales de la obra hacia la casa de Villalba en varias oportunidades: piedra, cemento, cal, arena, etc.
Desde la casa, señaló, llevaban todo a otras obras en una camioneta Chevrolet vieja color naranja. Incluso, declaró, hubo obras municipales hechas con esos materiales y con las herramientas del hotel.
Otro empleado de Villalba declaró que pudo ver que sacaban hierros y chatarras. Un tercero, también contratado por él, dijo que "las ordenes en la construcción las daba Villalba" y que "también se encargaba de solicitar los materiales de construcción" que "a veces salían de la obra".
Ese mismo empleado contó que trabajó en una quinta que sería propiedad de González y en la obra del Paseo de los Túneles, siempre bajo las órdenes de Villalba y con el sueldo "abonado por el hotel".
Personal de seguridad, por su parte, también dejó asentado en la causa que había "movimiento de materiales y herramientas" en esa camioneta naranja, conducida por un empleado del ahora condenado.
El exdirector de Cultura, José Luis Aguilar, también declaró en la causa. Villalba era empleado de su área. La obra del Paseo de los Túneles, dijo, se hizo con fondos municipales. Sí contó que Villalba llevó una retroexcavadora que "le prestó un amigo". Era la del hotel.
Las copias de los libros donde la empresa de seguridad dejaba asentados los movimientos fueron fundamentales para la condena de Villalba.
Allí se detallan los días en los que personal señalado como "empleado de" o como "hombre de" Villaba se llevaban materiales de todo tipo.
Los movimientos son muchos: cortes de hierro, bolsas de cemento, ladrillos, perfiles, mangueras, baldes, arena, más cemento, tablones, tanques, tirantes, la retroexcavadora, carretillas, más ladrillos, obreros para trabajar en otra obra, escombros, portantes, cables subterráneos, bolsas de cal, pegamento, bombas de agua, y así por decenas de veces.
Todos escuchaban comentarios acerca de que Villalba se llevaba el personal, el material y las herramientas para otras obras. Pero como había autorización expresa por parte de González, que respondía directamente a los arquitectos Antoliche y Santiago, sólo dejaban asentado lo que ocurría.
Un durlockero que detectó el faltante de alrededor de 200 metros cuadrados de construcción en ese material declaró que cuando preguntó por lo que faltaba le dijeron: "Callate la boca, porque nos echan a todos y se arma quilombo".
La camioneta y un acoplado de Villalba, refirió ese testigo, "siempre salía con más cosas que con las que entraba". Él también escuchó comentarios en el mundo de la construcción que los materiales se vendían afuera o se usaban para otras obras.
"Gonzalez, Villalba y sus obreros armaban un circo para que Fera viera todo bien", dijo un testigo.
En su declaración, Villalba dijo que nunca tuvo a su cargo administración de bienes ni hacer compras, sino que él hacía "limpieza en la obra" y que el personal que le atribuyen no eran empleados suyos sino gente que "recomendó".
Aseguró que nunca sacó materiales de la obra, a menos que hubiera orden para trasladar de un lugar a otro por parte de los responsables.
La camioneta naranja, dijo, no era de su propiedad sino de una persona de apellido Bustamante —a quien los testigos señalan como "su chofer"—, que era vecino de él y trabajaba, también, en la construcción.
Aseguró que tomó "tres créditos" para terminar su casa y que no la construyó con materiales del hotel, porque todo lo que aparece en los libros como que él retiró lo hizo "para realizar obras a favor de la empresa".
Para la Justicia, quedó probado que tenía una autoridad y que la ejercía, por lo que su rol en la obra era "más activo que lo que él describe". Además, consideraron probado que sacó material, lo que a su vez se conjuga con la pericia que señala que hubo un "desfasaje del material comprado".
Así, la jueza Luciana Díaz Bancalari consideró probado que Villalba hizo abuso de la confianza que le habían dado y que, con ello, "provocó un perjuicio patrimonial deliberado a la empresa" de Víctor Fera, aprovechándose de la falta de control permanente de su parte.
Este fallo, previo al debate oral contra Antoliche y González que comenzará en pocas semanas, es de gran relevancia respecto de lo que ocurrirá en ese debate.
Por un lado, porque consideró probadas las deficiencias constructivas que obligaron a romper y rehacer gran parte de la obra del hotel Azahar Spa.
Por el otro, porque Villalba estaba por debajo de los otros dos acusados y su condena por "administración fraudulenta" parece adelantar el destino que tendrán aquellos en el juicio.

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