Adiós a Héctor “Loco” Bertolini, emblema del fútbol sampedrino: el día que festejó un gol de chilena antes de convertirlo
Falleció este martes a los 71 años. Considerado uno de los mejores jugadores de la historia de la Liga Sampedrina (LDS), hizo gran parte de su carrera en Independencia y conformó selecciones locales. El recuerdo de Juan Almada.
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Falleció este martes a los 71 años Héctor Bertolini, exfutbolista considerado uno de los mejores jugadores de la historia de la Liga Sampedrina (LDS) quien hizo gran parte de su carrera en Independencia, militó en clubes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y conformó selecciones locales, entre ellas la que en 1973 se coronó campeón por segunda vez del Torneo Hermanos Brown.
El “Loco”, como era conocido, se destacó como delantero en las décadas del 60 y 70. En 2005 la LDS lo galardonó como uno de los mejores exponentes de los ’70 y no son pocos los que coinciden en que es uno de los más de destacados de la historia del fútbol local. “Hay generaciones que lo van a recordar como uno de los más grandes jugadores de la historia de San Pedro. Todos lo iban a ver jugar porque era un crack”, aseguró su amigo y exsecretario de Gobierno de la Municipalidad, Juan Almada, a La Opinión.
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Además, contó una increíble anécdota que define lo que fue Héctor: “Cancha de Independencia, el tradicional ‘cajón’ porque era una manzana chiquita en el barrio Malvinas. Era una cancha donde el alambrado exterior tenía en un metro de ancho el pasillo para el público, compuesto por árboles y un alambre San Martín de un solo hilo, atado a los mismos árboles, porque no había más lugar. Los grandes partidos se llenaba, la gente se subía a los árboles. Con él jugó su hermano Rubén, wing izquierdo, fenomenal jugador. ‘Rulín’ tiró un córner desde la izquierda y el ‘Loco’ esperaba el centro casi sobre el primer palo. Llegó el centro, se acomodó de espalda al arco, la pelota en el aire, empezó a gritar ‘gooool’ y de chilena la clavó en el ángulo. Gritó el gol antes, con la pelota en el aire, él era así, un loco bárbaro”.
Y agregó: “Si tenía que pegarle de punta, como Romario, lo hacía. La rompía, era un personaje, un gran jugador, por algo le decían el ‘Loco’, era un verdadero loquito dentro de la cancha. Era un gran jugador, de los mejores que hubo, para muchos de nosotros fue el mejor de todos”.
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En la AFA, llegó a desempeñarse en la tercera división de River Plate hasta que decidió regresar a San Pedro. Bertolini no abandonó el fútbol ni cuando tuvo que hacer servicio militar obligatorio en Argentina, vulgarmente llamado “Colimba”, en Zapala, Neuquén. Luego, por un contacto que generó con un jefe del Ejército Argentino, armó las valijas y jugó en un club de La Rioja. Pero sus días de gloria en el fútbol fueron en la I, entidad con la que más se identificó y en la que también jugó su hijo Guido, reconocido profesor de educación física.
Bertolini fue, además de entrenador en diferentes clubes, trabajador municipal y se desempeñó en la Dirección de Deportes. A principios de la década del 2000, cuando el área todavía correspondía a la Secretaría de Gobierno y el jefe era Almada durante la gestión de Mario Barbieri, fue el principal empleado de una cartera que no tenía director y, en consiguiente, el coordinador y referente. “Era una persona de rápida resolución, conocía mucho del área y anduvo mucho con el tema del programa de deporte social. Le gustaba mucho el deporte y esa tarea también”, recordó Almada.

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