“Yo nunca le hice nada a mis hijas, fui una mujer manipulada por mi marido”
Desde su celda en el Melchor Romero, la madre de las adolescentes que denunciaron que su padre abusaba de ellas con su complicidad dialogó con La Opinión. Pidió el divorcio y apuntó a su esposo, a quien acuso de golpearla y manipularla psicológicamente.
A la espera de la fecha del juicio oral y público que la sentará en el banquillo de los acusados junto a su esposo por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado y encubrimiento agravado”, presa en el Melchor Romero, la madre de las víctimas de los denominados “docentes abusadores” quiso hablar con La Opinión.
El sábado por la mañana, luego de un acuerdo previo que incluyó no designar por su nombre a sus hijas ni a su marido, para preservar a las nenas, se puso al teléfono en el aire de Sin Galera para asegurar que es inocente y que siempre fue víctima de su esposo.
Para la Fiscalía, ese discurso es el que sostiene desde el principio la Defensoría para morigerar su situación. La semana pasada este medio reveló un nuevo pedido de beneficio de prisión domiciliaria que está en trámite.El Juzgado interviniente, hasta el momento, siempre denegó ese tipo de solicitudes. La Fiscala Ramos, entonces, fue la victoriosa cada vez. Para ella, la mujer es cómplice y así buscará demostrarlo en el juicio.
La palabra de una mujer detenida
Habló tranquila. Sin dudar y con un discurso que prácticamente no tuvo fisuras. La nota estaba orientada a que relatara la situación que atraviesan sus hijas desde que ambos padres están presos, algo sobre lo que La Opinión publicó varios artículos.
“Me preocupa que todavía estén en el hogar. Ya pasó un año y cinco meses que yo estoy detenida y estuvieron todo ese tiempo en el hogar”, dijo en relación a la estadía de las cuatro chicas en el María Gomendio.
Como explicó reiteradas veces este medio, señaló que su hermana es la única que se ocupa de las nenas. Es la que las lleva el médico, a comprar los útiles escolares, la que se preocupa porque vistan alguna prenda nueva cada tanto, a pesar de sus limitaciones económicas y al magro subsidio que otorga la Municipalidad.
“En la calle teníamos muchos amigos; pero una vez presos, todos se borraron. Todos se fueron, todos nos juzgaron”, se quejó la esposa del profesor de matemática e inspector de enseñanza sobre quien pesaban otras acusaciones, similares al delito que ahora los tiene a ambos como imputados.
Ella sostiene su inocencia. “Sé que soy inocente”, aseguró. “Yo nunca les hice nada a mis hijas”, sostuvo, para luego cargar contra su esposo.
“Fui una mujer manipulada por mi marido. Él me golpeaba, vivía empastillada, pero no sé, ahora que estoy lejos he decidido pedir el divorcio”, reveló.
En el Melchor Romero se siente mejor que cuando estaba presa en San Nicolás. Ahora le dan la medicación, cumplen con el tratamiento psicológico y psiquiátrico, y, según ella, “la gente es más humana”, en relación a las internas con las que comparte estadía en los pabellones.
En San Nicolás “era un verdadero caos para vivir”, dijo. Mientras estuvo allí recibió amenazas, agresiones y hasta el robo de elementos que le llevaban sus familiares.
Un perfil manipulador
“Te amo a vos y a las nenas. Como siempre, contá conmigo, que sabré cumplir con mis deberes”, supo escribirle él cuando ambos estaban en San Nicolás. “Es muy obsesivo conmigo, siempre lo fue”, reconoció ella el sábado.
Ahora cortó la comunicación con su esposo. “He dejado dicho en el penal que no me pasen ningún tipo de llamado”, aseguró.
Alberga la esperanza de que le bajen la calificación a encubrimiento. Lo charlará en la próxima reunión que tenga con Pablo Vaccani, el Defensor Oficial que la asiste desde que cortaron relaciones con Claudio Zino, el abogado nicoleño que se llevó el auto de la pareja y no lo devolvió.
En una carta a sus familiares había dicho que “no sabía lo que él hacía”. Ramos, como se dijo, no le cree. Es que la primera de las nenas que contó los vejámenes alos que la sometía su padre aseguró que ella estaba ahí todo el tiempo.
El perfil del acusado encaja en la figura de un manipulador, de acuerdo a lo que aseguran quienes analizaron sus actitudes y discursos hasta el momento. Quienes lo conocieron y no tenían buena relación con él dicen lo mismo, aunque son parte interesada.
Como docente que empezó a dar clases antes de terminar el profesorado y hasta escalar a Inspector de Enseñanza, su manera de abrirse paso en la carrera docente fue a los codazos pero con elegancia, discreto pero audaz, entrador, seductor y calculador. Por eso muchos creen en la versión de su pareja.
Alguien que se ocupe de las nenas
Las chicas siguen sin acceder al dinero de su padre, porque el trámite ante la Dirección General de Cultura y Educación nadie sabe en qué paso está. Hay quienes dicen que la Defensoría del Niño se iba a ocupar. La madre de las nenas sostiene que debería haber sido Zino.
El único bien que tenía el matrimonio era el Citroën C4 que se llevó el abogado. “Le pagamos una plata, se llevo el auto en garantía, cosa que no devolvió todavía. Yo le dije a mi hermana que haga la denuncia en el Colegio de Abogados, porque nos hizo firmar el (formulario) 08, llevo camuflado a un escribano cuando estábamos en San Nicolás”, contó la mujer desde la cárcel.
Mientras tanto, las chicas siguen en el hogar, con la tía que hace lo que puede y el resto de los familiares poco presentes. Tienen asistencia psicológica, hablan cada tanto por teléfono con la madre pero hay una prohibición de que se vean (ver aparte). Después de todo, son victimario y víctimas, para la acusación.
“Van al colegio, van bien. Una repitió, pero las otras van bien; una ya terminó, las otras van bien en la escuela”, contó la imputada el sábado.
“Yo le dije a mi mamá, pero con mi mamá, como ella siempre dice que nunca tiene plata, están uno o dos días. Ellas tienen su habitación todo armado ahí en la casa de mi mamá, pero están dos o tres días ahí y vuelven al hogar. Entonces lo que yo le pido a mi hermana y que siempre se lo pedí es que las saquen del hogar”, señaló.
Madre e hijas no se ven
La Fiscala que instruye la causa se opuso cada vez a que la acusada se vea personalmente con las víctimas. Después de todo, ella está imputada de ser cómplice en los vejámenes que sufrieron dos de sushijas.
“Cuando yo fui y hable con la Fiscal, le dije que no iba a declarar y le dije que yo quería ver a mis hijas, porque yo hace un año y cuatro meses que no las veo”, contó la detenida.
En ese momento, aseguró, Ramos le habría dicho que no se oponía. “Entonces hice los papeles acá en La Plata para que mi hermana me las pueda traer y me dijeron que la Fiscalía era la que se oponía, que tenía que hablar con el Juzgado de Menores”.

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