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sábado, septiembre 25, 2021
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Casaretto o el retorno a los “oficios celestes”
“El presidente Menem y el nuncio apostólico Ubaldo Calabresi brindaron con champaña por los trece años del papado de Karol Wojtyla. A cincuenta metros del sillón Luis XV en el que hablaban los dos, los ex presidentes Videla y Viola mantenían un diálogo junto a los ventanales de la Nunciatura. En el mismo salón conversaban Leopoldo Galtieri, Basilio Lami Dozo y Emilio Massera. La senadora Saadi conversaba con el obispo Jorge Casaretto y después con Gerardo Sofovich…”. Diario La Nación, 23 de octubre de 1991: “Todos se sintieron llamados por el Papa. Festejo en la Nunciatura”.
Hace unos días el obispo Casaretto aprovechó el espacio que le brindó el monopólico Clarín para lanzar sus dardos contra el modelo nacional popular de gobierno, apuntando al “costado social” del mismo y subrayando el tópico de la “inclusión social”, tema que parece le interesa sobremanera. Sobre todo, si pensamos en la mayor estrategia dirigida por la Pastoral Social de la Iglesia (entidad que preside Casaretto) con relación a los hermanos más pobres de nuestra patria: ¡Dos colectas anuales! Ya en 1965 Paulo VI advertía de los peligros de la intervención de la Iglesia al servirse de los “medios temporales en cuanto su propia misión lo exige” al recomendar no poner “su esperanza en privilegios dados por el poder civil; más aún, renunciará al ejercicio de ciertos derechos legítimamente adquiridos tan pronto como conste que su uso puede empañar la pureza de su testimonio o las nuevas condiciones de vida exijan otra disposición (Encíclica Gaudium et Spes, La comunidad política y la Iglesia, 76). Y es que acá, Señor Obispo Casaretto, Ud. tendría que renunciar a esos privilegios y, quizá, intentar ser puro en su testimonio. Los fieles cristianos (y los sectores no cristianos) de la sociedad argentina todavía estamos esperando que los obispos de la Iglesia denuncien a sus jerarquías colaboracionistas con la dictadura militar y el genocidio (aunque bien no fuera, en nombre de los pobres curitas y monjas asesinados por la dictadura y denunciados o desprotegidos por sus superiores en muchos casos). Ni hablemos de la necesidad de la condena al genocidio económico del neoliberalismo de los 90 o de la necesidad de una autocrítica sincera con relación al boicoteo sistemático a la consolidación democrática en la década del 80 por parte de la jerarquía de Su Sagrada Institución (con antológicos pasajes medioevalescos, como durante la sanción de la Ley de Divorcio Vincular).
Pero no, volvamos al presente, a nuestros “oficios terrestres” (como le gustaba decir a Rodolfo Walsh en su canónico cuento del mismo nombre) -desaparecido escritor argentino, formado en un colegio palotino, por si Su Eminencia no lo sabe. Lo invitamos a leer la saga de los llamados “Cuentos de los Irlandeses”, no creo que le vengan mal.
En lo que hace a políticas sociales, específicamente:  
Con el Plan Familia, que abarca las pensiones no contributivas y el Programa de Ingresos Familias, se llegó a 6.000.000 de argentinos. El Plan de pensiones es el más grande y con mayor cobertura que existe en nuestro país y comprende ingresos mensuales directos para las familias.
Además se extendió el adicional por hijo a los monotributistas sociales, es decir a los integrantes de las pequeñas cooperativas, emprendedores y pequeños productores de la agricultura familiar.       
También  se incrementó el presupuesto del Plan Alimentario Familiar en un 50% para los pueblos más vulnerables, y hasta un 30% en el resto del país, con una fuerte inversión para la niñez y la tercera edad, y un apoyo a más de 5.000 clubes sociales y deportivos en todo el país.  
En este momento nos abocamos a la creación de 1.000 nuevas pequeñas cooperativas, asegurando con las ya existentes más de 300.000 empleos directos.
A su vez, se incentivó la producción y el consumo popular a través de microcréditos a 150.000 emprendedores para 2009 (y a 300.000 emprendedores para 2011).
Además, se está trabajando con las cooperativas la producción de 1.000.000 de guardapolvos, 3.000.000 de ropa blanca, y equipos deportivos, que serán destinados a 2.000 instituciones, hospitales, centros de salud, CIC, hoteles públicos de turismo social, clubes, centros de desarrollo infantil. 
Hoy, con respecto al 2008, se están invirtiendo dos mil millones de pesos más. Esto es, 7 veces y media más que en 2002. El Ministerio de Desarrollo Social tiene así una variación presupuestaria del 656 % con respecto  al presupuesto 2002, y con una ejecución presupuestaria del 99,20% (casi 20 puntos más que en 2002). Esta inversión social crea empleo directo e indirecto en cada pueblo de nuestro país.  
Es de destacar especialmente el compromiso de las 1035 organizaciones de microcrédito, de las cooperativas y mutuales de todo el país en el sostenimiento de casi 450.000 empleos directos que generan.  
Decíamos tiempo atrás que no nos daremos por cumplidos en nuestras obligaciones, mientras haya -como decía nuestra Presidenta como imperativo al iniciar su mandato- un solo ciudadano en situación de pobreza. Por eso, no podíamos dejar pasar por alto sus comentarios sin respondérselos. Entonces, para ir finalizando, Su Ilustrísima, volvemos con Paulo VI para refrescárselo (o por ahí, para que Ud. lo conozca o, como le gustaba decir a Borges “quizá todavía no ha escrito para Ud., pero quizá sí alguno de estos días…”): “La Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura, se convierte en señal de la fraternidad que permite y consolida el diálogo sincero” (las comillas son nuestras). No en vano ese pasaje de la Gaudium et Spes se llama “El diálogo entre todos los hombres”. También afirmaba que “Con la experiencia que tiene de la humanidad, la Iglesia, sin pretender de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados ‘sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu Paráclito, la obra misma de Cristo quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para lavar y no para juzgar, para servir y no para ser servido’ ” (Cita de la Encíclica Gaudium et Spes n. 3, l. c. 1026. Paulo VI, Encíclica Populorum Progressio, 1967).
Ah, monseñor, Gaudium et Spes significan alegría y esperanza, todo lo contrario a lo que nos propone con su funesto mensaje, con la postrera intención, probablemente, de dar un “mensaje” acorde con los sectores políticos del liberalismo vernáculo, ese que colmó en los 90 de desgracias a la ARGENTINA, mientras la IGLESIA –otra vez- mantenía un sospechoso silencio.

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