Estoy triste, hoy vuelven a mi memoria recuerdos que quisiera olvidar, lo que fue hace un año atrás el día más triste y doloroso para toda la familia: el fallecimiento de Eros (mi sobrinito); quien con su llegada nos alegró el corazón; era tan hermoso verlo a través del vidrio de la incubadora que pasé mi mano por la ventanilla y ese encuentro fue un choque de sentimientos ¡que feliz estaba! ¡mi primer sobrino varón!, él tan pequeño con su gorrito tan grande en su cabecita. Apenas lo vimos todos nos enamoramos de él, era como ver un príncipe azul sólo que en versión miniatura, sin dudas, era el hombrecito más hermoso de todos, sus cabellos eran color trigal, sus deditos tan pequeños y flaquitos comparados con los míos, su carita: nada para agregarle, nada para quitarle: era perfecta… blanquita, redondita, suavecita…tan soñada; sus ojitos azules, como el manto que lo cubre en el cielo, brillantes como el sol, tan llenos de vida reflejados de pura alegría: era hermoso.
Pero un determinado día (17/06/08) su carita dejó de regalarnos esa sonrisa que aún recuerdo, sus manitos dejaron de aferrarse a las mías, sus ojitos dejaron de emitirnos claridad y felicidad y todavía siento la suavidad de sus cabellos en mis manos. Ese día nos dejó, a su papá, abuelos, tías, a su primita y a sus dos hermanitas; todos lloramos con mucho dolor, nos preguntamos una y mil veces ¿por qué él? Al recordar ese día a todos se nos anuda la garganta y se nos aguan los ojos.
Es tan triste que para verlo miramos una foto o tan sólo recordamos lo que fue o pudo haber sido; hoy es un recuerdo triste y lleno de dolor, ver a mi hermano cargar lo que era su cuna de la muerte, llevarlo a upa pero en un cajoncito de madera y dejarlo en un pozo donde el también enterró sus ganas de vivir, de sonreír, de compartir, llorando a mares, reclamándose cosas que sólo Dios sabe por qué suceden. El vive con tristeza a diario, desde ese día su mejor compañía ha sido la soledad, el desconsuelo, el llanto y los recuerdos de su pequeño bebé al que amamos y extrañamos.
A mi hermano le digo ¡fuerza viejo! Estamos con vos incondicionalmente; en este camino te agarro de la mano y te acompaño en silencio.
A mi familia, con amor
Daiana, 32.657.162
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)