• Portada
  • Lo último
  • Información General
  • Policiales
  • Deportes
  • Reporte Ciudadano
  • Política
  • Cultura y Espectáculos
  • Empleos
  • Servicios
domingo 12 de julio de 2026
  • Archivo de ediciones
  • Radio sin galera
  • Radio sin galera
  • Archivo de ediciones
La Opinión Semanario

SECCIONES

  • Últimas noticias
  • Información general
  • Policiales
  • Sin Galera
  • Deportes
  • Localidades
  • Cultura y Espectáculos
  • Turismo
  • Reporte Ciudadano
  • Servicios
  • Sociales
  • Empresas y Negocios
  • Clasificados
  • Defunciones
  • Política
  • Opinión
  • Videos
  • Archivo de ediciones
  • Radio sin galera
  • Ads
    ComunicandonosAñadir como fuente en

    Visibilizar es educar

    4 de agosto de 2010 | 12:35
    Visibilizar es educar

    Debo reconocer que me sorprendieron un poco las palabras del señor Macchia, publicadas el día miércoles 21 de julio en este semanario, y voy a permitirme una pequeña reflexión a modo de polemizar constructivamente con el respeto y la seriedad que la persona y las condiciones lo ameritan.
    En primer lugar, confieso tener grandes acuerdos con el texto titulado “educar es gobernar”, en el sentido de que indudablemente la educación ha sido objeto de mercantilización durante largos años del siglo XX, en todos los niveles. Con sólo analizar los oscuros años 90 podemos ver el crecimiento de la educación privada con respecto a la pública; el ensayo de reformas tras reformas que sólo sirvieron para “emparchar” lo que sistemáticamente se había desintegrado; ó la nueva ley de educación superior (impulsada en el “menemato”) flexibilizando los planes de estudios de grado para crear post-grados pagos, y restringiendo el acceso a la educación universitaria.
    Sin lugar a dudas que el fenómeno de la exclusión, que podemos rastrear a lo largo y ancho de nuestra historia, ha tenido su anclaje en sectores de trabajadores, desocupados, y en última instancia, del pueblo pobre.
    Sin embargo me llamo la atención el recorte histórico utilizado para revalorizar la heroica actitud de algunos personajes épicos y el peso que ese imaginario social hoy conserva en lo que podríamos llamar “la historia oficial”. Y siento la necesidad de disentir en este sentido, sobre todo en estos tiempos donde ha aflorado una vorágine de “sentimientos patrios” en todo el arco posible del pensamiento.
    En primer lugar, percibo en el texto algunas contradicciones en la forma de construcción de la idea de “pueblo”, “exclusión”, “invisibles”.
    Me parece que el texto implícitamente cae en una contradicción al referirse a la exclusión de vastos sectores de la educación en beneficio de unos pocos, sin antes haber hecho la salvedad de retrotraer el discurso de los precursores del Estado nacional invocando el viejo imaginario de “desierto”.
    Me pregunto: ¿Después de las históricas jornadas por el Bicentenario, donde mas allá de la espectacularidad y simpatía, hubo grandes jornadas como las de la Plaza del Congreso, de reflexión y lucha, que actuaron como acústica de aquellos sectores indígenas que este 25 de Mayo nada tenían para festejar, se puede seguir sosteniendo la idea de “desierto”? ¿Podemos seguir naturalizando, sin una cuota de pensamiento crítico, que antes de Alberdi, Mitre, Sarmiento y Roca esto era un desierto? ¿Extensísimas llanuras, desérticas estepas que esperaban alegremente la generosidad de “iluministas” que venían a darle un estado a una nación blanca, pura y europea?
    Los excluidos a los que el texto, inteligentemente, refiere, ¿no son acaso los históricos excluidos de esta historia? ¿Acaso la asignación universal por hijo hoy no viene a dar respuestas, entre tantas otras, a familias que han venido a parar a la periferia de las míseras ciudades, debido a que históricamente han sido arrasadas de sus comunidades producto de los agro-negocios, la venta indiscriminada de tierra, la contaminación del suelo, del agua, producto de la explotación parasitaria de la minería, etc.?
    Creo necesaria algunas aclaraciones a modo de profundizar el debate:
    De lo que se trata hoy es de repensar nuestra historia, resemantizarla para extirpar esta idea perversa de “desierto”. Repensar las épicas jornadas que han forjado a esta Nación y que hoy, desde una mirada ético-histórica es necesario desentrañar. No olvidamos aquel genocidio invisible que los ideólogos de la historia oficial han hecho en estas tierras en nombre del “progreso”. El prolijo y perverso proyecto del entonces ministro de guerra y marina Adolfo Alsina, en lo que se llamó “la zanja de Alsina”, que fue una cristalización concreta del desprecio, el odio, y el racismo eurocentrista de nuestros próceres con respecto a las comunidades indígenas que habitaban las tierras no-porteñas. Fue la concreción del imaginario de civilización y barbarie, tan polémico, tan hiriente. El desprecio de Sarmiento por lo indígena es explicito en las páginas de su “Facundo”. Siendo Presidente durante gran parte de la terrible, impune e injusta guerra contra el pueblo del Paraguay, Sarmiento mostraba su ideal humano: “El dueño de casa, hombre de sesenta años, de una fisonomía noble, en que la raza europea pura se ostenta por la blancura del cutis, los ojos azulados, la frente espaciosa y despejada” (Pedagogía de la desmemoria, M. Valko, pag 67, 2010)
    Ni que hablar de Alberdi; el ideólogo de nuestra constitución escribe en su Acción civilizadora de la Europa en las repúblicas de sud América: “El indígena no figura ni compone mundo en nuestra sociedad política y civil” (Valko 2010). ¡Son invisibles!
    ¿Dónde quedaron los valores de personajes como Belgrano, Moreno; el discurso de Castelli el 25 de Mayo de 1911 anunciando la “igualdad racial” (valko 2010) en las puertas de Tiahuanaco; San Martín; o las estrofas del himno nacional: “Se conmueven del Inca las tumbas, y en sus huesos revive el ardor, lo que ve renovado a sus hijos de la patria el antiguo esplendor”, censuradas en 1900 por decreto del Ejecutivo, siendo Roca el presidente y avalado 90 años después por Menem que, también por decreto, suprimió la obligatoriedad de publicarlo completo (Valko 2010)?. ¿Dónde se inscribe la experiencia de la asamblea del año XIII, que promulgó, como bien dice Osvaldo Bayer, “la libertad de vientres a los esclavos, la anulación de las torturas por la policía en la investigación de crímenes, la anulación de los títulos de nobleza, y se da por finalizada la Inquisición de la Iglesia Católica”.
    Esa integridad americana, años después es totalmente deshecha por el imaginario de “progreso”, por los ideólogos de la historia oficial; por el “desierto” de Roca (las cifras y los mecanismos de exterminio asustan, recomiendo leer “Pedagogía de la desmemoria”, de Marcelo Valko) ; por la pureza racial europea de Sarmiento; por la rapiña de Mitre; por la “indigenofobia” de Alberdi y demás…
    El tiempo de nuestra historia ha sido el tiempo de estos constructores de “desierto”. El gran lema de “gobernar es poblar” fue el sustento ideológico y simbólico para legitimar lo que a sangre y fuego se hizo. Por último creo que la educación forma parte de un intercambio de saberes que se construyen colectivamente. Sin lugar a dudas que debe existir una perspectiva político-pedagógica que oriente este camino, alimentando el pensamiento crítico para repensar nuestro pasado en pos de un mejor e inclusivo futuro.
    Reforzar el sistema educativo desde el Estado, estimulando la escolaridad es volver visible lo que la historia oficial se encargo de ocultar. Siempre en un sentido descolonizador, liberador y emancipador.
    La idea de “gobernar la cabeza”, como dice el texto del señor Macchia, se acerca más a la novela “1984” de Orwell que a un antídoto contra la exclusión. Sólo cuando la ética triunfe en la historia y podamos reconocer a todos los invisibilizados, eliminando por completo las ideas racistas y de negación de un otro que se presenta como diferente, estaremos en condiciones de pensarnos como hombres de bien. Aún estamos a tiempo de volver a pensarnos.
    Patricio Rosales e-mail: [email protected]

    Ads
    Ads
    Ads
    Temas
    • Edición N° 957
    AUTOR
    Foto de La Opinión SemanarioLa Opinión Semanario
    Ads
    Ads
La Opinión Semanario
Añadir como fuente en
NUESTROS MEDIOS
  • Sin Galera en vivo
  • Archivo de ediciones
  • La Noticia 1
SECCIONES
  • Información general
  • Policiales
  • Sin Galera
  • Deportes
  • Localidades
  • Cultura y Espectáculos
  • Turismo
  • Reporte Ciudadano
  • Servicios
  • Sociales
  • Empresas y Negocios
  • Clasificados
  • Defunciones
  • Política
  • Opinión
  • Videos
2026 | La Opinión Semanario | Todos los derechos reservados: www.laopinionsemanario.com.arRegistro de Prop. Intelectual Nº 53002088 · Edición Nº 12512 - Propietario: La Opinión Semanario SRL - Director Responsable: Lidia Inés Berardi - Liniers 71, San Pedro, Buenos Aires.
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo