Virginia Rolfo premiada en Europa y rumbo a USA
Virginia Rolfo reside en Europa y es en una de las más reconocidas ejecutantes del Clave. Después de recibir un premio muy importante y dedicada de lleno a esta actividad volará desde Italia hacia Estados Unidos para participar de un postgrado en la Universidad de Dakota.
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La sampedrina Virginia Rolfo dejó Argentina y especialmente San Pedro hace más de 10 años. Aquí se destacaba como concertista de piano y su pasión por la música clásica comenzó a marcarle desde pequeña un camino en el que con coraje y decisión logró embarcarse. Hace ya varios años que reside en Europa y actualmente está en Italia, añorando su San Pedro pero atravesando novedades importantes en su carrera.
Virginia está dedicada a la música antigua y en especial a la ejecución del Clave. En estos últimos tiempos comentó a través de un reportaje electrónico efectuado por La Opinión, “empecé a interesarme sobre la historia del instrumento, su evolución hasta llegar a convertirse en piano, y por supuesto el desarrollo del repertorio”.
El clavicémbalo es un instrumento de tecla y de cuerdas pinzadas. Las cuerdas están dispuestas horizontalmente y su mecanismo consiste en que al ser oprimida cada tecla, se levantan unas pequeñas piezas de madera denominadas en francés “sautereaux” o en español, saltadores o martinetes provistos de plectros. Su origen se remonta a comienzos del siglo XVI como un instrumento solista y como parte esencial en la música de cámara, música orquestal y en la ópera. “La música fue cambiando junto con los instrumentos” dice Virginia que el mes pasado fue premiada por el AMIS (Sociedad Norteamericana de Instrumentos Musicales) y por el Museo Nacional de Música de los Estados Unidos para estar presente en un encuentro que se celebró en Vermillion (Dakota del Sur). Allí tiene su base el Museo y a la cita concurrieron los más importantes cultores de “instrumentos antiguos”.
Algo así como un encuentro mundial de personalidades y entre ellas, la sampedrina, que además tenía el privilegio de ser la única argentina, “y encima premiada”, comenta muy orgullosa. Junto con la distinción y algunos replanteos sobre el futuro llegó la decisión de tomar por lo menos un año de pausa en el trabajo para realizar un postgrado en la Universidad de Dakota del Sur. Ingresar, no es sencillo ya que sólo hay uno o dos cupos por año. Vale recordar que estamos hablando de universidades de la dimensión de Yale o Harvard, con grandes restricciones para el ingreso y además con aranceles costosos.
En el caso de Virginia, el apoyo de dos fundaciones holandesas, una beca y un trabajo ofrecido por la Universidad de Dakota del Sur, le permitirán gran privilegio para realizar investigaciones sobre la historia del instrumento.
