Violento asalto al joyero Dante Luppi
Dos sujetos y una mujer, golpearon al comerciante y robaron alhajas de oro y relojes. No hay detenidos ni pistas firmes sobre los autores.
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“Todavía no sabemos cuánto robaron, todos los días falta algo nuevo”, explicó a este medio uno de los hijos de Dante Luppi, el joyero que el sábado pasado fue víctima de un violento asalto.
Luppi estaba al frente de su local ubicado en Las Heras 25 cuando dos sujetos y una mujer se presentaron. Lo golpearon, maniataron y le sustrajeron varios relojes de marca, anillos de oro y alhajas diversas que estaban a la vista en el local.
La policía investiga el hecho con preocupación, porque hasta el Jefe Distrital reconoció que fue uno de los delitos más graves ocurridos en lo que va del año “en un comercio, a mano armada y de esta forma violenta”.
Una de las hipótesis es que los ladrones no serían sampedrinos, porque actuaron a cara descubierta y porque literalmente desaparecieron sin dejar rastros.
Los pocos testigos que aportaron algo a las autoridades, dijeron que los tres sujetos huyeron corriendo hacia calle Pellegrini, y siguieron por esta vía en contramano. Pero allí se perdió el rastro, porque se desconoce si subieron a algún vehículo para escapar. El operativo cerrojo que se montó minutos después del hecho, tampoco arrojó resultados. Los primeros efectivos que llegaron al local fueron los jóvenes bicipolicías. Ellos avisaron a sus superiores, y se dispusieron controles en los accesos a la ciudad por Ruta 191, y en Río Tala, pero los ladrones no aparecieron.
“Me pegaron dos culatazos y me callé la boca”
El relato de Dante Luppi deja en claro la violencia con la que actuaron los malvivientes. Según relató el comerciante, esa mañana hacía poco que estaba al frente del local cuando llegaron unos supuestos clientes. Eran alrededor de las 9,15 horas. Por su seguridad, Luppi tenía como modalidad mantener la puerta con llave y esperar a que golpearan para abrir. Pero en esta oportunidad, decidió dejarlos pasar porque uno de los tres sujetos había estado el día anterior consultando precios.
“Tenía unos 30 años, morocho”, dijo Luppi sobre el falso cliente. “Me señaló un anillito. Al día siguiente, vino y me pide de nuevo el anillito. A los otros dos ni les vi la cara, a este sí”.
Una vez dentro del local, los delincuentes redujeron a Luppi. “Me pegaron dos culatazos en la cabeza, les dije: no me pegués”, dijo el comerciante confirmando que en ningún momento se resistió al asalto.
Atendiendo a la violencia con la que actuaban, Luppi acató las órdenes de guardar silencio, mientras los ladrones lo maniataban y obligaban a tirarse al piso detrás del mostrador.
Para disimular la situación, la mujer que acompañaba a los dos delincuentes, comenzó a simular que limpiaba la vidriera y acomodaba los artículos exhibidos.
De esa manera, quienes pasaban por la vereda simplemente creían que era una empleada o encargada de la limpieza.
“Me callé la boca, me ataron, me querían meter un algodón en la boca, pero les pedí que no porque casi me ahogo”, relató Luppi.
“Decíme dónde están las cosas, me decían. Pero les dije que no tenía más que lo se estaban llevando”, dijo el comerciante. Los ladrones cargaron en bolsas la mercadería. Eligieron cuidadosamente los relojes más caros, alhajas de oro, anillos, y artículos de importante valor económico.
Esta semana, el comerciante ampliaba su declaración en la fiscalía para ofrecer más detalles de lo sustraído, pero su familia reconoció que no han podido estimar a cuánto asciende la pérdida.
“Mi papá todos los días descubre que le falta algo nuevo. Le llevaron varios relojes de marca, mallas de acero que son caras, pero todavía no sabemos valores”, dijo uno de los hijos del comerciante al cierre de esta edición. El martirio sufrido por Luppi duró una media hora. Después, tuvo que ser asistido por las lesiones que le infringieron los delincuentes.
A esa hora, el centro de la ciudad estaba concurrido y aunque una fila de varias personas aguardaba en la vereda de enfrente para utilizar el cajero del Banco Provincia, hay pocos datos sobre los responsables de este lamentable y preocupante asalto.
