Violencia y robos en el centro de la ciudad
Durante el fin de semana se observaron vidrieras rotas y peleas. Los vecinos y comerciantes están cansados.
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Los vecinos y comerciantes ya no aguantan más. Algunos se animan a adelantar que la historia terminará mal si no se toman severas medidas y no como consecuencia de lo que ocurra sino porque ya analizan movilizarse ante las autoridades municipales.
Durante la madrugada, o mejor dicho la mañana del Domingo, al menos dos comercios fueron afectados por el descontrol que existe en las calles del centro durante los fines de semana, principalmente en los horarios en que los jóvenes van y vienen desde los locales de diversión nocturna.
Uno de los comercios afectados fue el ubicado en la esquina de Obligado y Pellegrini, actualmente desocupado. Uno de los blindex quedó totalmente destruido cuando dos chicos que protagonizaban una reyerta se abalanzaron sobre el mismo y cayeron dentro del lugar rompiendo la vidriera. Como producto de este hecho no sólo se vio afectado el comercio sino que ambos jóvenes sufrieron varios cortes y tuvieron que ser hospitalizados.
Este hecho se produjo alrededor de las 7 de la mañana. Simultáneamente, se produjo la rotura de la vidriera del maxikiosco ubicado en Mitre al 800, propiedad de Alberto Monteggia. En este caso no hubo personas identificadas pero se estima que la violencia utilizada contra ese lugar obedeció a un intento de robo que no llegó a consumarse.
Estos dos casos y muchos más que suceden fin de semana tras fin de semana, ponen de manifiesto las notorias fallas en los sistemas de inspección, pues en sus reclamos los comerciantes aseguran que se observan escenas lamentables. Jóvenes alcoholizados, gritos y peleas, todo esto como producto de los horarios que últimamente manejan los pubs y bailantas que prácticamente cierran sus puertas a las 7:30 horas.
Además terminan mezclándose con la gente que aprovecha las primeras horas del día para caminar por la peatonal o sentarse en la mesa de un bar a desayunar y leer el diario. Es una combinación de sensaciones difíciles de describir pues se sabe que existen las reglamentaciones pero solo falta que se las hagan cumplir.
