“Queríamos mano de obra, vinieron personas…” es un pensamiento de MAX FRISCH, hoy muy común en ESPAÑA a raíz del problema suscitado con la inmigración de africanos, latinoamericanos, etc. etc. El paro (desocupación) ha aumentado a niveles desconocidos desde hace décadas en la madre patria.
El fenómeno también ha sucedido en la ARGENTINA, no sólo de extranjeros: bolivianos, paraguayos, peruanos, chinos, coreanos, y aún africanos, sino que debemos contar especialmente la migración interna. Es la migración de los santiagueños, chaqueños, salteños, tucumanos, etc. etc. que bajan desde su lugar de origen a obtener un lugar debajo del “mejor sol” de Buenos Aires y su conurbano. Casi siempre terminan en hoteles baratos, villas, asentamientos, etcétera.
Fuera de la mitología popular que esto sucedió durante el Gobierno de PERÓN, en realidad comenzó en la década del 30; así lo explica Gino GERMANI nuestro sociólogo más importante. Esa década fue bien llamada “infame” porque ese liberalismo crudo y entregado al oro inglés, que había desplazado a la chusma radical, implementó un plan económico que condenaba a la pobreza a cientos de miles de argentinos. Era la época de la república oligárquica, la que era sostenida por un ejército entreguista, la Sociedad Rural y los empresarios con lazos extranjeros. Todos serviles a los poderes imperiales de la época. El pacto ROCA-RUNCIMAN con Inglaterra fue de algún modo la frutilla que decoraba ese menú.
Desde San Pedro se fueron a Buenos Aires cientos de jóvenes a obtener un empleo en las fábricas. Tengo en mi familia el caso de tres de mis tíos, que apenas superados los 20 años, prácticamente huyeron a la gran ciudad. Romualdo, Rómulo y Alberico, allá trabajaron en frigoríficos, metalúrgicas, o donde se cuadrara. Con los años dos de ellos se volvieron para emplearse uno en una fábrica de fideos (Pozzolo), y el otro en Padilla primero y luego en la Policía.
Con los años SAN PEDRO se constituyó en una zona frutícola importante y así vino mucha mano de obra desde el Norte del país. Los empresarios necesitaban y contrataban mano de obra, pero como dice el introito, vinieron personas, personas que se fueron quedando, radicando, formando familias, hijos, y nietos. Nunca SAN PEDRO estuvo bien preparado para ese aluvión migratorio. Hoy creo que tampoco. Sin embargo no existe oficina municipal que registre estadísticas sobre el tema. No sería pertinente crearla? No se necesitan nuevos empleados, sí nuevas tareas: educación, seguridad, radicación, y otros temas que ahora se me escapan, pero seguro tenemos lagunas importantes.
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