Desvalijaron a tres turistas sampedrinas que habían alquilado un monoambiente en Villa Gesell
Habían ido a pasar unos días a esa ciudad balnearia el jueves. Al otro día, salieron de noche y la dueña del lugar que alquilaron les avisó que habían entrado a robar por una ventana, aunque aseguran que habían cerrado todo y que Policía Científica les informó que no había "nada forzado".
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Ana Arredondo, Milagros Díaz y Patricia Escobar, tres sampedrinas de 30 años, viajaron el jueves pasado a Villa Gesell con el plan de pasar tres días de playa, a modo de minivacaciones. Pero al otro día de su arribo a la ciudad balnearia, su programa se convirtió en pesadilla: les robaron todas sus pertenencias en el lugar que alquilaron.
El viernes por la noche salieron a tomar algo. Habían encontrado una llave tirada frente al monoambiente que habían alquilado y se la llevaron a la rotisería de la dueña del departamento, quien pasada la medianoche les informó vía WhatsApp que les habían entrado a robar.
"Nos llamó para preguntarnos si habíamos dejado la ventana del balcón abierta, le dijimos que no", contó una de las turistas sampedrinas a La Opinión. Desde ese momento, todo empezó a ser objeto de sospechas y dudas, alimentadas por la poca colaboración de la dueña del monoambiente.
"Llamamos a la policía, nos dijeron que ya habían ido y que los dueños le dijeron que no robaron nada", dijo Ana. Pero sí les habían robado: "Nos dejaron tres trapos locos y las cosas de ellos no tocaron nada. Se llevaron efectos personales, ropa, plata, todo", indicó.

Las sampedrinas, que conocen los protocolos de la fuerza porque una de ellas se desempeña en Policía, querían la presencia de un móvil, pero la dueña "se negaba". "No querían que se haga la pericia porque decían que habían tocado las cosas y que iban a salir las huellas", contó Ana.
"Científica nos dijo que no había nada forzado", aseguró la joven a La Opinión. Por ello, las sospechas de las turistas apunta a los propietarios del departamento que alquilaron, donde, según les contaron en la Policía y los propios vecinos, no es la primera vez que roban.
El monoambiente está ubicado en Paseo 142 al 1534. La mujer que hizo las gestiones para el alquiler se presentó ante las autoridades policiales como nieta del propietario. Tras el presunto robo, les dijo a las sampedrinas, entró con su novio al departamento y cerró la ventana por donde habrían entrado los delincuentes.

Ailén Giménez Balbuena es la persona que ofició de locadora y que firmó los recibos por 3.900 pesos — a razón de $ 1300 por noche— que pagaron por el alquiler y que les fueron restituidos a las víctimas del robo en el departamento.
"La llamos en busca de una respuesta y nos dijo que estaba durmiendo, le pedimos que se acerque al lugar y el novio nos pidió que nos vayamos, nos acusaban de haber hecho un autorrobo", contó Ana.
En la comunicación que mantuvieron vía WhatsApp, las sampedrinas le enviaron una foto a las 19.29 para informarle que habían encontrado una llave en la calle. "Seguro se le cayó a mi abuelo, es de mi tía", le respondió Ailén. Le preguntaron si la dejaban en su negoicio y les respondió que sí.
La siguiente charla por esa vía fue a las 00.37. "¿Están en el depto? ¿Dejaron el balcón abierto?", les preguntó Ailén, la propietaria del monoambiente. "No, no. vinimos al centro", dijern las sampedrinas. "Entró gente, estoy con la policía", les dijo.
Luego, cuando ya estaban en la Terminal de Ómnibus para emprender el regreso, volvieron a mantener una conversación, en la que Ailén les dijo: "No les puedo ofrecer más ayuda". Ana, Milagros y Patricia estuvieron en la calle hasta el sábado a las 22.00, cuando tomaron el micro de regreso a San Pedro.
