VIENTOS DE CAMBIO
Cuando los vientos de cambio soplan, algunos construyen refugios y se ponen a salvo, otros construyen molinos, y se hacen ricos…. Clauss Möeller
Desde la crisis de 2001, nuestro país ha cambiado su situación en el mundo, ya sea por cuestiones externas (la crisis mundial) y/o internas.
Hoy quiero, en este nuevo año, hacer una pequeña reseña de lo que nos ha ocurrido como país y también tratar de avizorar las cuestiones futuras que como argentinos debemos lograr en el futuro cercano.
Precisamente, desde el Gobierno de Néstor Kirchner se han cambiado o modificado algunos paradigmas que no hacían otra cosa que mantenernos como estado en una dependencia absoluta de poderes económicos, financieros y sociales extraños a nuestro país y que perseguían obviamente sus intereses propios, sin importarle absolutamente el común de la gente: el pueblo.
Entre esos paradigmas o verdades absolutas que cayeron por su propia incapacidad de resolver los problemas cotidianos de los ciudadanos (trabajo, salud, seguridad, etc.) podemos destacar en primer lugar el postulado del capitalismo: El MERCADO regula al MERCADO.
Como es notorio en estos momentos el concepto CAPITALISTA a ultranzas ha quedado hecho añicos y ni siquiera en el país de sus creadores y defensores se duda ya de la NECESIDAD de la intervención del Estado como regulador y controlador de las políticas económicas, de la necesidad de intervención en los mercados, ya sea, a través de salvatajes multimillonarios o de la simple implementación de reglas de conducta, o actuación, que el mismo estado se encargará de controlar y hacer cumplir.
Expuesto esto, en nuestro país podemos puntualizar que ya desde el 2003 y por medidas más que acertadas del gobierno, han caído ciertos principios defendidos por algunas corporaciones; el ejemplo más claro y concreto es que ya el Estado no responde a la Política Económica, sino que la Política Económica es una decisión del Poder Ejecutivo llevada a cabo en concordancia y en pos de los objetivos mayores, y necesarios. Para decirlo en criollo: ya no dependemos de que al FMI le gusten o no las políticas que se implementan, sino que con el objetivo de perseguir el bien común (las necesidades del pueblo) se establecen políticas económicas que acompañen y SIRVAN para poder desarrollar, aplicar y cumplir con las restantes obligaciones de estado.
Pues bien, hemos construido un molino…
Otro punto fundamental de nuestra sociedad es la lucha incesante, titánica, que debe realizar el poder central a fin de sortear todos los obstáculos que los intereses sectoriales nacionales (todos con “conexiones” internacionales), ponen en su camino. Con el único objetivo de sostener esos paradigmas, o recetas económicas importadas, que permitían que gobierno tras gobierno, sin importar el color político, los mismos sectores continuaran ganando dinero en perjuicio del resto de la sociedad (¿o acaso hay dudas acerca de quiénes se beneficiaron en las épocas de hiperinflación? Usted? Yo? No… Solamente los especuladores).
Entonces, el control del Estado, la regulación del comercio internacional, el cobro de retenciones, la reestatización de empresas que no cumplían con el servicio concesionado, la limitación de los aumentos de tarifas, etc., son todas cuestiones que este gobierno lleva a cabo, en franca lucha contra esos intereses que, amparados en “sus” comunicadores, intentan hacer ver esto como debilidades o errores cuando en realidad son decisiones tomadas en pos del interés superior (otra vez primero el pueblo, la gente). Quien no lo entienda así estará apoyando – aunque sea sin pretenderlo – a los especuladores financieros internacionales.
Estamos construyendo otro molino…
Por último, debemos resaltar el compromiso del Estado con el Desarrollo Social (que no es otra cosa que igualdad de oportunidades para todos) y en este sentido es que debemos diferenciar entre ASISTENCIA a los necesitados y clientelismo, y esta diferencia es clara y concreta. ASISTENCIA desde el estado es tratar de cubrir las necesidades básicas a TODOS aquellos que lo necesiten y se encuentren en condiciones de recibirlas; CLIENTELISMO es beneficiar a unos pocos, elegidos a dedo por los políticos de turno, otorgando lo que se quiera – no lo que se necesita. Quienes quieren hacer ver en la ASISTENCIA del estado una política clientelista, no respetan la pobreza, la necesidad del humilde, la dignidad de las personas y por sobre todas las cosas quieren seguir esclavizando a los pobres a través de la dádiva miserable.
Sin lugar a dudas podemos decir que hemos construido otro molino…
Por eso para este año lleno de desafíos a nivel país, con un mundo convulsionado, con los lobbistas de turno tratando de impedir el paso inexorable hacia una nueva política de inclusión, respeto e igualdad, es necesario que todos veamos en los tiempos de viento que es necesario salir de los refugios y CONSTRUIR MOLINOS DE CAMBIO…
Feliz y Próspero 2009.

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