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miércoles, abril 21, 2021

Víctimas de la docente suspendida por romper dibujos sostienen que “lo hacía hace años”

Una reconocida profesora de plástica es investigada tras la denuncia de padres de la escuela Agraria. Cuando La Opinión reveló el caso, aparecieron decenas de testimonios similares. La suspensión tuvo lugar porque el hecho llegó a oídos de los inspectores regionales. Para Eleonora Taurizano, “es un tema privado de la docente”.

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Desde que el sábado por la tarde, La Opinión reveló en su edición digital que el sistema educativo había suspendido a una profesora de plástica por romper trabajos de los chicos en su cara, en las redes sociales no pararon de compartir la noticia y de comentar experiencias similares.

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Muchos comentarios confirman lo que otros profesores comentaron por lo bajo a periodistas de este medio: la conducta por la que la docente, identificada como Alejandra Fontela, fue suspendida de los 34 módulos que tiene en nueve escuelas públicas del distrito era recurrente en su trayectoria.

La Opinión reconstruyó lo sucedido a través de diversas fuentes que lo permitieron. Cuando este medio consultó a Marcelo Paladini, director de la escuela Agraria, donde sucedió el último episodio, prefirió no hacer declaraciones al respecto. La Jefa Distrital de Educación, Eleonora Taurizano, dijo por su parte que se trataba de “un tema privado de la docente” y no respondió a las consultas.

La posición que adoptaron estas autoridades coincide con la que habrían tomado desde hace una década todos los que recibieron algún tipo de denuncia similar a la que al menos dos madres presentaron en la Agraria semanas atrás: el silencio y la protección corporativa, en detrimento de la educación pública.

Qué sucedió en la Agraria

Luego de publicada la noticia, el relato que hizo a La Opinión Myrian Franco, efectivo de la policía bonaerense y madre de un alumno de la escuela Agraria de Río Tala confirmó todo lo publicado. Además, su testimonio coincide con el que muchas madres y exestudiantes comentaron en las redes sociales.

Franco relató que su hijo de 13 años hizo un dibujo que le salió mal y que la profesora Alejandra Fontela se lo destruyó en la cara. El nene le contó lo sucedido a sus padres, que fueron a la escuela a reclamar.

“A todos se los hacía. Fui a hablar con Paladini y me dijo que no podía ser. El propio director le había sacado la hoja y la había enviado a la jefa distrital para que tomara cartas en el asunto. Le pregunté a Taurizano y me dijo que no había recibido nada”, contó Franco.

La madre del chico se contactó con otras. Una de las quejas generalizadas –que también repiten los comentarios en Facebook– era las exigencias de lápices, hojas, gomas, carpetas y otros elementos para las clases “de determinadas marcas. Se enojaba si no llevaban las que pedía”, contaron.

Myrian Franco consiguió el teléfono de los dos inspectores de la rama Agraria, que no tienen asiento en San Pedro. Logró comunicarse con Griselda Parodi. Casi espantada, la funcionaria educativa convocó a una reunión en la escuela.

“Fui con otra mamá que le había pasado lo mismo. Ahí le contamos todo. Se quería morir Parodi. Nos dijo que ‘acá va cualquier marca, no puede ser’. Yo le dije que ella mandó una nota con todo lo que tenía que llevar el nene, todo con especificaciones de marcas”, relató la madre del nene.

El área de Inspección de la modalidad Agraria decidió abrir una “investigación a efectos de resolver sobre la conveniencia o no” de la apertura de un sumario, tal como establece el artículo 139 del Estatuto Docente, que versa sobre las faltas graves.

Como establece ese estatuto, la gravedad de los hechos permite que la docente sea relevada transitoriamente de sus funciones, mientras se sustancia la investigación presumarial.

A muchos le pasó lo mismo

“¿Pero lo hacía hace años? ¿Tan intocable es que nunca nadie la puso en su lugar?”, se preguntó un internauta. “Intocable porque los famosos gremios hacen la vista gorda. Firmas y denuncias en la escuela Normal abundaban, y los señores del sindicato salían a matar por ella. Y los directivos muy poco colaboraban”, le respondió Karina.

“Ojalá rompiera solo trabajos, a nosotros nos decía que teníamos que ir a una escuela especial”, agregó Emilia. Otras personas ofrecen relatos sobre el hostigamiento a alumnos que debían ser juzgados por sus propios compañeros en una rueda especial en el aula.

Como esos, hay cientos de comentarios que fueron posteados en la nota de La Opinión y en los muros de Facebook del semanario y de Sin Galera.

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