Vence el contrato de la casa de estudiantes en La Plata
La casa es alquilada por el Municipio desde 2003 y significa unos $ 48.000 anuales. Viven trece estudiantes que están en la recta final de sus carreras. La casa tiene problemas edilicios y el grupo es el mismo que cuando se aprobó la creación a través de un decreto municipal.
Desde el año 2003, los sampedrinos alquilan una casona antigua en La Plata, donde viven trece jóvenes estudiantes que están completando estudios superiores. El alquiler ronda los 4.000 pesos por mes, según informó la Asesora Letrada Municipal Paola Basso, y son aportados por la Municipalidad.
Mediante Decreto Nº 875-2003, tras varias iniciativas presentadas por Eduardo Polimante en el Concejo Deliberante, el Intendente se comprometió en el año 2003 a apoyar el emprendimiento y reconoció la creación de una comisión con la tarea de responsabilizarse de la administración de la vivienda, tanto sea en problemas edilicios y de admisión o expulsión de sus integrantes.
Cómo surgió el Proyecto
Un grupo de sampedrinos egresados de secundaria, de bajos recursos, tuvo la idea de agruparse y presentar el proyecto de una vivienda para estudiantes en La Plata a las autoridades políticas. Eduardo Polimante, por ese entonces Diputado Provincial, escuchó la demanda y decidió ayudar financieramente para concretar el emprendimiento. La ex Diputada Mirta Atrip también aportó fondos durante un tiempo. El Municipio asumió el compromiso por medio del Intendente.
Una de las jóvenes que vive en la casona se refirió a la ayuda que recibieron por parte de Polimante: “Nos recontra ayudó, venía a comer con nosotros todas las semanas. Nos venía a ver, nos preguntaba cómo estábamos. Queremos agradecerle un montón”. El ex Diputado dijo: “Es un logro de todos los sampedrinos que esos chicos tengan la oportunidad de estudiar una carrera”.
Las dificultades del proyecto
En el año 2007, los habitantes de la casa decidieron pedir una audiencia con Barbieri, a raíz de problemas edilicios y en la convivencia. En esa reunión llegaron a un acuerdo y establecieron como puntos importantes la regulación del ingreso de nuevos miembros por parte de profesionales de la Secretaría de Desarrollo Humano y la presentación de certificados de alumno regular cada año. La problemática edilicia de la casona, sobre todo los problemas de humedad, obligó al Municipio a otorgar materiales a los padres de los estudiantes para que hicieran reparaciones.
Las autoridades municipales consideraron oportuno poner al equipo de profesionales de la Secretaria de Desarrollo Humano a disposición del grupo para la contención y prevención de problemáticas de convivencia u otras que pudieran surgir. Así, los jóvenes mantienen relación con el Municipio. “A veces se torna tensa la comunicación, pero por lo menos nos escuchan”, manifestó una de las integrantes de la casa que sabe quejarse pero no emprende una acción para encolumnar a todos y defender el proyecto que les permite a ellos y ojalá a otros chicos acceder a una carrera..
Las pésimas condiciones edilicias de la vivienda es un importante punto de tensión. “Estuvimos todo el año pasado sin gas, por una pérdida y con riesgo de explosión. El dueño no arregla nada y el Municipio no lo presiona”, dijeron los estudiantes aparentemente incapaces de devolver aunque sea con trabajo lo que el pueblo de San Pedro les aporta, amén de su paso por la Universidad Pública.. “El dueño viaja mucho y es difícil comunicarse”, argumentó la Asesora Letrada municipal que tampoco defiende con tanto ahínco el dinero que invierte el Municipio..
El problema más importante es el vencimiento del contrato, a fin de año. La mayoría de los chicos está en la recta final de sus estudios y temen no poder terminar para esa fecha. “En febrero del año pasado pudimos extender el contrato un año más, pero el dueño quiere vender la casa y no hay más posibilidad”, explicó Paola Basso y agregó: “Además La Plata es muy lejos y resulta difícil poder controlar desde acá”. Aunque parezca mentira, este beneficio que fue pensado como reciclable no parece funcionar correctamente ya que se estima que en el segundo año de la carrera el estudiante debería procurar su sustento para dar lugar a que otros accedan a la misma posibilidad.
La organización de la casa
La Opinión visitó de sorpresa la casa en La Plata y observó una rígida organización en la convivencia. Las mujeres dirigen y hacen cumplir el reglamento a rajatabla. La casona antigua tiene siete habitaciones, una cocina, una sala de estar y un patio techado, instalaciones donde habitan los trece integrantes. La mayoría de ellos además de estudiar, trabaja.
Consideran que “la sociedad de San Pedro tiene prejuicios” con el grupo, pero afirman que “el que vaguea se va”. El Secretario de Gobierno Juan Almada confirmó los dichos de los estudiantes al respecto.
En estos seis años de convivencia –la mayoría de los chicos está desde el principio– aprendieron que sólo tenían que organizarse para estar bien. Así, cuando surgen problemas realizan reuniones para solucionarlos. Cada uno tiene roles específicos en la casa.
El proyecto de Casa de Estudiantes en La Plata vence a fin de año, junto al contrato de alquiler. Todos los actores del proyecto –jóvenes, políticos y profesionales– coinciden en ponderar sus bondades y consideran que seria interesante repetir la experiencia en otras ciudades universitarias como Rosario y Buenos Aires. “Es una decisión política que se alquile otra casa”, opinó Fernando De Giovanni, abogado del servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del niño, quien tiene diálogo fluido con los estudiantes de la casa en la ciudad de las diagonales.

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