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jueves, febrero 25, 2021

Varias hipótesis en la investigación del crimen de Juan Carlos Coito

Su cuerpo fue hallado en inmediaciones del cementerio, calcinado. La autopsia reveló que lo asesinaron a golpes en el rostro y que lo quemaron después. Estaba sin pantalones, había cobrado la pensión hacía unos días y solía deambular por la zona en busca de lombrices para vender. Tenía una vivienda cuyo terreno le intentaron comprar y en su bolsillo había un papel manuscrito con instrucciones para sacar un crédito, pero él no sabía leer ni escribir.

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La Fiscala Viviana Ramos avanza en la investigación que procura establecer quién o quiénes asesinaron a Juan Carlos Coito, el indigente de 60 años cuyo cuerpo apareció calcinado en inmediaciones del cementerio el domingo alrededor de las 14.00, cuando un anónimo alertó a la Policía.

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El lunes hubo allanamientos y las líneas de investigación apuntan a dilucidar algunos aspectos que generan dudas en la Fiscalía, que busca en varios lugares pistas que permitan señalar sospechas firmes.

Dudas y sospechas

Quiénes y por qué mataron a un indigente que no tenía más que la pensión que había cobrado hacía unos días y una vivienda que casi no habitaba en un terreno que quizás alguien podría pretender son algunas de las preguntas que se hace Ramos.

No es ajeno a la investigación que Coito haya aparecido desnudo y que existan señales que permitan inferir que podría haberse defendido de un ataque, por lo que no se descarta la hipótesis del intento de abuso.
Señalado por sus propios familiares como un “indigente changarín”, solía ir habitualmente a la zona donde lo hallaron a buscar lombrices que luego vendía en la zona del puerto. Testigos dijeron que solía hacerlo alrededor de las 6.00 de la mañana. La autopsia determinó que su muerte se produjo pasadas las 10.00.

Murió por una “hemorragia cerebral masiva secundaria a traumatismo encéfalo craneano grave por politraumatismo”. Es decir por los golpes. También estableció que tenía la tráquea quemada, por lo tanto antes de morir aspiró combustión.

La sospecha es que fue incinerado para borrar huellas, aunque el combustible no era suficiente como para calcinar un cuerpo. El fuego no siguió su proceso y lo que quemó fue su pelo, lapiel de las piernas, la remera, una rodilla íntegra… En los pies tenía intactos unos soquetes negros. Cerca de su cuerpo había un zapato. Como se dijo, no tenía puesto el pantalón ni la ropa interior.

Las autoridades periciales dijeron que los golpes que recibió en el rostro fueron “con mucha saña” y “con algún elemento contundente”. Cuando lo encontraron, tenía la cara destrozada.

La Justicia entiende que en proximidades de donde fue hallado viven personas vinculadas a diversos delitos y una de las hipótesis es que podrían haberlo sorprendido con algún fin delictivo.

Allanamientos y pericias

El lunes allanaron su último domicilio, en proximidades de la dirección que figuraba en su documento, San Lorenzo al 1400, donde también fueron a hacer algunas preguntas.

En el lugar que aparecía en su documento–que llevaba encima y permitió identificarlo– estaba su exmujer, quien hace mucho tiempo que no tiene trato con él. Mucho no pudo aportar. La condición de precariedad y ciertas dificultades personales no prometían demasiado.

A metros de allí, en la casa que supo habitar, hay otra viviendaen el fondo, donde habita una persona a la que Coito le prestó el lugar y que tuvo intenciones de comprarle el terreno.

“Se sabe poco porque era una persona bastante reservada, que estabaen situación de calle, sin contacto con familiares”, informó la Fiscala Ramos.

En los allanamientos buscaron elementos relacionados no sólo a la causa sino a la propia víctima, sin demasiados resultados.

Ramos requirió información bancaria, ya que Coito era pensionado, acerca de los últimos movimientos. Es que en su bolsillo encontraron un papel escrito a mano con información relacionada a la solicitud de un crédito. Él no sabía leer ni escribir, por lo que ahí hay otra pista de análisis.

Según contaron familiares suyos a La Opinión, Juan Carlos Coito “vivía vagando”. Supo habitar en uno de los vagones del ferrocarril abandonados frente al puerto, que permanecieron allí hasta que comenzaron las obras de pavimentación de la bajada Néstor Kirchner. Por esa época protagonizó un episodio violento, cuando enfrentó a personas con un machete.

Un familiar suyo se hizo cargo del retiro del cuerpo de la morgue judicial. El lunes, varios miembros de la familia recibieron la noticia de que sería sepultado en el cementerio a las 17.00 y que permanecería un rato en la capilla que hay en la necrópolis local, por si alguien quería pasar a darle el último adiós.

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