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    Varela pensaba abandonar San Pedro antes de ser detenido

    Vendía sus pertenencias a través de Facebook para recaudar dinero. Acusado por corrupción de menores agravada, el hombre de 42 años reveló de manera directa e indirecta, en medio de distintas conversaciones, sus intenciones de dejar la ciudad. Planeaba la fuga con una de las menores. Además, las “encomiendas” que Varela enviaba o recibía aparecen como un canal de difusión o comercialización del material; la palabra de su hermano mayor y las palabras de la Secretaria de Desarrollo Humano que “vio”, pero no denunció.

    18 de junio de 2014 | 10:16
    Varela pensaba abandonar San Pedro antes de ser detenido

    Sin fecha fija, ni destino concreto, escapar de San Pedro era la intención de Cristian Oscar Varela, el hombre de 42 años detenido por corrupción de menores agravada contra pequeñas de las cuales abusó sexualmente. Lo haría junto a “su novia”, una menor de edad, y ante los ojos de su propia esposa cuyo accionar, a esta altura de la investigación, genera muchas dudas.
    Varela puso a la venta todo tipo de objetos personales. Quería irse de San Pedro y no pensó en ocultarlo, se lo reveló a muchos, de manera directa o indirecta. Irse con su “novia” era la intención concreta –que manifestó al menos a dos personas– y la “situación de la ciudad”, o su “incomodidad laboral”, fueron otros de los argumentos por los cuales pensaba emigrar. Su propio hermano (ver más abajo) estuvo a punto de comprarle un banco de gimnasia completo.
    Seguros de que “se enamoró”, quienes aportaron detalles de conversaciones con Varela a La Opinión creen que fue ese “romance” el que lo llevó a exponer prácticas que mantuvo durante años en secreto.
    Mientras la Fiscala Gabriela Ates continúa reuniendo pruebas en su contra, padres de menores que mantuvieron en los últimos años algún contacto con el imputado buscan respuestas para saber si sus hijas fueron, o no, víctimas del pedófilo.
    Varela es investigado por relacionarse con niñas a través de las redes sociales, incluso, sospechado de divulgar el material que producía, aunque oficialmente no hubo confirmación al respecto, que podría derivar en una investigación federal.
    De todos modos, ese no sería el único posible “canal de difusión”. Testigos confirmaron a este semanario que el único imputado frecuentaba la terminal de ómnibus “muy seguido”, semana a semana, y que allí recibía o enviaba distintas encomiendas. Pista que la Justicia deberá tomar en cuenta con mayor atención.

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    “Sólo puedo ser solidario
    y acompañar a las
    víctimas en el dolor”
    José Varela, hermano mayor de Cristian, fue el primero en romper el silencio por fuera del círculo íntimo familiar y reveló la conmoción que sufrieron al conocer detalles del accionar de Cristian, el tercero de ocho hermanos.
    Padre de siete hijos, y reconocido deportista (fue jugador de fútbol, director técnico y actualmente árbitro), aseguró que se enteró de la detención de su hermano la misma tarde del allanamiento, en su lugar de trabajo, cuando sus compañeros escucharon la situación a través de La Radio. “Mi señora me explicó lo que pasó esa misma noche cuando llegué a mi casa y me despejó todas las dudas”, explicó.
    El día anterior a su detención, José y Cristian se encontraron fuera del local Pimpinela. “Te vas a dedicar a la venta ambulante”, bromeó José al verlo ingresar los artículos de limpieza al local (fue al mediodía, en horario de cierre del comercio). Pasó tiempo desde la última vez que se vieron y Cristian le confesó “su malestar” con San Pedro, sin ahondar en detalles, aludiendo a su idea de abandonar la ciudad.
    “Mis hermanos están muy golpeados, no he hablado con todos ellos, tampoco sabría qué decirles, nadie me preparó para esto”, expresó José Varela a La Opinión y agregó: “Todos hemos recibido mucho apoyo, de amigos y familiares, y de esa manera lo podemos llevar”.
    Consultado por este semanario, el hermano del imputado habló sobre su personalidad, su casa y su esposa. “En los últimos cinco años, una sola vez entré a su casa, porque me acompañó a sacar el carnet de conducir, ya que debía ir acompañado por el vehículo y un conductor con licencia. En ese momento entré, esperé en el living y no vi nada anormal. Después me invitó muchas veces a su casa, pero por una cosa o por otra, no fui. Igual no hubiera imaginado nada. Él es una persona muy meticulosa, muy ordenada, muy responsable. Todo objetivo que se proponía lo cumplía. Yo soy un desastre, en cuestión de orden, horarios, siempre me dijeron que tenía que ser como mi hermano Cristian”, expresó con la mirada perdida, vacía, y los ojos irritados de ganas de llorar.
    No se quebró, y contó: “Él se indignaba con temas como este, cuando nos encontrábamos, esporádicamente, hablábamos del tema del día, o sea de la locura de la sociedad, y cuando nos referíamos a un caso en particular nos preguntábamos ‘cómo va a ser esto’; ‘qué aberración aquello o lo otro’”, y se preguntó: “Cómo me iba a imaginar que iba a pasar esto”.
    Cristian y su esposa se conocieron en la ex Celulosa, donde ambos eran empleados. Se casaron y vivían juntos desde hace más de 20 años. Allegados a Varela, que en los últimos años no lo frecuentaron, reconocieron que la mujer habría intentado quedar embarazada y que para ello se sometió a un tratamiento que no funcionó. José confirmó que se conocieron en la fábrica (donde él también trabajaba) y que su cuñada “es una persona introvertida, que no era de iniciar una conversación, sólo se limitaba a contestar si le hablabas; no daba lugar a conocerla demasiado. Laura se sentaba en un rincón en las reuniones y era muy callada”.
    “No pensé ir a visitarlo, no se me ha cruzado por la cabeza”, reconoció el hermano mayor del hombre acusado de pedófilo, y admitió: “Fue duro volver a la rutina, me sentía mal, observado, pero era un sentimiento mío, porque nadie me dijo nada, todo lo contrario, en mi trabajo hablé con compañeros y después nadie más me preguntó nada, debe ser porque es un tema muy delicado y quizá no se animan”.
    “No sé qué le diría si lo tuviera adelante. Sí, le preguntaría algo que me recuerda a mi papá, que siempre nos decía cuando cometíamos una falta: ¿Qué hiciste?; ¿Por qué lo hiciste?”, aseguró ante la consulta de La Opinión y se refirió a las víctimas: “No voy a mezquinar una charla con nadie si vinieran a verme familiares de las víctimas porque yo ignoraba esto, aunque la realidad es que no puedo hacer ningún tipo de aporte. Sólo puedo ser solidario y acompañarlos en el dolor. Tengo el mismo dolor que ellos, porque yo también tengo hijos y no puedo dejar de pensar que el que les arruinó la vida a estas chiquitas sea mi propio hermano”. En ese sentido expresó que llegó “a admirarlo”, por “lo ordenado que era”. “Digamos que le tenía una envidia sana y me sentía orgulloso de lo correcto que era él, y más porque era mi hermano. Pero la Justicia dirá, las pruebas hablarán, y Dios dispondrá de él”, cerró.

    Las contradicciones de Mosteiro
    La Secretaria de Desarrollo Humano Verónica Mosteiro contestó esta semana las críticas por el funcionamiento casi nulo de la Unidad Central de Fortalecimiento Familiar (Uceff) y el Servicio Local de Protección y Promoción de los Derechos del Niño y adolescentes, luego de la muerte de la pequeña Tiara Lozano, la beba asesinada a golpes por su padrastro.
    La discusión del pasado viernes, en el marco del programa Sin Galera, de La Radio, giraba en torno a la ausencia de un número telefónico para que las víctimas puedan denunciar un hecho de violencia; “la falta de compromiso de los vecinos para denunciar”, –según la propia Mosteiro–; y derivó en el caso por corrupción de menores.
    “Está muy bien comparar y aprender cómo funcionaron las cosas en la ciudad, pero los tiempos han cambiado; hoy es imposible mantener en secreto el lugar de la Casa de la Mujer, como se podía hacer en otra época”, dijo. En ese sentido, y en referencia a la diversidad de canales de difusión que existen y que impiden “mantener en secreto”, aseguró: “Yo he visto periodistas que tienen material de este pedófilo en su celular y lo andan mostrando”.
    Lo que no analizó Mosteiro es su responsabilidad como funcionaria pública y su obligación de denunciar éstas situaciones. Advertida de su error, intentó rectificar sus dichos asegurando “que era el mismo material que fue publicado” en las últimas dos ediciones de La Opinión, el cual no expone ni revela la identidad de las víctimas, sino que sólo refleja el accionar del pedófilo.
    “La doctora Ates, estaba preocupada por la contención de las víctimas”, indicó Mosteiro, que olvidó preguntarse cómo llegó el material secuestrado en el interior de la casa de Varela a “este periodista”, ajeno a este medio, que presuntamente divulga las imágenes.
    “Todos ustedes tienen ese material”, criticó Mosteiro refiriéndose a trabajadores de este semanario, sin conocer que las pruebas que obtuvo La Opinión no son las que ella admitió haber visto. Nuevamente se contradijo cuando aseguró que el material expuesto muestra a “el señor en cuestión” (Varela), y que no hay fotos de menores. Antes, aseguró no haber visto más que las “mismas” fotos publicadas en este semanario.
    La Opinión pudo publicar el material muchos antes de la detención de Varela; lo obtuvo antes y eligió no hacerlo. De hecho, el primer aporte que se hizo desde este semanario fue a la Justicia, incluso con una declaración testimonial, ya que lo principal era proteger a las víctimas.
    A Mosteiro puede darle vergüenza tener periodistas “de determinada calidad” en San Pedro, tal como chicaneó en el aire de La Radio; sí, esos mismos periodistas que preservaron todo el material que incriminaba al pedófilo y priorizaron el accionar de la Justicia para proteger a las menores del escarnio al que ella y los inescrupulosos que divulgan las imágenes las condenan públicamente.
    Quizás lo que debería provocarle vergüenza a la funcionaria es la inoperancia de Uceff y el Servicio Local, que obliga a las víctimas a pedir la contención a un periodista, antes que la de un profesional de su área, o la de la propia Justicia.

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    • Edición N° 1159
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