Valorar a los probos verdaderos
Antes que nada, debo referir el grave error gramatical cometido con la palabra “discenso” cuando en realidad es disenso, por lo tanto la verdadera mente “Educante” como se llama Mercedes Marconi ha observado el mismo acertadamente. Sin dudas, Emilce OLCELLI me tirará fuertemente de las orejas por haber traicionado su buena educación en Lengua y Literatura. Dicho esto quiero homenajear una vez más a todos los docentes que, a lo largo y ancho del país, brindan – muchas veces en forma desventajosa- sus servicios educativos. No quiero olvidarme de los docentes universitarios habida cuenta que tratando un proyecto de investigaciones clínicas, pude comprobar “en vivo y en directo” el trabajo de los profesionales del Hospital GARRAHAM que dirigen el más importante laboratorio de estudios pediátricos de Latinoamérica. Son dos médicas de no más de 40 años y sostienen ese centro de estudios con aportes oficiales, con dinero gubernamental. Este tema tiene fundamental importancia habida cuenta que casi siempre estos temas están manejados y direccionados por laboratorios privados con fines muy comerciales… El ESTADO regresa…dijimos desde alguna columna en esta sección y bienvenido sea en épocas recientes se homenajeaba sólo a la iniciativa privada como lo único importante en esta vida!!! Una de las injusticias que cometemos casi a diario es englobar a casi todo el espectro de la burocracia del Estado como ineficiente, parásita, ñoqui y no sé cuántas cosas más. Mucho de eso existe sería una ingenuidad negarlo pero el trabajo de estas investigadoras, de los docentes de todas las áreas, de tantos sacrificados de “Leloir” que trabajan casi en las penumbras en beneficio de todos los seres humanos y de otros empleados probos, indica sí la necesidad de escalonar, graduar, distinguir fuertemente a los servidores públicos de quienes se sirve el Estado sólo para subir en su economía personal. Hoy los argentinos parecemos náufragos sin esperanzas que este conflicto se solucione equilibradamente pero no debemos volvernos miopes con los millones y millones de habitantes que miran (y ven) un poco más allá del humo y los impuestos a la soja… Aunque carezcan del sentido de la vista como Noemí GIRARD de VITALE, esa asombrosa locomotora de SADIV… Por Elvio Macchia

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