La pregunta esta dirigida a nuestra sociedad actual y digo si valen la pena, los esfuerzos y sacrificios para que la sociedad entienda la verdadera función de un dirigente, ya sea deportivo, instituciones intermedias o políticos, etc., etc.
La vida me dio una hija hermosa y hace unos días me hacia una pregunta, y me tembló la voz para responderle, ¿Papi vos por qué ayudas a los chicos de la cancha? No sabía que decirle, porque lo que yo les doy como Director Técnico y Dirigente a los chicos, es lo que a ella le quito, “tiempo”.
El día sábado desperté temprano sólo con el objetivo de ver que me falta para el partido, o mejor dicho, los partidos de inferiores. Armé los bolsos de la ropa, las planillas, los carnets, el botiquín, inflé las pelotas y salí para la cancha. Al llegar, la línea no estaba marcada y los banderines y las redes no estaban en donde debían. A quien llamar, si pienso más de un minuto, los chicos no juegan. Entonces lo comencé a hacer solo, hasta que llegó un colaborar del club, quien terminó de marcar las líneas. Llegó el mediodía y faltaban los detalles, el chico que no fue a la práctica última y no sabe el horario, o el que no prestó atención y no duda haber sido convocado, o el que te avisa a las 13 Hs. que no tiene botines o canilleras para jugar 13:30 Hs., o el chico que en la semana en el colegio no fue lo esperado y sus padres decidieron castigarlo con no jugar al fútbol. Como sea pero hay que solucionarlo, y la solución es no almorzar el sábado con tu familia para poder resolverlo. Con hambre y ya cansado, comienzan a llegar los chicos. Seguro te llega el visitante, y no tenés entradas, ni mucho menos quien cobre, si conseguís a alguien, seguro no tenés cambio, y hay que salir a buscar, otra no queda. Cuando llegaste de ahí, tenés 16 chicos preguntando quien juega y quieren la camiseta, y esto y lo otro.
Armás la planilla, entras a la cancha, y justo te olvidaste el carnet, del pibe que juega bien. De inmediato llamás por celular, y el problema se soluciona, bah o te generás uno más grande, porque quien trae el carnet, seguro es tu esposa y viene con los pájaros dados vuelta, porque no fuiste a almorzar y seguro, tampoco le avisaste, y por si fuera poco le das una orden, para algo que odian.
Comienza el partido, primer problema la pelota está desinflada y el inflador no está en su lugar, llamás por teléfono y el último que lo utilizó te dice la frase inmortal “ah no se, yo lo dejé donde estaba, seguro que lo robaron”, y no sabés si mandarlo al carajo o agradecer la poca colaboración. Conseguiste uno prestado o apareció el perdido y se inflan los balones. El que juega bien, hace una buena jugada pero tira la pelota afuera del repudio, mirás y no hay nadie para buscarla. Lo peor de todo es que, están adentro y no podés salir, y el solo hecho de que se la puedan llevar te pone nervioso. Algunos clubes tienen los balones necesarios, si se pierden o pinchan, es un problema. Continúa el partido, y otro problema, se golpea un pibe, y no tenés quien entre a auxiliarlo, cuando llegés al lado del jugador notés una lesión grave, y ¿qué podés hacer?. Llamás por celular y nadie atiende. El partido no se puede parar, el show debe continuar. Resolviste el tema de la lesión, sentándolo en el banco y a lo sumo según la edad podés darle una analgésico o un desinflamatorio, claro si es que tenés o bien metés la mano en el bolsillo, y llamás a alguien para que te compre alguna pastilla para que no le duela, hasta que alguien lo pueda llevar al médico.
Un rato antes del fin del partido, debés salir rápido a cambiar la otra división, que viene con los mismos problemas que la anterior, no lo quiere repetir. Lo mismo con la categoría más grande por que ahora están todas las categorías y hay que aguantar como sea, aunque estés solo.
Termina el último partido, juntás la recaudación, que como mucho podés juntar 100 pesos. Si es que el visitante lleva gente, porque de los nuestros, van solos salvo dos o tres padres. De algún lado tenés que sacar plata, ya que la terna arbitral cobra 344 pesos, y hay que pagarle porque es su trabajo. Obviamente mano al bolsillo, y pagás aunque duela, ya que tu hija te pidió dos pesos temprano y le dijiste que no pensando en lo que sucedería al final de la jornada.
Mirás la hora, son las 18:30 Hs. y tenés el evento que te permite recaudar fondos, para las inferiores y de paso podés reponer lo que pusiste para los árbitros, claro, si te va bien. Entre gallos y medianoche, te acostaste a las 02.00 de la mañana, cansado, sin ganas de nada pero quizás feliz por resolver todo lo que sucedió en el día. Suena el despertador, son las 07:00 Hs. y te levantás, tomás mates o café, saludás a tu familia, y a donde vas, si a la cancha de nuevo, juegan la Sexta, Reserva y Primera, las edades cambian, pero los problemas son los mismos.
Ahora eso si, todos te dicen, cuantos nos quedo del evento de anoche. Lo mirás y pensás, este no tiene cara, porque mientras el cenaba junto a su familia, otro laburaba como loco por el club sin nada a cambio.
Te acordás, el de la lesión del sábado, llega el padre o la madre y te dice que lo atendieron en la salita y debió comprar una medicación que le costo 50 pesos.
Mano al bolsillo y se lo das, no te queda otra porque de lo contrario no juega más. Lo que es claro, que ni este u otro padre se acercan alguna a vez a preguntar si necesitás algo, aunque sea te cobren la entrada o la cantina, de la que hable muy poco, pero que también requiere su tiempo.
Llegaste a la cancha, hay que poner las lonas, remarcar y limpiar los vestuarios y baños. El primer mensaje que recibís es de tu esposa, la pregunta es ¿venís a comer? Sí le contestás, se enoja y si no lo hacés también.
Comienzan los partidos y se debe tener en cuenta todo de nuevo. Entre ello, los jugadores de primera utilizan un espacio diferente, que hay que limpiar y ordenar, quien va a hacerlo, seguro que nadie levanta la mano. Cansado de renegar, te sentás a ver la primera, y en la primer oportunidad que le sale mal una jugada a algún jugador no falta colado que te grite, traigan jugadores y dejen de robar la plata. Ahora me pregunto ¿qué plata?, porque si la mayoría de las veces es nuestra plata la que mantiene al club. ¿Qué te podés llevar además de algún disgusto?. Termina el partido, y la pregunta es ¿alcanza para pagar al árbitro?. La mayoría de las veces lo podés pagar pero no te queda nada de dinero. Termina el partido y te sentás en el lugar que adoptamos como sede, a charlar. Seguro te peleás, porque enseguida llegan los cuestionamientos, ganes, empates o pierdas. Ya es tarde y cansado regresás a tu casa, tu esposa apenas abre los ojos y tu hija duerme y sólo besás su frente, y aun dormida le hablas pensado que con eso le devolvés el tiempo que le quitaste.
Y casi, que me duermo escribiendo esto, pero hoy es lunes, hay reunión en la liga, y debés llevar la plata para pagar la policía para el próximo partido, y además las inferiores juegan de visita y hay que contratar un micro y como dijo alguien alguna vez, es sencillo, si tenés la plata viajas y si no buscala porque no podés dejar de jugar. ¿VALE LA PENA?
Carlos Adrián Macenet, DNI: 26.164.887
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