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martes, octubre 26, 2021
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Vacunatorio VIP: La sexta dosis en un frasco de cinco multiplica la Sputnik V “para los amigos”

Las vacunas que deben ser aplicadas en tandas de cinco personas para no perder temperatura alcanzan en realidad para seis. El modelo que fue puesto en marcha en territorio de la Región Sanitaria IV, ahora es el que se conoce "para amigos y acomodados". Por qué cada cargamento que llega se puede multiplicar. La teoría del “boludo” que decidió registrarla y dejó al descubierto un beneficio que salvará a centenares de miles de argentinos que necesitan inmunizarse.

 

Por Lilí Berardi, La Noticia 1

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Sobre el tema se guarda prudente silencio, pero quienes sólo tienen compromiso con el sistema sanitario público saben que alrededor del 90% de los frascos multidosis de la Sputnik V permite vacunar a una sexta persona. Esas partidas que fueron las primeras en llegar, ahora comienzan a aparecen en formato monodosis.

La situación fue advertida por un periodista cuando en una gacetilla de prensa entendió que algo había fallado en el cálculo y el número total de dosis aplicadas el sexto día de la primer partida que arribó a su ciudad, reportaba un número que no era múltiplo de cinco.

El caso que luego se revisó y replicó en decenas de lugares, muestra el modo en que cada cargamento que llega puede maximizarse en su rendimiento y “si llegan dos millones ahora como está anunciado, serían alrededor de 360.000 personas más las que podemos vacunar”, reflexionó un intendente de la segunda sección electoral que acompañó en su distrito la campaña coordinada por su Secretario de Salud hasta que llegaron los becarios rentados a hacerse cargo del operativo que en el caso de esa ciudad lidera una joven militante de La Cámpora de 24 años.

El funcionario se llama Guillermo Sancho y su alejamiento como Secretario de Salud tras darle batalla a la pandemia en la ciudad de San Pedro, fue comunicado mediante una carta en la que expresó que por sus convicciones y tal como ya lo había adelantado no quería mantenerse en conflicto con el cumplimiento de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que fue reglamentada y requiere del armado de equipos locales en los hospitales públicos. Sancho, se pronunció en decenas de oportunidades contra el aborto pero la fecha de su dimisión coincidió con la llegada de la “brigada vacunadora” compuesta por referentes de organizaciones sociales, militantes kirchneristas y colaboradores de organismos públicos como el Anses o la Sub Secretaría de Trabajo de la Provincia donde también recientemente fueron designados los referentes locales de La Cámpora o de otros sectores que tributan al Frente de Todos.

La indignación de médicos, enfermeras y auxiliares que desde el 20 de marzo de 2020 le habían dado batalla a la pandemia llegó cuando supieron que los “becarios” cobran entre 10.000 y 50.000 pesos por mes de acuerdo a la cantidad de horas semanales que trabajen. El rango más bajo –según explicó el Jefe de la Región Sanitaria IV- que es para “la cartelería o la limpieza” trabaja 20 horas semanales y por ellas gana 10.000 pesos; como máximo tres horas por día.

La sexta dosis es la clave de la “teoría del boludo”

La anécdota la cuenta un profesional que el día en el que llegaron las primeras vacunas fue custodio de la trazabilidad y temperatura con la que arribaron las Sputnik en una camioneta de la empresa Andreani. Como si fuese una bomba a punto de estallar, depositó en uno de los dos freezers que habían instalado con grupo electrógeno de emergencia y termógrafo para garantizar todo el operativo tal como lo habían diagramado con el Dr. Guillermo Sancho quien por entonces era el Secretario de Salud. Presos del orgullo de haber diseñado toda la logística desde el mes de noviembre y ansiosos por verificar si existía alguna fisura el plan habían empezado a ensayar, se desilusionaron porque tuvieron que esperan un día entero hasta que se habilitara la “turnera” de la provincia y así recibir a los primeros voluntarios. 

Ese día, el pueblo vivió una fiesta porque a la campaña antivacuna se la contrarrestaba con jeringas, agujas y las caras contentas de los que a diario aparecían en los medios a contar cuantos vecinos habían sido hisopados, cuántos habían muerto en la terapia intensiva sin ver siquiera a sus familiares o simplemente para recomendar en campañas que hacían de manera voluntaria y ad honorem en redes el #QuedateEnCasa.

Se habían terminado los mitos y ya tenían hecho el cálculo que serían cerca de 2400 las personas vinculadas a la salud las que serían inoculadas. Empezaban por los integrantes del “Equipo Logística Vacuna Covid”, tal el nombre que le habían elegido y seguirían por los sectores más sensibles como los médicos y enfermeras terapistas.

Cuando la “turnera” se habilitó empezaron a aparecer algunas sorpresas. Gente de instituciones, concejales, funcionarios cuyas edades les permitían prescindir de la primera tanda de dosis pero que en todo caso servían como propaganda para que la gente pierda el miedo. 

Como el Secretario de Salud controlaba minuto a minuto que para cada fracción de media hora estuviesen las cinco personas presentes con dos vacunadores en línea y el lugar que adaptaron en el parque del hospital municipal con gazebos y asientos para todos; comprendió en esa primera mañana que algo estaba sobrando en los frascos y que ese sobrante alcanzaba ni más ni menos que para una dosis extra. Sin mediar palabra comenzó a buscar dentro del mismo hospital a otras personas para poder inmunizarlas y no desperdiciar vacunas tratando de asegurarse de que cuando llegara la segunda tanda hubiese la misma cantidad. Reportó esa situación a la Región Sanitaria y de inmediato comenzó a buscar que en vez de cinco siempre fueran seis. La mecánica se extendió y la noticia se propagó por todos los distritos con comentarios tales como: “¿Vieron que en San Pedro registraron la sexta dosis del frasquito?” o “Fuiste famoso por ser el único que no se robó vacunas”. Claramente, algún inescrupuloso podría haber vendido la Sputnik V con solo llevarse un frasco cada cinco.

Guillermo Sancho no es un hombre que haya acunado sueños en la política y menos en la militancia o la trampa. Fue convocado a desarrollar actividades en tiempos en los que Cambiemos vivía su sueño en el poder y sin participar en la campaña activamente chocó contra la pandemia y se la puso al hombro. El y un puñado de hombres y mujeres cuyos sueldos solo se vieron incrementados con los 5000 pesos del bono del gobierno nacional se iban a dormir cada día con la pesadilla de saber que el coronavirus se había llevado la vida de más de 70 vecinos a los que ellos mismos vieron agonizar cuando la vacuna era un horizonte lejano. Por su “falta de rosca” quedó al desnudo que administrar con honestidad es mucho más que un buen método para salvar vidas y hacer honor a la ética en la profesión. Para muchos “un boludo”, para otros un ejemplo de que no siempre anidan los ladinos en la función pública.

Para el lector desatento, lo que Guillermo Sancho hizo fue dejar cargado en el sistema informático que con cada frasco de cinco dosis él vacunaba a seis personas con nombre, apellido, número de documento y la tarjetita celeste y rosa que dice “Vacunate”. No había duda alguna y entonces todos comenzaron a sacar cuentas e incluso a pensar si convenía empezar a llamar a parientes, amigos y famosos para aprovechar la bondad acaso ¿inadvertida? del laboratorio ruso.

“En San Pedro registraron la sexta dosis con los frasquitos. Me doy cuenta que en el resto no lo registraron para vacunar a los amigos”, expresó un ex director de salud de otra ciudad que le envió ese mensaje de WhatsApp antes del 1 de Febrero y por supuesto, mucho antes del desembarco de becarios y del escándalo que terminó con el Ministro Ginés González García de patitas en la calle. En la segunda sección electoral Ginés juega de local: nacido en San Nicolás como su sobrino Lisandro Bonelli, no podrán decir que no estaban enterados porque allí también se juega la suerte de Walter “Catata” Martínez, el odontólogo de Colón que maneja la región sanitaria y que es el que tuvo que “aguantar los trapos” a la hora de defender a las brigadas vacunadoras que impusieron en cada uno de los 135 municipios bonaerenses. El detalle es que en los pueblos chicos todo se sabe y que a la hora de llegar al vacunatorio hay varios que se esconden para no ser reconocidos tras el barbijo ya que la única labor que se les conoce en la ciudad es la holgazanería o la suerte de vivir de la política.

Sobre esta base, es que LaNoticia1.com ha consultado y solicitado las listas de los equipos de vacunadores de cada ciudad ya que ni las máximas autoridades locales están autorizadas a darlas a conocer. Algo huele mal en esas designaciones y poco a poco la mixtura entre los que trabajan hace diez meses y los recién llegados deja que se filtre con olor nauseabundo el agua sucia con acusaciones siempre infiltradas por el miedo a perder el trabajo.

“Mirá Guillote sos famoso en varios otros municipios por registrar la sexta dosis en el sistema. El campeón de los boludos”. Esa es la síntesis de esta nota a la que ni la verba periodística le alcanza para advertir a todos los argentinos que cada vez que se abre un frasco de Sputnik tiene que contar seis vacunados. Resta saber cuántos millones serán cuando este informe recorra la opinión pública y sean los pacientes los que sumen siempre media docena cuando se abre un frasco

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