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    “Unos, dieces, cienes y miles”

    29 de junio de 2011 | 12:13
    “Unos, dieces, cienes y miles”

    A quienes les interesa la educación:
    Aprovecho este espacio para transmitir mi inquietud acerca de las inconsistencias pedagógicas con las que se están trabajando actualmente en el nivel primario de la provincia de Bs. As., no sin antes aclarar que el objetivo de la nota redactada a continuación es contribuir a la formación que reciben nuestros hijos y no en contra de los docentes. Mis hijas de 8 y 11 años, como muchos otros niños, concurren a la escuela pública y deben convivir, lamentablemente, a diario, con la decadencia abusiva de la educación estatal. En relación a este punto, referiré mis observaciones específicamente, a los errores que se están enseñando hoy en las escuelas primarias, algunos de los cuales inferidos de su prescripción en los diseños curriculares y de la aplicación de nuevos métodos de enseñanza.
    Por ejemplo:
    En el área de matemáticas, al reemplazar las “unidades, decenas, centenas y unidades de mil” por “unos, dieces, cienes y miles”. Esto es una aberración lingüística, ya que no hay correspondencia semántica (es decir de significado), entre esta última designación y las “unidades”, decenas, centenas y “unidades de mil”.
    Ejemplos: “Escribe dos cienes en este papel” (significa escribir dos veces el mismo número: 100,100 y no como 200, como se enseña en las escuelas); lo correcto para este caso sería: “Escribe dos centenas”, (200), el doscientos equivale a la suma de dos cienes o dos centenas.
    “En una partida de naipes recibí tres doces (tres cartas del mismo número)”, “compré media docena de huevos” (equivalente a seis “unidades” y no a seis “unos”).
    En el mismo orden de prioridades, agrego que los docentes deben evitar el uso de condensaciones de palabras, por ejemplo “finde” (por fin de semana); “súper” (por supermercado), etc. ya que modifican en su morfología, a la locución original y predispone a la confusión y error.
    Entre otras observaciones, la letra imprenta mayúscula “i” no lleva punto, aunque aparezca como opción tipográfica (i), en diarios y revistas.
    Ejemplo: GENIAL, por lo que los maestros deben prestar especial atención cuando escriben, para no transmitir este error a los alumnos. Además, cuando los niños adoptan la letra cursiva, deben aprender la dirección del trazo de las letras. Por último, aclaro que se debe decir “cuaderno de comunicaciones” y no “de comunicados”, como habitualmente escriben y dicen muchos docentes, porque ambas palabras comparten la misma raíz pero tienen distinto significado.
    Como traductora, respeto sobremanera a los libros en general y a los diccionarios y material que contenga conocimientos acerca de los usos y aplicaciones del idioma, en particular. Como madre, me preocupa que mis hijas y todos los demás niños incorporen conceptos erróneos, quedando cautivos de ciertas situaciones por demás de alarmantes, e infiero, por las respuestas recibidas y de acuerdo a las “nuevas e innovadoras técnicas de avanzada”, que acaso deban aprender, en un futuro cercano, a escribir “burro” con “b” o “v” ya que, sin lugar a dudas, se estarán refiriendo al mismo animal. (Todo error que no se corrige, se perpetúa). Los niños son siempre los más vulnerables, puesto que carecen de los conocimientos necesarios para defenderse de éstas y otras falencias. Pero esto no es casual, la indiferencia y la complicidad de muchos, sumado al marco socio-cultural y económico que nos rodea, permiten ampliamente que sean rehenes pasivos de cualquier estudio, método o prueba que ande dando vueltas, convirtiéndolos en “flamantes ratoncitos de laboratorios”.
    Ahora bien, ningún estudio, método, ensayo o técnica serios, se sostiene en detrimento de la base que lo sustenta: el idioma. Cada idioma es completo en sí mismo y tiene su razón y su fundamentación de ser. Podemos argumentar, a favor, o en contra de las nuevas tendencias de enseñanza, acordar o no, en como transmitirlas, explicarlas o aplicarlas, pero de ninguna manera obviar, negar y/o lo que es peor aún, tergiversar los aspectos lingüísticos del idioma (la semántica, la gramática, la morfología, la sintaxis, etc.), para lograr estos objetivos. Puesto que la lengua es la herramienta básica de la comunicación y la capacitación en todas las áreas del saber, debe ser precisa y respetada.
    Una nación crece y es libre, conforme a la educación de sus habitantes. No hagamos con ella lo que el eximio Dr. Favaloro hizo con su vida… “Todos somos responsables del destino de nuestro país”.
    Marina Alicia Actis Martino – DNI: 14.699.172

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