Unión Cívica Radical (La desfachatez política de sus autoridades)
¡Crisis de valores, crisis de autoridad. Crisis de ¡identidad! Ya lo dije en otra oportunidad. No hay valores sin escala de valores, sin jerarquías. La crisis actual indica que los valores en los cuales creían los radicales están flotando en el aire, sin escalas, sin arriba, sin abajo. ¿Qué les queda? ¿En qué se apoyan para estar apoyados juntos? Ya que el valor es de un grupo social, ¿o no es? Este es el gran dilema. El no ser. Porque eso, lo que fueron está olvidado en el desván de los recuerdos y, en todo caso, les sirve para confundir a los que, por querer creer, no ven la realidad! El problema emergente es que están disgregados, fraccionados en sus propios intereses personales. De espaldas al partido, a sus afiliados y simpatizantes. Un partido que fue el orgullo de un pueblo que sabía pensar y sentir desinteresadamente. Porque en la U.C.R. habían encontrado el rumbo de sus principios y anhelos políticos más auténticos. Un partido que lleva el blanco de la transparencia, como símbolo de su brillante historia. De una historia sin claudicaciones ni servilismo espurio. Y el rojo, el rojo de la vergüenza que aquellos radicales de raza no imaginaban iban a caer sobre el partido, como una gran mancha negra invadiéndolo todo! ¡Por eso son los fugitivos de la realidad! En otro tiempo existían dos maneras de justificar la autoridad de las reglamentaciones sociales, o eran parte de la tradición (lo que nuestros antepasados habían hecho) o expresaban y encarnaban la voluntad de un pueblo en su transformación social. Al «desvanecerse» esta creencia, se abrieron las puertas de las mas distintas especies. Aquí tenemos cuatro especies. 1.- Diputados y Senadores que, como girasoles, giraron sus acciones hacia los «K». 2.- Intendentes: para beneficiar a sus pueblos con obras y mejoras necesarias tuvieron que deponer su postura y apoyar a los «K» (quedando ante muchos de sus ciudadanos, como autoridades obsecuentes…) ese es el soborno del «poder», el de la humillación política a sus opositores, para que estos obtengan algo, y seguir ostentando esa posición, la de seguir en el «poder»… De todos modos, este juego del «dame y te doy»… es deplorable! 3.- Margarita Stolbizer y su grupo (¿seguirá estando en ese grupo Fredy Storani, el que siempre está donde calienta el sol…?) pensando que arrimándose al A.R.I. de Lilita Carrió, va a encontrar la consolidación perdida! 4.- Y, por ultimo, la mesa Ejecutiva de la Provincia de Buenos Aires, aliada del duhaldismo para apoyar al candidato del mismo, el Sr. Roberto Lavagna. Y lo mas grave de esa «Mesa Ejecutiva»… interviniendo en los Comités de Distrito Ante la negativa de estos, de atacar la obligatoriedad de apoyar al duhaldismo, en la persona de Lavagna, en una clara actitud fascista! ¿Se olvidan estos «capangas antidemocráticos», de la persecución infame que sufrió el radicalismo en todas las escalas, durante los años en que Duhalde se erigió en el «Zar» de la Prov. de Buenos Aires? El individualismo como este independiente de los demás, es una ficción. ¿Cómo se puede estar especulando con la situación, tratando de justificar a una autoridad ajena a las reglamentaciones sociales? Lo que nuestros antepasados habían hecho. El papel que están protagonizando las distintas fracciones radicales, dan pena e indignación a los que tenemos principios y una concepción diferente del lugar y la postura que debería ocupar la U.C.R. en la política Argentina, como cuando expresaban y encarnaban la expectativa y el sentir popular. Frente a la inmoralidad de este fenómeno político, surgió el nuevo método de justificación que reconoce como única fuente de aceptación, la autoridad que emana de la suprema Unicracia… establecida por los gobiernos de turno… Y todo esto, porque la razón fue destronada por el fraude a la autoridad. Al desintegrarse la ética y la moral en la política argentina, ya no hay lugar para nada y esto es válido para todos por igual! Nélida López, Máximo Millán 1180. Tel. 426936.

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