Una zona cada vez más peligrosa: los delincuentes acechan a comerciantes y viajeros en la Ruta 9
El reciente asalto a pasajeros de un ómnibus que quedó detenido por un desperfecto mecánico volvió a poner en evidencia la inseguridad en el sector próximo al puente de acceso a Río Tala. Comerciantes, camioneros y trabajadores denuncian una sucesión de hechos delictivos, algunos con violencia y disparos.
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La zona comercial ubicada sobre la Ruta 9, en inmediaciones del puente de acceso a Río Tala, se ha convertido en un escenario de creciente preocupación por la sucesión de robos y asaltos que vienen ocurriendo en los últimos tiempos, que incluye parte del año pasado. Los casos afectan tanto a los establecimientos instalados en el lugar como a quienes transitan o se detienen sobre la autopista y sus colectoras.
Lo que debería ser un punto de servicios y descanso para viajeros y transportistas se ha transformado en un sector donde la delincuencia parece encontrar oportunidades para actuar, incluso en lugares iluminados, con cámaras de seguridad y movimiento permanente de vehículos.
El reciente asalto a pasajeros de un ómnibus detenido sobre la Ruta 9, a la altura del kilómetro 153, volvió a encender las alarmas. El colectivo viajaba con destino a Córdoba cuando sufrió un desperfecto mecánico que obligó a interrumpir la marcha.
Mientras los choferes intentaban solucionar el inconveniente, algunos pasajeros descendieron para colaborar. En esas circunstancias fueron sorprendidos por dos delincuentes con armas blancas y un hierro punzante que aprovecharon la situación para cometer el robo. Una mujer sufrió la sustracción de su cartera.
El episodio, que derivó en una intervención policial (hubo un detenido), no constituye un hecho aislado. Por el contrario, se suma a una serie de antecedentes que comerciantes y trabajadores del volante vienen padeciendo desde hace tiempo.
Uno de los establecimientos damnificados es el Parador El Alegre, donde los delincuentes ingresaron en distintas oportunidades para apoderarse de mercadería.
Entre los últimos episodios rompieron una ventana para acceder al interior del negocio y sustrajeron una importante cantidad de alimentos, especialmente quesos, fiambres y otros productos.
"Me robaron un montón de mercadería", había manifestado Rubén a La Opinión, propietario del establecimiento, al describir las pérdidas ocasionadas por los delincuentes.
En situaciones anteriores, los autores habían accedido desde los campos linderos, una circunstancia que pone de manifiesto la vulnerabilidad de los establecimientos ubicados junto a sectores abiertos. Sin embargo, en una ocasión los ladrones actuaron desde el frente del local.
Ni siquiera la presencia de cámaras de seguridad ha conseguido disuadir a quienes cometen estos delitos. Los comerciantes aseguran que los hechos se repiten cada tanto y que las medidas adoptadas hasta el momento no han logrado impedir nuevas incursiones.
La preocupación había llevado incluso a construir un cerco perimetral de aproximadamente 400 metros de tejido, con la intención de dificultar el acceso desde los terrenos vecinos. Pero esas barreras tampoco resultaron suficientes.
La inseguridad no se limita a los negocios. Los transportistas que utilizan las colectoras para detenerse a descansar también aparecen entre las víctimas de los delincuentes.
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Uno de los episodios más graves tuvo como protagonistas a un camionero y su esposa, quienes se encontraban comiendo dentro del vehículo cuando fueron sorprendidos por ladrones.
Los delincuentes sustrajeron mercadería que transportaban en el acoplado y, según los testimonios recogidos en la zona, se alejaron efectuando disparos, una circunstancia que refleja el nivel de violencia que pueden alcanzar estos hechos.
También se recuerda el robo a un camión que transportaba quesos, otro de los antecedentes que alimentan la inquietud entre quienes trabajan o circulan por ese tramo de la autopista.
“Hasta tres o cuatro robos por semana a camioneros hemos tenido. Hay mucha impunidad porque saben que no hay presencia policial”, comentó a La Opinión un trabajador de la zona.
La colectora, utilizada habitualmente como lugar de descanso por los conductores de transporte de cargas, se convierte así en un espacio de riesgo, especialmente durante las horas de menor movimiento.
Una de las particularidades que más inquieta es que los hechos ocurren en un sector que no está completamente aislado. En las inmediaciones funciona una estación de servicio sobre la mano Rosario-Buenos Aires, con iluminación y movimiento de vehículos durante todo el día y la noche.
Además, el complejo comercial reúne varios establecimientos que generan actividad permanente y ofrecen trabajo a numerosas personas.
Sin embargo, esas condiciones no han impedido que se sucedan los robos. En algún momento, ante la reiteración de episodios, los propios vecinos y comerciantes evaluaron instalar carteles de advertencia para alertar a quienes se detienen en el lugar sobre los riesgos existentes.
La posibilidad de recurrir a una medida de esas características refleja hasta qué punto se ha instalado la sensación de inseguridad entre quienes conocen lo que acontece.
Detrás de las pérdidas económicas que provocan los robos existe otra preocupación que crece con cada nuevo episodio: la seguridad de los trabajadores que deben cumplir sus tareas durante la noche y la madrugada.
Son numerosas las personas que desarrollan actividades en ese tramo de la Ruta 9. Para muchas de ellas, los horarios nocturnos forman parte de su rutina laboral y la posibilidad de encontrarse con delincuentes se ha convertido en un temor permanente. Los comerciantes manifiestan vivir en estado de alerta, adoptando medidas de protección.
El asalto a los pasajeros del colectivo volvió a demostrar que el problema también alcanza a quienes simplemente atraviesan la zona y, por alguna circunstancia, deben detenerse sobre la autopista.
La reiteración de robos, los antecedentes de episodios violentos y la vulnerabilidad de los establecimientos mantienen encendida la preocupación en este sector de la Ruta 9, porque saben que continúan expuestos a una situación que reclama mayores medidas de prevención.

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