Una tragedia enluta a Gobernador Castro
En medio de un debate nacional sobre la problemática de la autolesión adolescente, el pueblo fue escenario de un hecho de esas características el domingo, con dos chicos como protagonistas, de los cuales uno perdió la vida.
:format(webp):quality(75)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/gbernador_castro_0.jpg)
Ayer, mientras en el cementerio de Gobernador Castro sepultaban a una nena de 13 años, en la televisión debatían sobre la detención de un joven de 17 años en San José, un pueblito de Entre Ríos, acusado de formar parte de una red internacional que incita a adolescentes a autolesionarse, en medio de la consternación nacional que dejó el caso de la chica de 15 que se disparó en La Plata ante sus compañeros de colegio. “Acaso no se trate de que deseen morir, sino de que no quieren vivir como viven. No lo soportan. Y no han encontrado otra manera”, reflexionó una de las tantas voces autorizadas que en las últimas semanas habló sobre un tema que no es noticia cuando se trata de casos aislados y es preocupación cuando las redes de intervención estatal parecen tener huecos demasiado grandes: la muerte adolescente.
“Para cada adolescente, una oportunidad. Posicionamiento sobre adolescencia en el país”, lleva por título un informe de Unicef que reveló el mes pasado que unos 3.533 niños, niñas y adolescentes entre 10 y 19 años tuvieron muertes evitables: accidentes, suicidios o agresiones en 2015, año del relevamiento.
“La tasa de mortalidad de adolescentes por suicidios pasó de 2,5 durante el trienio 1990-1992 a 6,9 durante el trienio 2013/2015 cada 100.000 habitantes”, dice el documento de ese organismo internacional.
El incremento de las conductas de riesgo, los suicidios y la violencia “apunta a problemas complejos que afectan a la salud y el bienestar de los adolescentes y que es preciso abordar desde una perspectiva intersectorial”, agrega el informe.
Un pueblo consternado
El martes en Gobernador Castro sepultaron a una chica de 14 años. Su novio, de la misma edad, no estuvo en el velatorio porque está internado en el hospital con tratamiento psiquiátrico. Su destino podría haber sido el mismo que el de ella, si lograba su cometido.
En la televisión debatían sobre la serie 13 reasons why (Por 13 razones), polémico éxito de Netflix entre los adolescentes, que relata la historia de una joven que se quitó la vida y dejó esa cantidad de cintas de audio relacionadas con su decisión, uno por episodio.
En Gobernador Castro el índice de abonados a ese sistema de contenidos “on demand” es bajo, bajísimo. Tanto como las posibilidades de que las familias pobres, no nativas del pueblo, “conflictivas” y “problemáticas” –como describen a la que es protagonista de esta historia– tengan la contención necesaria no sólo del Estado sino del otro: del vecino, el amigo, el que convive en la misma sociedad que ellos, a cuyos ojos, hoy, son casi parias.
La familia del novio de la chica que sepultaron el martes lo acompaña en el Hospital. Junto al gabinete psicológico, le dieron la noticia. Otro equipo sigue de cerca a los familiares de la nena en Gobernador Castro, donde no se habla de otra cosa.
La conmoción es grande. La pequeña localidad rural fue sacudida por la noticia el domingo, antes de que cerraran los comicios. La directora del Hospital local, Daniela Alves, fue quien escuchó los gritos de la familia desde la calle, llamó a la policía y a la ambulancia.
Una familia como tantas
En el pueblo, los comentarios son muchos. Por momentos, demasiado para quien desde afuera intenta saber qué pasó. La familia protagonista de esta historia es oriunda de San Nicolás. Desde allí llegaron hace unos años la madre y cuatro o cinco –nadie es preciso y quizás no importe tanto– de sus nueve hijos. El resto se quedó con el padre. La pareja tuvo episodios violentos que el domingo, cuando la nena fue hallada sin vida en su cuarto, se reprodujeron en gritos por teléfono.
Los chicos pasaban solos mucho tiempo porque la madre trabaja en San Nicolás. La semana pasada, una de las tantas reuniones del gabinete psicológico de la escuela a la que concurrían había resuelto volver a citarla por el ausentismo recurrente.
La intervención de los organismos del Estado fue bastante en este hogar desmembrado, disfuncional y complejo. Servicio Local, la Justicia, el equipo psicológico del hospital y el gabinete de la escuela tienen sus legajos sobre la familia.
En la casa, la madre y sus hijos conviven con un hombre de avanzada edad que está en silla de ruedas y con su sobrino discapacitado y paciente psiquiátrico. El anciano estuvo preso hace muchos años por haber abusado de una de sus hijas. Luego hubo otra denuncia vinculada a un caso similar por el que había un seguimiento en la Justicia, que todavía no se había expedido.
La autopsia sobre el cuerpo de la nena no dio cuentas acerca de versiones que intentan explicar en un embarazo no deseado lo que sucedió. Al hospital de la localidad no fue a atenderse por ello ni a hacerse análisis. Fiscalía espera los resultados de la pericia que se practicará en La Plata.
En la Argentina hay una ley nacional de prevención de suicidios que lleva dos años aprobada y sigue sin reglamentar. Estableció que el tema es de “interés nacional”, para que la salud pública se haga cargo. Las letras de las leyes son tinta que ornamenta un papel si nadie las pone en marcha.
En Gobernador Castro, en San Pedro, en la provincia, en el país, a esta hora hay un niño/adolescente con un derecho vulnerado, en riesgo. Qué ley nos va a decir, con Benedetti, que “la muerte es sólo un niño / de cara triste / un niño / sin motivo / sin miedo / sin fervor / un pobre niño viejo / que se parece / a Dios”.
