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martes, octubre 26, 2021
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Una sampedrina con las Abuelas de Plaza de Mayo

Desde 1997, Clarisa Veiga viene colaborando con la institución abocada a recuperar a los chicos secuestrados durante la última dictadura militar. Es Coordinadora del Área de Prensa y Difusión, y una de las encargadas de armar las campañas publicitarias que se pueden ver por los medios nacionales.

 

Clarisa Veiga es una sampedrina que en realidad, nació en Buenos Aires porque las circunstancias políticas del país hicieron que allí estuviera su familia en ese momento. Sus padres, nacidos en nuestra ciudad y militantes activos, debieron partir hacia Capital Federal en el año 1976, cuando comenzó la época más oscura de la historia de la Argentina, conocida como el Proceso de Reorganización Nacional. Hoy Clarisa Veiga, que vivió su niñez y adolescencia en San Pedro, tiene casi 30 años y un título universitario que la hizo Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
Su estudio es el que le permite estar desempeñándose en la Secretaría de Prensa y Difusión de una institución emblemática para la historia de nuestro país: Abuelas de Plaza de Mayo.
Las Abuelas se fundaron en el año 1977, cuando la falta de respuestas de los organismos oficiales con respecto al paradero de los desaparecidos hicieron que estas mujeres que buscaban a sus hijos y nietos, decidieran reunirse para así aunar fuerzas. El trabajo de las Abuelas es incansable desde ese momento, y así también lo es la tarea de Clarisa, una de las responsables de la confección de las campañas publicitarias que luego se reproducen por los principales medios de comunicación del país. Por su área también pasa la difusión de las diversas actividades que se llevan a cabo desde la institución, así como también la coordinación de otras actividades como el Teatro y la Música por la Identidad, dos propuestas que buscan transmitir el mensaje de las Abuelas pero de una forma diferente.
Sin embargo, su historia y trayectoria dentro de las Abuelas se remonta a varios años atrás. Ella misma lo cuenta de esta manera: “En 1997 a través de una convocatoria del Centro de Estudiantes de Sociales empecé a colaborar en la organización de un Congreso por la Identidad que organizaba Abuelas. Tiempo después, hace tres años, aprobaron un proyecto de la Unión Europea, que iba a desembolsar dinero para organizar Abuelas institucionalmente, fortalecer las áreas, y como yo ya estaba recibida y necesitaban un egresado de Comunicación, empecé a trabajar”. No es un trabajo fácil pero, reconoce Veiga, cada triunfo es más que gratificante y compensa los esfuerzos realizados. Gracias al continuo trabajo de las Abuelas, y también al apoyo incondicional de otras instituciones hermanadas con la causa, fue posible relocalizar a 77 nietos. Si bien Clarisa no trabaja con la recepción de denuncias, sí colaboró en el armado de un archivo biográfico que contiene el “ADN sociológico” de los desaparecidos. Para armarlo, tanto ella como otros colaboradores debieron entrevistarse con familiares y amigos de los desaparecidos: “Fue una experiencia muy fuerte y movilizante”, dice. También recorrió el país para difundir la actividad de las Abuelas y ahí sí le tocó recepcionar denuncias y orientar a quienes tenían dudas. “Viajábamos a todas las provincias y lo que hacíamos era una campaña de difusión durante una semana anunciando que íbamos a ir y después atendíamos dos o tres días. En esos viajes hacía de todo: entrevistas a chicos con dudas, tomaba denuncias. En el interior el silencio ha sido mayor y que llegara un organismo oficial hacía que se acercaran muchísimas personas con las preguntas más diversas. Las historias de los chicos son muy fuertes”.
El objetivo de Clarisa es seguir trabajando en Abuelas, al menos por un par de años más. Pero por el momento, lo hace en forma reducida porque hace solo unos meses atrás tuvo una hija, Ana, y debe dedicarle menos tiempo al trabajo. Dice que en este año, el número 30 desde el inicio de la última dictadura militar, es importante que entendamos que recuperar la identidad de los chicos que fueron apropiados ilegalmente es una cuestión social, no individual. “Hasta que no se recupere al último chico la identidad de toda una generación está puesta en duda”, explica convencida. Y como no puede ser menos, la Coordinadora de Prensa y Difusión, solicita que se publiquen los datos para comunicarse con esta organización para comentar dudas, acercar información o simplemente interesarse en la tarea de las Abuelas: 0800-666-8631 ó [email protected]

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