Una posibilidad para erradicar el basural a cielo abierto
Con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo el basural a cielo abierto que contamina y humilla a la ciudad podría encontrar solución. El Director de Turismo Fabián Bianchi participó de una importante reunión en donde se avanzó notablemente en la instalación de una Planta de Reciclado de Residuos Sólidos Urbanos.
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Mientras la quema en el basural perdura y se repite a diario sin que se le de respuestas a las quejas de vecinos y grupos ambientalistas; mientras la comunidad humillada revuelve con niños los deshechos que en muchos casos terminan en la mesa de conciudadanos condenados a la miseria, el municipio, a través de la Dirección de Turismo dio un paso fundamental hacia un proyecto por demás de alentador y que no está lejos de concretarse.
San Pedro fue incluido en un programa para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos por medio del Ministerio de Turismo de la Nación quien lleva adelante una iniciativa de colaboración con las comunas que integran el programa de desarrollo turístico sustentable.
La semana pasada, en el Ministerio de Turismo de la Nación, se desarrolló una reunión entre Antonio Torrejón, el Coordinador General de la Unidad Ejecutora de Préstamos Internacionales, Ing. Eduardo Müller, el Coordinador Técnico del Área, Ing. Álvaro Sánchez Granel, el Director de Turismo de la Ciudad de San Pedro, Fabián Bianchi y un grupo de asesores del Ministro Enrique Meyer.
Esta reunión se planificó para abordar la problemática ambiental en áreas de turismo próximas a Parques Nacionales a través del programa Engirsu (Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos), dependiente del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación y que financia con fondos del BID proyectos para resolver este grave problema que flagela a la ciudad.
Por su ubicación y su conocida situación ambiental, puntualizando la reserva natural de Vuelta de Obligado, la ciudad está dentro de las regiones evaluadas y en este sentido, el pasado 10 de Marzo fue ingresada la documentación requerida para que en esta zona se logre contrarrestar el efecto de un basural a cielo abierto con la instalación de una Planta de Reciclado de Residuos Sólidos Urbanos. En concreto, San Pedro precalificó y dio un paso fundamental para encontrar la salida a una problemática que resulta incontrolable.
Visita
y estudio
La situación del basural local es problemática por donde se la aborde. Ubicado cerca de la costa, y a cielo abierto, es un foco de contaminación no sólo para la zona en la que se encuentra emplazado sino que además representa serios peligros por su cercanía al río.
La quema constante de basura es una de las mayores quejas de los vecinos, incluso de los que viven sobre Crucero General Belgrano, que reciben según cómo sopla el viento, el humo con dioxinas que son consideradas cancerígenas. Hubo diversas propuestas de gestiones anteriores y hasta algunos candidatos que en campaña han puesto su ojo en esta cuestión.
Pronto, funcionarios de los ministerios y programas con injerencia en este tema, visitarán la ciudad para analizar la marcha de la tramitación iniciada.
Si San Pedro cumple con todos los estándares exigidos por el programa, los fondos aportados por el Banco Interamericano de Desarrollo, serían afectados exclusivamente a las inversiones necesarias para los análisis de factibilidades, la construcción de la planta, la capacitación para su correcto funcionamiento y la difusión general en la comunidad involucrada.
La insoportable humillación del ser
Más allá del paisaje y el humo, el basural a cielo abierto alberga una cultura montada sobre los residuos de una ciudad que le da la espalda a familias enteras que viven y muchas veces comen de lo que encuentran en esa montaña que se eleva o se hunde según la voluntad de las máquinas que a veces arrebatan aquello que tiene algún valor de reventa. En principio fue un grupo minúsculo que rescataba metales y vidrios, hoy es un ejército preparado para el alerta de la llegada de los camiones de la empresa de recolección. El propio sistema habilitó la competencia de los más hábiles para ir “ordenando el trabajo” cambiando por mendrugos aquello que venderán por kilo o tonelada en el mercado del reciclaje. Tal vez haya llegado para esta comunidad silenciosa que hunde sus pies en el peligro y la segura lastimadura que desgarra el alma, la oportunidad de hacerse visible frente al hasta ahora impasible silencio del que han sido víctimas.
En este semanario se han escrito decenas de notas mostrando la humillante situación de niños que hoy ya son adultos y tienen aprendido el trabajo, ojalá sea la última que los muestre ahora con hijos haciendo la misma tarea.
