Una mezcla de alcohol y psicofármacos dejó a un chico de 15 en grave estado
El consumo de pegamento, pastillas y alcohol es uno de los flagelos que avanza a pasos agigantados. Su costo es bajo y el acceso es más que fácil. El Sábado internaron a un menor de 15 años con un alto grado de intoxicación, al día siguiente se escapó.
Caminan como mareados, somnolientos y no responden a los estímulos, andan borrachos, drogados y sin rumbo. Sí… esto pasa en San Pedro, a pocas cuadras del centro y ante la vista de cientos de vecinos que no se quieren meter. En inmediaciones del barrio San Miguel y San Francisco existe un grupo de menores de entre 12 y 15 años que deambulan por todas partes con sus bolsitas de pegamento en las manos. Algunos provienen de familias de bajos recursos, seriamente afectadas por escándalos o hechos trascendentes y tristes en la historia policial de la ciudad. Otros transitan de manera más sofisticada, viviendo en buenos barrios, buenas casas pero con el manto de la hipocresía tapando su situación.
Ninguno ha tenido una contención adecuada, a raíz de una alarmante falta de política de prevención y tratamiento.
La problemática no es nueva, en realidad es una de las modalidades más antiguas en cuanto al consumo en los sectores de menores recursos. Tampoco existen controles serios y responsables sobre la venta de pegamentos ni cómo consiguen los medicamentos que para cualquier vecino deben expenderse bajo receta.
Se habla de los menores alcoholizados en el centro y en los clubes, pero hasta el momento nadie ha advertido lo que ocurre en los barrios más humildes y peligrosos de la ciudad donde se inhalan o consumen las drogas de peor calidad y mayor impacto.
Un menor en grave estado
En la madrugada del Sábado, la guardia del Hospital local recibió a un menor de sólo 15 años que presentaba un alto grado de intoxicación tras haber consumido pastillas de Rivotril y alcohol. El chico fue internado de urgencia ya que presentaba un estado por demás de preocupante, sin respuesta de ninguna clase, “totalmente duro o dado vuelta”, como se dice en la calle. El Dr. José Herbas explicó que el chico llegó inconsciente y con un cuadro preocupante de intoxicación, fue atendido e internado de urgencia en el sector de terapia intensiva.
Increíblemente al día siguiente se escapó del área, les dijo a los médicos que se iba y así lo hizo. “Ante estas circunstancias no podemos hacer nada”, dijo el Dr. Julio Caraballo, Subsecretario de Salud. “Nuestro personal no está capacitado para detener a ninguna persona, hicimos la denuncia en la policía para que quede asentado”.
El paciente pertenece a un conocido grupo que deambula por el barrio San Miguel, aspirando pegamento todo el día, sin comer y robando para seguir comprando.
Escuchando a los vecinos, este medio, pudo recoger datos que marcan la cruda realidad. “Estos chicos son todos vecinos, pero realmente dan pena, mucha pena verlos como andan totalmente perdidos a toda hora del día”. “Se los ve todo el día con la bolsita de pegamento en la mano, se juntan y hacen de todo”, dijo una vecina que vive en inmediaciones de la casa del menor intoxicado. “Roban mucho y a cualquiera. La semana pasada le sacaron un cuchillo a un chico que iba en moto, lo pararon y lo bajaron, salieron corriendo con la moto y la guardaron en una casa”.
“El chico que está internado tiene detrás una historia de vida terrible. La madre ya no puede más y no sabe qué hacer; es hijo de una persona que hace varios años mataron en un bar de La Tosquera”.
El consumo de pegamento es cada vez mayor, es barato y se puede conseguir sin problemas, pero causa síntomas muy particulares. Los vecinos aseguran que hace rato que andan así por la calle, además los sindicaron como los autores de los robos y desmanes en la Escuela Nº 47. Como se recuerda, los sujetos que ingresaron hace pocas semanas al establecimiento educativo dejaron sobre unos bancos varias latas de pegamento con sus respectivas bolsitas. Hace unos meses, en una casa del barrio Hermano Indio, donde se había producido un enfrentamiento armado del que participaron menores, se divisaron en el lugar varias latas que aspiran los residentes en el lugar.
Es cierto que el tema de los menores y el consumo de drogas en la calle es difícil de resolver. Pero se ha llegado al punto máximo de tolerancia y antes que sea peor, es hora de tomar decisiones para evitar males mayores y acabar con este flagelo.
Una combinación letal
La Secretaría de Prevención de las Adicciones Bonaerense, reveló un informe que asegura que el Rivotril disuelto en bebidas colas que contienen cafeína, produce un efecto inmediato de excitación. Aunque a las pocas horas comienzan los mareos. El prospecto en el renglón de las contraindicaciones detalla que la ingesta no adecuada puede provocar cansancio, sueño, lasitud, hipotonía muscular, debilidad muscular, mareo, obnubilación y reacciones retardadas.
Por su parte, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) informó que “El principal compuesto químico que daña en los adhesivos y las naftas, solventes o diluyentes es el tolueno. Al inhalarlo, ingresa a los pulmones y de allí al torrente sanguíneo. Tiene un efecto placentero de sólo segundos. Se producen trastornos neurológicos y cognitivos. Los deja así porque se alteran las neuronas y hacen que exista menos contacto entre ellas; además, y esto es lo más peligroso, provocan arritmias cardíacas y un estado de narcosis, que se confunde con la ebriedad.

:format(webp):quality(75)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)