Una gran fiesta
Por Daniel Balmaceda, Periodista - Historiador
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/1274892383411044667.jpg)
Allá por 1820 los festejos por las fiestas mayas eran muy importantes en todas las plazas del territorio de las provincias unidas. En general, eran fiestas que duraban tres o cuatro días. Las plazas -por ejemplo la Plaza La Victoria o una parte de la Plaza de Mayo- se engalanaban, se adornaban, se colocaban inclusive palos enjabonados, porque era un juego muy entretenido de la época: ver a los que competían para obtener un premio que estaba encima del palo. Después había otro juego que se llamaba rompecabezas, y que no era el que nosotros imaginamos, sino una barra transversal que había que cruzar para obtener un premio. Decían que los que se caían se rompían la cabeza. También, por supuesto, se hacían carreras de cuadreras, de sortijas y bailes, era realmente una gran fiesta que duraba tres o cuatro días. La celebración hacía que nada hubiera que hacer, no había nada más importante en ese momento que participar en estos festejos. Por lo tanto, si uno era de las afueras de las ciudades, seguramente se engalanaba y se iba hasta al centro a participar de estos tres o cuatros días únicos en el año.
