Una fiesta para el arte que se exhibe en la piel
La tercera edición del Rockabilly Tattoo Fest fue un éxito. Cientos de personas se tatuaron, disfrutaron de bandas y pasaron una jornada entre el sonido de la máquina de tatuar, rock, autos, motos y la pasión compartida.
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Pasadas las cinco de la tarde del domingo, el zumbido de las máquinas de tatuar circulaba por el patio del resto bar Viento Sur, sede por tercer año consecutivo del Rockabilly Tattoo Fest, una iniciativa del tatuador Bigotattoo Tognetti, que reunió una vez más a los mejores artistas de la tinta sobre la piel de la región.
En semicírculo, alrededor del escenario por el que pasaron bandas de rock hasta entrada la madrugada, se ubicaron Gato Chav, de San Nicolás; Luciano Dotti, también de esa ciudad; Rodolfo Gonzáles, de Villa Ramallo; Alan y Juan Pablo, de Arrecifes; Maxi Rojas, de Baradero; Pato, de Gualeguay; Monti, de Ramallo; y Perro, de San Pedro, quienes según el ojo del también tatuador a cargo de la organización del evento, “son los mejores de la zona”.
El Rockabilly Tattoo Fest nació con esa intención: nuclear tatuadores que “llevan adelante su laburo con responsabilidad y pasión”, según le contó a La Opinión el responsable de esta aventura en la que tienen lugar el rock, los autos clásicos y también las motos.
El DJ Diego Inquieto musicalizó la tarde hasta que, entrada la noche, tocaron las bandas Aire Tormentoso, de Santa Lucía; Madreperla y Los Traidores, ambas de San Pedro; un interregno de zapada con músicos reclutados entre el público; y el cierre a cargo de lo rockabileros rosarinos The Broken Toys, que dieron un show impecable.
“Mi idea es transmitir a la gente que los tatuadores son artistas; entonces tienen que investigar sus trabajos antes de tatuarse”, explicó Bigotattoo y precisó: “En Buenos Aires existen locales donde hay diez tatuadores disponibles; vos vas sin turno y salís tatuado sí o sí, pero no sabes ni quién te tatúa”.
Por eso la idea fundamental de la fiesta es que el público vea a los artistas del tatuaje en plena labor, que puedan evacuar dudas y temores, animarse, planificar su nuevo tattoo, hacérselo allí mismo…
Bigotattoo encontró buena recepción en Viento Sur, donde han dado cuentas de una apertura hacia eventos relacionados con la cultura joven como la historieta, el rock y el teatro.
En el Tattoo Fest no cobran entrada ni los stands a los tatuadores. El plan es compartir esfuerzos y disfrutar. “No teníamos un evento para mostrar los laburos”, señaló Bigote, agotado pero feliz tras las doce horas de fiesta y las semanas que llevó la organización.
“En lo personal lo que me genera la fiesta es una alegría inmensa porque me encuentro con un montón de gente dispuesta a darme una mano y a colaborar para que esto se siga haciendo”, dijo el tatuador, que ya piensa en la cuarta edición.
“La expectativa es que esto se repita y que mejore. Con esta última estamos felices porque el nivel de las bandas fue increíble; el sonido fue bueno; los tatuadores arrancaron a las 17.00 y no pararon de tatuar. Estaba lleno de gente. Qué más puedo pedir”, dijo Bigotatto en diálogo con La Opinión y aseguró: “Me escriben para felicitarme y alentarme a que no deje de hacerlo”.
