Una elección plagada de irregularidades y curiosidades
El domingo pasó de todo en la ciudad y las localidades. Mesas que abrieron tarde, otras que cerraron de madrugada. Remisses, colectivos, regalos y hasta reparto de trompadas. Quejas, secretos, amistades de último momento y violaciones a la veda electoral. En una jornada en la que parecía que todo valía, hubo anécdotas para todos los gustos.
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Con la veda electoral que comenzó a las 8.00 de la mañana del viernes, la ciudad pasó del clima de campaña al de elecciones, tras una madrugada en la que los corte de pasacalles y la pegatina de afiches propios sobre el de los rivales fue el imperativo, al punto de que en un paredón estuvo a punto de quedar la memoria de una disputa feroz.
Así empezaba un silencioso y no tanto operativo final para captar electores, con las consabidas estrategias propias del último día que implican una erogación que cada jornada electoral supera holgadamente las anteriores, transformándose en un folklore que no cambia sino que, por el contrario, se profundiza y pasa a ser costumbre.
“Las elecciones se ganan en el domingo, no tanto con el sobre en las urnas como con el que hay que pasar en los barrios”, supo decir un reconocido puntero ya retirado, que se manifestó “asombrado” por las cosas que vio en estas primarias.
¿Qué veda?
La veda electoral no fue problema para algunos candidatos, que aprovecharon las ventajas de la era de las comunicaciones para sortear la legislación. Tal fue el caso de los que utilizan Facebook y peor el de postulantes a la intendencia que al menos viernes y sábado enviaron mensajes de texto de sus celulares personales en los que invitaban a votar por ellos.
Una vez más, la noche sampedrina no se resignó a tener un blanco en el calendario y pudo verse convocatorias por redes sociales a una, precisamente, “fiesta blanca” en una quinta, organizada por un conocido boliche local. En la puerta de un vecino de éste, un cartel invitaba a una presunta fiesta privada: “te esperamos en la quinta”, decía sin tapujos en un cartel dispuesto en la puerta.
La mañana también vio romper la veda, cuando algunos bares del centro decidieron que el café y el diario dominical no podían perderse por el simple hecho de que había que votar y abrieron sus puertas.
El día de votación, los vehículos de los candidatos no se privaron de tener rostros y nombres de sus referentes pegados en las ventanillas, ya no con el clásico número de boleta identificatorio, en esta era en la que nadie sabe bien a qué partido vota sino que piensa en el hombre o la mujer que se postula.
En un cuarto oscuro de la escuela 7 pudo verse una cartel en el que había una bandera argentina, el nombre de Eduardo Duhalde y la leyenda “no vote a Cristina”.
Como si fuera poco, dos locales partidarios rodeaban la escuela Técnica y hubo que vigilar que no hubiera actividad en ellos. Se trataba del de Guacone, ubicado a la vuelta del colegio y el de Juan Cruz González, justo en frente.
El primero fue trasladado el sábado a la noche a la esquina de Mitre y General Pueyrredón, donde el propio intendente y sus colaboradores despegaron algunos carteles y pegaron los de “consulte padrones”. El segundo funcionó con las persianas bajas, por lo que hubo advertencias y denuncias.
Tarde pero seguro
Los comicios comenzaron tarde en muchas escuelas. El colegio San Francisco tenía gente esperando afuera, pero pasadas las 8.00 todavía nadie había llegado a abrir la puerta. En la 10 hubo que esperar hasta las ídem de la mañana para que pudiera comenzar a votarse, por la falta de autoridades de mesa titulares y suplentes.
Ello sucedió en muchos lugares, puesto que a la gran cantidad de designados por la Junta Electoral que se excusaron –previo engorroso trámite en el Correo– hubo que sumar que algunos directamente faltaron sin aviso, lo que implicó que el primer buen vecino cumplidor que fue a votar temprano tuviera que hacerse cargo de la mesa, muy a su pesar en varios casos.
Estas suplencias dejaron una de las anécdotas más divertidas de la jornada, con una familia que denunció en la Comisaría que el jefe de familia había salido tempranito a votar y no había regresado desde entonces. No sabían que el pobre hombre había quedado como titular de una mesa en la escuela 10, donde había ido a emitir su voto.
Algunas escuelas presentaron dificultades para el acceso al votante, por lo que hubo que improvisar soluciones de apuro para garantizar el derecho a sufragio de todos y todas. En la 1, por ejemplo, había dos mesas en el primer piso, lo que provocó que las autoridades tuvieran que bajar la urna varias veces para que aquellos que no podían subir las escaleras no se quedaran sin votar.
También hubo dificultades en el Normal, donde una mesa tenía una distancia importante con el cuarto oscuro, lo que se prestaba a confusiones.
Sin embargo, tal vez la máxima confusión ocurrida este año es la que tuvo lugar en Gobernador Castro, donde un hombre votó en una mesa que no le correspondía. Aparentemente entregó el DNI y le dieron el sobre sin verificar su existencia en el padrón, por lo que entró al cuarto oscuro, eligió boletas, las puso en el sobre y lo depositó en la urna. Allí notaron que su voto debía ser emitido en la mesa de al lado.
Una mesa de la escuela 3 batió el récord de demoras al cerrar casi a las 4 de la mañana, luego de idas y vueltas entre quien presidía la mesa y los fiscales, cosa que provocó un recuento interminable.
A las urnas llegaron también, como siempre, cositas raras: “Mario” recibió votos en esta elección; no se trata de Barbieri sino del fontanero de los videojuegos el conocido Mario Bross. También aparecieron un escudo argentino y hasta una carta al intendente donde se enumeraban las razones por las que no se lo votaba.
¿En qué voy a votar?
La Opinión dio cuenta la semana pasada que el alquiler de remisses era una de las princesitas de la elección y que un candidato había contratado al menos una agencia con 25 coches por 500 pesos cada uno.
Así fue: en toda la ciudad y las localidades pudo verse ese tipo de vehículos yendo y viniendo desde los barrios a las escuelas. Un remisero dijo a este semanario el domingo por la noche que él y otros tantos compañeros suyos habían decidido no trabajar. “Te rompen todo el auto, no cuidan nada, te vuelven loco de acá para allá por 500 pesos”, dijo y confirmó el precio.
Otro candidato tuvo menos suerte y una agencia que tenía apalabrada se negó a sacar los autos a la calle si no había pago por adelantado. Otros, que recibían vales para cargar combustible, se quejaron porque los papelitos escaseaban y hasta hubo uno que se quedó sin nafta en plena tarea, en medio de un barrio.
También pudo verse colectivos que oficiaron como transporte para acercar a los votantes hasta la escuela que le tocaba. El viernes, un operador de un partido político manifestó a La Opinión su preocupación porque no hallaba bondis disponibles. “Se los alquiló todos”, se quejó, en referencia a uno de sus rivales.
Tan común fue el “subí que te llevo” que un hombre llamó a La Radio para quejarse porque no conseguía partido político que llevara a su esposa hasta una ciudad distante a 90 kilómetros.
“La plata que gastó” fue un comentario que acompañó a varios de los postulantes del domingo, incluyendo a algunos a los que no les fue tan bien y a los que muchos señalan como los que mayor poderío económico mostraron durante la campaña. Tan así fue que un vecino que se dedica a cortar el pasto recibió una motoguadaña tras expresarle a un candidato que esa herramienta le hacía falta. Así trabajaron.
También repartieron piñas
Aprietes y amenazas varias forman parte del submundo de la previa y del día de las elecciones. En Gobernador Castro hubo una denuncia contra un reconocido dirigente gremial por proferir amenazas con armas de fuego a punteros recién iniciados que trabajaban para un candidato distinto al suyo.
En la misma localidad, el titular de un gremio que estuvo involucrado en diversos y graves hechos de violencia y otro hombre que sería miembro de una fuerza de seguridad fueron sindicados por un comerciante que fue brutalmente golpeado como los autores.
En Río Tala, un fiscal de Daniel Monfasani fue agredido afuera de una escuela por un reconocido dirigente gremial que hacía las mismas tareas y al que nadie denunció donde corresponde. La pelea fue luego de que intercambiaran insultos personales. Como resultado, el agredido terminó con el labio partido y varios dientes flojos, según relataron el propio Monfasani y su candidato a concejal Nicolás Macchia.
