Una confusa balacera con dos efectivos de seguridad imputados
Un integrante de la Prefectura y un civil balearon la vivienda de una familia en Bottaro y Casella, luego de una pelea en un boliche. Buscaban a la persona con la que se habían enfrentado, que ya no vive en ese lugar. El policía que intervino en el episodio está acusado de haber permitido la fuga del prefecturiano, quien luego se entregó acompañado por sus superiores.
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La vivienda de una familia propietaria de una farmacia fue baleada durante la madrugada del sábado, en un confuso episodio. Eran las 6.00 de la mañana cuando Luis Olmos escuchó ruidos y disparos afuera de su casa. Según relató a La Opinión y consta en su declaración ante la Justicia, abrió el portón de su garaje y una persona que estaba en la calle descerrajó disparos de arma de fuego, sin lograr impactar en su persona.
La reconstrucción del hecho realizada por la Fiscalía a cargo del Dr. Hernán Granda estableció que un efectivo de la Prefectura Naval Argentina y un joven, protagonizaron una pelea en un boliche de la ciudad, razón por la cual uno de ellos resultó herido en su rostro producto de los golpes. Ambos habrían ido en busca del agresor, quien vivía en inmediaciones de la casa baleada y que sería personal del Servicio Penitenciario.
En el equívoco, balearon la vivienda de la familia, propietaria de la farmacia Lavagnino. La profesional, esposa de Luis Olmos, se encontraba en el interior de la casa con su pequeño bebé, que estaba en la habitación que da a la calle. “Asomé la cabeza y me disparó a quemarropas”, relató Olmos. Fueron catorce balas.
Cuando llegó el patrullero, redujo al autor de los disparos y según el relato de la víctima y un vecino testigo de los hechos, “aparece otro tipo y le dice al oficial ‘Marcos, dejate de romper las bolas, no nos vas a llevar presos’; cruza una reja y saca una 9 milímetros. El policía lo dejó ir”.
Producto de este hecho hay tres personas imputadas: los dos agresores y el efectivo policial. El único detenido es el que disparó contra Olmos, un civil que estaba armado con un revólver calibre 22. El efectivo de Prefectura se presentó por sus propios medios en la Comisaría acompañado por personal jerárquico de esa fuerza quien entregó el arma reglamentaria, tras lo cual fue indagado.
El tercer imputado es el efectivo policial que actuó en el procedimiento. Se trata de Marcos Machado, un policía que goza de buena reputación en la fuerza local, quien a partir del hecho enfrenta una causa en su contra caratulada como “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. El Fiscal Granda explicó que esto es así porque “la víctima menciona que cuando se hace la aprehensión había otro coautor y escuchó decirle al policía ‘dejalo ir, está conmigo’”.
En su declaración, Machado desmintió esas versiones e indicó que en el momento del hecho nadie lo puso en conocimiento de que los agresores eran dos. “Esto expresó: ‘La víctima me sindica a uno, que aprehendí y metí al móvil’”; dijo Granda, aunque Olmos sostuvo que hubo “un diálogo de confianza entre el de prefectura y el policía, y que éste le habría dicho ‘vos andate’”.
Además de la causa penal en su contra, Machado deberá afrontar un sumario administrativo iniciado por Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, tanto por el testimonio de Olmos como por haber realizado el procedimiento solo, una anomalía reglamentaria. En los patrulleros deben circular al menos dos efectivos para cumplir la normativa.
“El policía está imputado porque la víctima dice que favoreció la fuga de una persona”, explicó el Fiscal y agregó: “Si no tenía la capacidad operativa, debería haber pedido apoyo o documentar la situación de imposibilidad de actuar”.
El civil, único detenido en toda esta historia, fue imputado por “tentativa de homicidio”, ya que además de disparar contra la vivienda, como hizo el efectivo de Prefectura, le tiró al propietario cuando se asomó.
Por el hecho habrá una rueda de reconocimiento, razón por la cual el Fiscal decidió no identificar a los agresores.
La balacera afectó el portón, la pared exterior, el automóvil que estaba dentro del garaje y parte del living de la casa de la familia Olmos.
