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La medida de fuerza de médicos y municipales mantiene a la ciudad paralizada. Los profesionales de la salud no trabajan en los hospitales local, de Santa Lucía y de Gobernador Castro ni en doce de los catorce centros de salud. Lo único que funciona son las guardias de emergencias. Faltan insumos, reactivos y medicamentos.
De la misma manera, el funcionamiento administrativo es nulo. En Palacio no hay nadie, apenas si los jerárquicos atienden en Tesorería para mantener cajas abiertas.
En Inspección, la propia Directora Cecilia Berretta entrega licencias de conducir que fueron enviadas por el Ministerio del Interior pero no se tramitan nuevas ni se realizan otros trámites como el de guías de ganado, a excepción de Santa Lucía, donde el movimiento era importante.
Mesa de Entrada está cerrada, por lo que ningún expediente puede ingresar al Gobierno. Las oficinas de personal no atienden, al igual que Bromatología, que mantiene una guardia mínima.
En Gobernador Castro sólo trabaja la cuadrilla que recoge residuos. Obras Públicas no tiene tareas y mantiene una guardia de Servicios Sanitarios ante emergencias de suma gravedad.
En los espacios públicos como plazas y paseos no cortan el pasto, no barren ni limpian. Tampoco levantan ramas de podas. En el cementerio depositan los restos mortales de aquellos cuyo destino es una tumba en tierra y sólo hasta el mediodía.
No hay inspectores en la calle, no hay limpieza de alcantarillas ni trabajos de máquinas en los caminos rurales.
Baches y cloacas son reclamos recurrentes que se vieron multiplicados por el paro.
La Municipalidad no funciona y se notó sobre todo durante el fin de semana largo, cuando si bien hubo un flujo menor de visitantes que durante años anteriores para la misma fecha, quienes llegaron a la ciudad se encontraron con un deterioro de los atractivos del “verde más cercano”, profundizado por estos días sin actividad municipal.
“Vamos a ir cada uno de nosotros a la casa de los funcionarios a hacer escraches”, advirtieron los trabajadores en asamblea, ante el temor de que se produzcan despidos o reducciones de personal.
El rumor creció a tal punto que los concejales de Unión con Fe, Horacio Neyra e Iván Paz, plantearon: “No estamos de acuerdo que los trabajadores paguen el festival que ha habido en los últimos años en la municipalidad, sería tremendo para San Pedro que se tengan que despedir 300 trabajadores que lo único que hacen es llevar el sustento a su casa”.
