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viernes, marzo 5, 2021

Una calle de Mar del Plata lleva el nombre del guardavidas sampedrino Guillermo Volpe

El domingo se conmemoró el Día del Guardavidas y las autoridades marplatenses rebautizaron una calle con el nombre del rescatista que murió mientras socorría a una persona que se ahogaba en playa Grande.

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Guillermo Volpe era un sampedrino que en 1978, a sus 22 años, comenzó a trabajar como guardavidas en la tradicional Playa Grande de Mar del Plata. Había cumplido su sueño pero el destino quiso en su segundo día que muriera mientras efectuaba un rescate.

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43 años después, el Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredón aprobó en forma unánime el proyecto de la concejal Virginia Sívori, que a través de Daniel Lugea, amigo entrañable del sampedrino, propuso colocarle el nombre de Guillermo Volpe a un pasaje ubicado en Playa Grande donde reemplazaría el de Celso Nicanor Gregorito Aldao, exmédico de la Marina de Guerra que fue designado comisionado municipal luego del golpe de Estado de 1955.

El acto, del que también participaron familiares del guardavidas, fue sumamente emotivo, porque además del descubrimiento del cartel señalador de la calle se esparcieron las cenizas de Volpe en el mismo lugar donde se arrojó al mar para salvarle la vida a quien se estaba ahogando.

Tal publicó La Opinión Semanario hace un año atrás, “el 4 de febrero de 1978, el mar se cobró la vida del sampedrino Guillermo Volpe, hijo del periodista deportivo Antonio Volpe, que había llegado a Mar del Plata para ejercer la profesión que lo apasionaba. Había trabajado en otras playas pero un día antes había cumplido su sueño de hacerlo en Playa Grande.

Ese día, en pleno mediodía, un adolescente en el mar pidió auxilio. Volpe salió de “puntero”. Los relatos sobre lo sucedido durante ese operativo señalan que el sampedrino alcanzó a la víctima y la aseguró. Luego llegaron sus compañeros, pero cuando salieron del agua faltaba él.

La búsqueda se tornó cada vez más desesperante y culminó días más tarde con el hallazgo de su cuerpo, convirtiéndose en el primer guardavidas fallecido en medio de un rescate.

En el mismo acto del domingo, su amigo Daniel Lugea adelantó que propondrán a las autoridades que el silbato y la malla utilizada por Volpe durante su último rescate sean entregadas al Archivo Museo Histórico Municipal “Roberto Barili”.

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