Una bajante extrema provocó la varadura de un barco con soja
La preocupación de otros años regresó en pocas horas con el incidente que derivó en la llamada a un remolcador de San Lorenzo para asistir la salida de un buque de ultramar que estaba cargado son Soja. El río estaba apenas por encima de los 60 centímetros cuando el capitán solicitó este servicio que representa un costo adicional importante. Hay varios barcos anunciados con cargas importantes pero el nivel del río ya supera un metro.
La falta de lluvias en el sur de Brasil y en el norte de Argentina, junto a otras condiciones meteorológicas infrecuentes derivaron en una de las bajantes más pronunciadas del río frente al puerto local.
Este descenso que había comenzado a llamar la atención de los operadores portuarios generó que el barco Audaz que cargaba en San Pedro 42 mil toneladas de soja para ser enviadas a China, tocara fondo. En la jerga marina esto se denomina “panzear” según señalaron algunos entendidos y dependiendo de la tripulación se reacciona de maneras distintas.
En este caso, el capitán del buque, preventivamente y aún cuando los prácticos le indicaban que podría salir por el canal hacia la Hidrovía sin inconvenientes, solicitó la concurrencia de un remolcador.
Estas naves pequeñas pero muy potentes asisten como si se tratara de un “guinche de calle” a los barcos que no tienen todas las garantías de salir en condiciones normales y tienen un altísimo costo que se calcula por hora, desde que parten del puerto en el que están amarrados hasta que regresan después de cumplir la misión.
Que un barco cargado necesite “un remolcador” para salir de puerto siempre es preocupante, sobre todo cuando hay tantas expectativas puestas. De hecho, una de las virtudes que destacan al puerto de San Pedro es que no necesita remolcadores para salir de los muelles, pero que lo haya necesitado, podría configurar un mal antecedente para otras operaciones.
El sábado por la tarde, un remolcador llegó desde San Lorenzo y sin mayores complicaciones logró colocar en el espacio apropiado para la navegación al Audaz. El barco se fue, pero aquí quedó la preocupación por el “antecedente” y por lo que podría suceder con otros barcos que comenzaron a llegar y a cargar esta semana.
Las respuestas desde la Prefectura fueron contundentes con relación a una situación anormal que no configura ese antecedente que sería preocupante. Desde la agencia marítima local, se indicó que la salida de los próximos buques está garantizada porque las dimensiones de los barcos, el calado y la carga son diferentes y además porque el río ya está por encima de un metro.
También se puso en marcha un operativo especial para justificar con todos los trámites pertinentes la situación registrada y así evitar que se propague la “mala noticia” con sus efectos indeseados, en momentos en que la carga de frutas comienza a recuperar su proyección, al igual que la carga de granos.
Los remolcadores
El trabajo del remolcador será facturado por una suma cercana a los 20 mil pesos, pero no se sabe aún quien pagará este costo. Extraoficialmente se supo que fueron muchas las discusiones para intentar evitar el llamado, pero las facultades del capitán se respetaron y por eso la Prefectura avaló el procedimiento.
En estos momentos, por la misma situación de descenso en el nivel del río, hay tres barcos porque no pueden cruzar “El Paso de los Ratones” y seguir navegando por la Hidrovía.
El costo horario del remolcador depende del momento en el que es contratado, de la oferta y la demanda y de la estacionalidad, y los especialistas dicen que es un mercado “volátil” en cuanto a los valores que se pagan. ¿Quién lo paga? Es una excelente pregunta que tiene diferentes respuestas, pero en este caso, todavía ninguna precisión.

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