Un preceptor calificó de “comisario político” a un padre que pidió que no se hable de Santiago Maldonado
El docente Pablo Banegas remitó a los medios una nota para expresar su desacuerdo con la presencia de un padre que fue al colegio donde trabaja para dejar una nota en la que manifestaba su intención de evitar que en la escuela se hable de la desaparición de Santiago Maldonado, porque lo considera político, y preferiría que le avisen para retirar a sus hijos. "¿Desde cuándo y con qué derecho alguien se presenta a una escuela y determina qué pensar o hablar, ya sea Maldonado o cualquier tema?", se quejó el preceptor.
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El preceptor Pablo Banegas remitó una nota a los medios luego de que el padre de un alumno de la escuela donde trabaja se presentara con una nota relacionada al caso Santiago Maldonado, para pedir a las autoridades que no se hable del tema en clases.
El padre, que había expresado lo mismo en la primaria donde concurre otro de sus hijos, advirtió que quería ser informado si algo de ello sucedía para poder retirarlos del colegio, puesto que entiende que el tratamiento del tema en clase es una actividad "política".
El docente expresó en la carta su descontento con la situación y calificó de "comisario político" al padre, al que reconoció como "militante político" del oficialismo, referente del sector que lidera la ministra de Seguridad Patricia Bulrrich y "empleado municipal. El texto completo:
"Mi nombre es Pablo Banegas, soy docente y pregunto: ¿Dónde está Santiago Maldonado?
Hace veintiocho años soy preceptor, no falto, no tomo licencias, soy uno de los primeros en llegar y de los últimos en irse, trato de hacer mi trabajo con responsabilidad y ética y estoy bien conceptuado por compañeros y directivos. Esto lo digo porque parece que para hablar, antes, uno debe cumplir con ciertos requisitos, que a mi ver, y la hora de ponerlos en una balanza y pesarlos resultan ser el liviano maquillaje social con el que uno se presenta y ostenta el carnet de buen ciudadano. Al menos lo que cierto sector social considera buen ciudadano, un concepto más bien relacionado con las formas y no con el fondo. Aclaro que a este tinte de buen patriota lo he empañado con una cierta conciencia de clase, jamás falté a una huelga, ni con los gobiernos con los que he simpatizado, ni con este, porque actuar con coherencia, al menos en mi sistema de valores, SI da autoridad para hablar.
Mi nombre es Pablo Banegas, soy docente y pregunto: ¿Dónde está Santiago Maldonado? La edad me ha trasformado, estoy pisando los cincuenta, pero ha permanecido en mí, por suerte, simpatía por aquellos que quieren cambiar el mundo; los que son sensibles al dolor y ponen su cuerpo como testimonio, los que hacen de su vida un fin y no un medio. Me rebela el hostigamiento de la policía local a jóvenes y pobres y más de una vez he intervenido en favor de ellos en plena calle. Posiblemente alguno de esos jóvenes haya sido el que me asaltó la otra mañana cuando iba a mi trabajo, pero este incidente traumático, con mínimas consecuencias materiales, no ejercieron violencia, no hizo otra cosa que fortalecer mis convicciones… No niego la realidad, me disgustó lo que me pasó, pero lo ocurrido confirma que la violencia ejercida por el Estado hacia los jóvenes y los pobres, generalmente de la mano de jóvenes y pobres, concibe más violencia, más pobreza, resentimiento e injusticias…
Mi nombre es Pablo Banegas, soy docente y pregunto: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Esta semana se ha producido un debate sobre si el caso de Santiago Maldonado debía tratarse en las aulas. Hasta ahí todo bien, yo no me he manifestado en mi lugar de trabajo, no he hablado sobre el tema con los alumnos y sabiendo que mi opinión dista de una especie de consenso general, que el tema “Maldonado” es político y la política no debe entrar en la escuela (sería bueno que tuviéramos los mismos escrúpulos con colegas que manifiestan expresiones racistas, xenófobas y un profundo desprecio de clase hacia sus propios alumnos) reservé mi opinión para otros ámbitos.
Esta mañana llegó a mi lugar de trabajo el padre de un alumno con un texto para las autoridades de la escuela, texto que no leí, preservándome de que la lectura del mismo pudiera producir algún intercambio inadecuado… Y que no limitándose al texto, manifestó que un hijo suyo que concurre a la Escuela 6, se vio expuesto a una actividad o comentario sobre el caso “Maldonado”, y de esta forma prever, “curarnos en salud” (esto es mío), que en la escuela dónde trabajo cosa parecida “no ocurra”.
Ahora pregunto ¿desde cuándo y con qué derecho alguien se presenta a una escuela y determina qué pensar o hablar, ya sea Maldonado o cualquier tema? ¿Desde cuándo alguien, prejuzgando, determina por medio de un criterio higiénico, lo que personas adultas, formadas y responsables pueden pensar o hacer y si eso es bueno o malo? ¿O con qué criterio se adelanta a lo que aún no se pensó? Es inaudito que en democracia, alguien, ostentando tanta ignorancia, soberbia y autoritarismo, establezca pautas morales, casi como un comisario político. Porque además esta persona no es sólo un padre preocupado, milita en el partido gobernante, regentea un local que inauguró la ministra Bulrrich después de un viaje en helicóptero a San Pedro y es empleado municipal… ¿Y esto cómo se llama…? Desde la antigua Grecia le dicen política; es decir, ¿alguna política si y otra no?
Mi nombre es Pablo Banegas, soy docente y pregunto, ¿Dónde está Santiago Maldonado?"
