El 29 de abril se conmemora el día del animal. Si reflexionamos sobre el tema seguramente nos surgirán un montón de recuerdos y anécdotas sobre ellos, sobre todo si hemos tenido una convivencia con nuestras mascotas. Es por ello que quiero contarles acerca de un perro que tuve en mi infancia, se llamaba “Simón”. Era mestizo, muy inteligente y vivía con mi abuela María, quién padecía una enfermedad circulatoria que afectaba su movilidad por lo que solía marearse y caerse. Un día, Simón, que presenció esa situación fue corriendo a casa de mis padres, a doce cuadras de distancia, y nos hizo entender que algo pasaba, se ingenió para hacer ruido en la puerta y para que lo siguiéramos. Fue así que mi mamá dijo: “la abuela se cayó”, y fuimos en su auxilio. Efectivamente mi abuela se encontraba en el suelo, lastimada, a tal punto que por las heridas que presentaba tuvieron que suturarla. Qué comentar de esta acción y cuántas otras podría relatar de Simón como de otros perros o gatos con los que hemos mantenido una convivencia. Es por ello que además de recordar y contar esta historia, quiero poner en conocimiento a quienes no lo saben, que existe una Ley Nacional de Protección Animal Sancionada en el Congreso en el año 1954 e incluida en el código penal (Ley Nº 14.346). Allí se plantea que el maltrato y la crueldad contra los animales es un delito que debe ser denunciado ante la policía o fiscalía, los que tienen la obligación de tomar la denuncia. Surge como última reflexión la importancia de cuidarlos y protegerlos, de permitirles vivir como deben, de no abandonarlos, ni castigarlos, ni matarlos. Estaremos respetando la vida.
Adriana Actis Martino – DNI: 13.937.349
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