Un paso más para el parque industrial en Ruta 9
El empresario Jorge Caso hizo la presentación en Provincia para la factibildiad hidráulica, que permitirá avanzar en las conversaciones con compañías interesadas en radicarse en la zona. Al predio le falta la rezonificación por ordenanza, que debe enviar el Ejecutivo al Concejo Deliberante. La falta de mano de obra capacitada, uno de los temas que más preocupan.
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Mientras la ciudad asiste a debates de baja tensión respecto del futuro, en la Ruta 9 sigue en pie el proyecto de parque industrial y logístico privado del empresario Jorge Caso, que cuenta con disposición previa por parte del Ministerio de Producción provincial y avanza en el cumplimiento de los trámites necesarios para el desarrollo del proyecto.
La semana pasada, el Grupo Caso presentó ante la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires la documentación necesaria para la tramitación de la factibilidad hidráulica del predio.
Se trata de “un nuevo paso de cara al desarrollo” de una propuesta que “permitirá importantes proyectos de radicación industrial en nuestra ciudad”, aseguraron desde la firma.
El Parque Industrial de Caso comenzó con la visita a la ciudad del Director provincial de Promoción Industrial Fabrizio de Arriba, el hombre que reemplazó al sampedrino Raúl Cheyllada en ese cargo.
Algunas consultas
Hoy, tras dejar la función pública, Cheyllada es asesor del proyecto local. “Estamos en el proceso de darle cuerpo desde el punto de vista normativo a todas las exigencias que pide la guía de trámites: Autoridad del Agua para la factibilidad hidráulica y Opds para lo que es la factibilidad ambiental, que establece qué categorías de industrias se puede radicar”, explicó el exfuncionario en el programa de televisión Poder Público.
El predio de Caso en la Ruta 9, donde funcionaba hasta hace unos años la fábrica constructora de origen japonés Tawara, tiene 15 hectáreas, de las cuales 7 están cubiertas.
El proyecto de agrupamiento industrial está orientado a la micro y mediana empresa con intenciones de radicarse o de trasladar sus plantas actuales a los fines de la expansión.
“Hemos tenido distintos tipo de demandas. Hemos recibido a un grupo inversor dedicado al ensamblado de GPS y tablets” y “otra de cuero calzado con necesidades técnicas de vulcanización de capellado”, señaló Cheyllada.
Un problema de capacitación
Las empresas que se interesaron por el predio pusieron el acento en la mano de obra y consultaron sobre las capacidades técnicas que necesitarán en el personal para sus emprendimientos.
Esa es una de las mayores dificultades para la radicación de cualquier tipo y tamaño de industria en San Pedro. De hecho, los pequeños industriales que sobreviven en la ciudad ya lo han manifestado en diversas oportunidades.
“La capacidad técnica va a ser una variable crítica”, reconoció Cheyllada y recordó que el Gobernador Scioli anunció que todos los parques industriales que se creen en la provincia tendrán dentro un centro de formación técnica que permita contener las necesidades y generar las condiciones para que las industrias que se radiquen puedan contar con condiciones adecuadas y contención en ese sentido.
Siempre la San Pedro 2000
El predio de Caso necesita una rezonificación, de acuerdo a lo que establece la ordenanza de uso y ocupación del suelo local, la famosa “San Pedro 2000”, vigente desde 1985.
Para que ello suceda, el Ejecutivo debe enviar el proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante, que lo discutirá en comisiones y luego lo tratará en el recinto.
Todo esto sucederá siempre y cuando se dé el primer paso desde el Gobierno de Giovanettoni y, por otra parte, el HCD esté dispuesto a debatir el tema antes de profundizar en la modificación integral de la ordenanza madre.
Para Cheyllada, San Pedro es una ciudad que “necesita rezonificarse desde el punto de vista industrial” y discutir “cuerpos normativos que se adecuen a la realidad actual”.
El exfuncionario fue crítico de la falta de debates en ese sentido y reconoció que tampoco pudo impulsarlos mientras fue Secretario de Desarrollo Económico primero y de Gobierno después, en el marco de las dificultades económicas y políticas de la gestión Guacone.
La política de atracción de inversiones es una falencia en la última década, al menos en lo que a proyección industrial refiere, con Coplac como último proyecto puesto en marcha, con todos los bemoles que tuvo y tiene.
“Tendremos que revisar si tenemos políticas de atracción de inversiones, más allá de las que existen a nivel nacional o provincial. Eso hay que traerlo, dentro de un contexto político que implique planificación”, dijo Cheyllada, quien consideró que se trata de “darle lugar a la estructura y la cultura necesarias para llevar adelante este tipo de proyectos”.
