Un lugar apropiado para mi hija
Quisiera por este medio y si es que usted sabe me diga, ¿cómo se hace para conseguir una audiencia con el Sr. Intendente? ya que lo he intentado muchas veces y no lo consigo de ninguna forma. Hace años vengo luchando por una vivienda, presenté los papeles que me solicitaban cientos de veces. Diez años hace que lucho por esto, por darle un hogar a mi hija. Ella es una personita especial, tiene parálisis cerebral y se alimenta por sonda nasogástrica y requiere de cuidados especiales, ya no se maneja por sí sola ni tampoco puede pronunciar palabra alguna. Diez años luchamos en el campo sacándola a la ruta para llevarla a las terapias, paraa que no falte a su escuela, sólo nosotros y Dios sabe lo que hicimos para mejorar su calidad de vida. Los días de lluvia fueron terribles con ella en brazos en el medio del barro saliendo a la ruta o en esos inviernos envuelta en frazadas, o cuando se nos descomponía en esos temporales de lluvia desesperados pidiendo ayuda a un vecino, intentando hacerla volver de sus convulsiones mientras se conseguía una ambulancia. Mi esposo trabaja de Lunes a Lunes para no perder ese puesto, porque es muy cruel cuando buscás trabajo y avisás que tenés una nena discapacitada y te responden “dése una vuelta después” (y nunca más). Casi nadie te toma con una criatura así. No es fácil Lili, amo a mi hija. Su discapacidad no me molesta, Dios me dió este ángel y así lo acepto. De ella aprendí mucho, a valorar la vida, a ser solidaria, a ser buena gente y sobre todo “a perdonar”. Hoy la miro y está larga, pesada para mí y se me está haciendo imposible manejarla, aún así los médicos me dicen que es de bajo peso para su edad. Hoy vivo acá en San Pedro en una casita precaria que nos prestó una gente conocida para salir del apuro por un mes y ya va a hacer un año que estamos pidiéndole que nos aguanten un poco más. Ellos quieren terminarla porque tienen el contrapiso roto. No tiene conexión de agua pero sí muchísima humedad y del fondo me vienen ratas, tampoco tiene salida de agua del baño y no podemos hacerle ni la mesada. Igualmente debo estar agradecida ya que no tenemos otra casa. Dígame usted Lili ¿le parece que podemos estar viviendo en estas condiciones? Estoy pidiéndole reiteradas veces a acción social una asistente, pero tampoco ha venido alguien. Me pregunto: ¿cómo se le ha dado viviendas a gente que no sé si la necesitan realmente? Cuando me comuniqué con los derechos del niño discapacitado, me dijeron que me correspondía una vivienda y ahí ando Lili, con los derechos del niño bajo el brazo. Podría haberme metido en un asentamiento como el que está frente de donde vivo, pero no puedo en las condiciones que se encuentra mi hija. A veces me sentí cansada, impotente. Cuando la llevo a su cama o al baño chocándola en las paredes porque su silla no entra, cuando vienen a preguntarme cuándo desocupo la casita; no puedo alquilar porque te piden garantía propietaria y yo no consigo. Necesito hablarlo con el Sr. Intendente, porque su secretaria no me da audiencia. Luchar por nuestros hijos con discapacidad es duro, demasiado tenemos que verlos sufrir con unas crisis terribles, inyectados en un hospital, pero hay gente que no entiende lo difícil que es esto cuando todas las puertas se te cierran. Tamy: decirte que te amo es poco, darte mi vida no alcanza, hija disponé de este amor que aquí mi único ángel eres tú. Gracias Lili por leer mi carta. Atentamente. Graciela R.

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)