Un jurado ciudadano declaró culpables a Ramón Ovejero y Mariel Zamora
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La abogada Mariel Zamora y el verdulero Ramón Ovejero fueron hallados culpables del crimen de Silvia García, ocurrido en noviembre de 2015 en Ramallo y que conmocionó al país, a esa ciudad y a la localidad de Gobernador Castro, de donde era oriunda la pareja acusada de asesinar a la empleada de la verdulería y frutería Mar-Yes, propiedad de quienes fueron considerados coautores del delito calificado como “homicidio calificado agravado por el vínculo”.
El juicio se desarrolló en San Nicolás. Durante tres días, desde el lunes de la semana pasada, un jurado compuesto por vecinos escuchó los alegatos. El miércoles, minutos antes de la medianoche, la presidenta del comité ciudadano leyó el veredicto al que arribaron: culpables y coautores.
Ahora, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 debe ratificar la decisión del jurado y establecer la pena que les corresponde a los homicidas. Si se mantiene la calificación que surgió del debate, la condena será de prisión perpetua para ambos.
Más de 30 testimonios se escucharon en la sala de audiencias. La instrucción del fiscal Darío Giagnorio fue precisa y contundente. Antes de que el jurado diera a conocer la decisión que sus miembros debatieron durante más de una hora en privado, los acusados pudieron hacer uso de la palabra. Ramón Ovejero prefirió no decir nada. Mariel Zamora sí habló, para declararse inocente y asegurar que la noche del crimen ella estaba en su casa, junto a sus hijos, e insistir con la estrategia inicial de sus abogados: cargar tintas sobre su esposo, amante de la víctima. Durante su alegato, el abogado del verdulero se preguntó: “¿Por qué habría de matarla si iban a apostar a estar juntos?”.
Para el fiscal Giagnorio, la mano izquierda sin mucha fuerza que mató a Silvia García fue la de Mariel Zamora, que es zurda. Para el titular de la UFI 6, hubo un “arranque pasional y una escalada de violencia en la que Mariel Zamora, la abogada, la dueña del dinero, confirmó la relación que existía entre García y Ovejero, y la mató”.
“El verdulero, que hacía las veces de dueño, estuvo en el lugar, mintió cada vez que declaró y fue quien metió el cuerpo en la heladera”, dijo sobre el marido. “La mataron, ocultaron el cuerpo y limpiaron todo el lugar”, sostuvo el fiscal en su alegato.
La reconstrucción del crimen señala que Zamora tomó por detrás a la empleada de su verdulería y le produjo un profundo corte en el cuello con una cuchilla del negocio. Prácticamente la decapitó. No podría haberlo hecho sola, consideró el fiscal. Luego, el cuerpo fue trasladado hasta el fondo de la cámara de frío. Lavaron el piso, acomodaron los cajones e intentaron ocultar toda evidencia. Más tarde, los peritos advirtieron manchas en distintos lugares del comercio.
La investigación comenzó cuando la familia de Silvia García denunció que la mujer, de 40 años, no había regresado de su trabajo esa noche. Al otro día, la verdulería no abrió por “solidaridad” de parte de sus dueños, que querían colaborar en la búsqueda. Ovejero, incluso, participó junto al círculo íntimo de una reunión con las autoridades judiciales y policiales.
La pista que se seguía provenía de imágenes de cámaras de seguridad que mostraban a una mujer que salía del negocio y subía a un Fiat Duna rojo. Esa hipótesis se cayó cuando una clienta habitual de la verdulería se presentó para decir que era ella la que se veía en la filmación. Los investigadores, entonces, decidieron requisar el local y encontraron el cuerpo.
