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Con una deuda importante de tasas, un cartel que anunciaba un loteo en junio de 2016 y la escasa voluntad de pagar por una obra de infraestructura que se avecina y multiplicará el valor de su propiedad, un vecino impide que las tareas que beneficiarán a decenas de familias, a la ciudad de San Pedro, al tránsito y al turismo, puedan comenzar.
El titular de las tierras que en caso de obtener autorización para la venta en parcelas elude ahora un plan para devolverle al Estado local en cinco años lo que debe por todas las contraprestaciones de servicios, gozará de lo que se haga sobre las avenidas, la rotonda y las calles internas e incrementará su capital inmobiliario de manera exponencial.
El buen vecino que está poniendo un “gran palazo en la rueda” no ha firmado su adhesión para habilitar el pago de las obras de desagüe, apertura de canteros y pavimentación doble mano del estratégico acceso a Crucero General Belgrano. Tiene la mayor proporción de territorio y, por eso, el resto de los propietarios de la zona que paga sus obligaciones con rigurosidad y anhela la obra desde hace décadas tiene que esperar “las negociaciones” que con guantes de seda debe llevar adelante el Fondo de Obras Públicas comunitarias que administran la Coopser y el municipio ante un contribuyente moroso que ostenta y ha ostentado cargos en prestigiosas entidades intermedias.
La inmobiliaria a la que había confiado el loteo, hasta que desapareció el cartel, es la misma que intervino en la operación de venta de un campo a Max Higgins y algunos años más tarde al exchofer de Néstor Kirchner y empresario multimedios años después, “Rudy” Ulloa. Contactos tienen, privilegios coleccionan, dinero acumulan… vergüenza no les queda.
