Un golpe al mercado negro de motos
Tras la intervención de la Policía y la Dirección de Seguridad, Tránsito y Nocturnidad, que halló un verdadero depósito de motos cuya procedencia nadie puede justificar, la Fiscalía Nº 7 a cargo de manera interina de la Fiscala Viviana Ramos avanza en la investigación del caso.
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El robo de rodados menores en la ciudad es uno de los ilícitos más denunciados y se estima que existe un promedio de entre diez y doce por semana.
Esta es la primera vez que se registra un operativo de tamaña magnitud y podría permitir desbaratar una banda dedicada a uno de los negocios más rentables de los últimos años: el mercado negro de motocicletas y motopartes.
Claro está que la única persona que apareció como responsable del hallazgo, un joven de 31 años, quien por ahora no aparece como imputado pero que a medida que se profundice la causa lo podría estar, señaló desconocer el grado de legalidad de cada uno de los rodados porque, dijo, son de clientes que se los fueron dejando para su reparación y nunca los fueron a retirar.
En total se secuestraron 20 asientos; 40 partes de block de motor sin numeración; 40 plásticos cobertores; 20 manubrios; 20 caños de escape; 30 llantas; 16 tanques de nafta; 200 engranajes; 35 amortiguadores, 26 partes de block de motor con numeración; y 18 motos. Todo perteneciente a rodados 110 y 150 centímetros cúbicos.
Lo grave del caso, y que le podría acarrear más de un dolor de cabeza al responsable del lugar, es que entre lo hallado había elementos con pedido de secuestro por robo y varias unidades que habían desaparecido del depósito municipal que habían sido secuestrados en infracciones de tránsito.
Si el titular del depósito allanado “hace memoria y recuerda” quienes les dejaron esas motos para su reparación, podría colaborar para descubrir quienes las robaron.
Sorpresa sobre dos ruedas
Ya había sospechas sobre los movimientos. Todo comenzó hace unos meses atrás, cuando la Policía y la Dirección de Seguridad clausuraron los talleres que las mismas personas ahora involucradas tienen sobre la calle Belgrano y Dávila, y Miguel Porta y Ayacucho.
En esas ocasiones, no solo constataron la ausencia de habilitación municipal, sino que también hallaron elementos de dudosa procedencia. Aun así, en ambos casos, ni la Dirección Municipal de Rentas ni el Juzgado de Paz profundizaron el tema y al día siguiente ambos comercios habían abierto sus puertas sin ningún tipo de impedimento.
Con los datos reunidos, el personal dispuesto para el último procedimiento se acercó al lavadero de 3 de Febrero al 300, prácticamente en el centro de la ciudad, con la excusa de revisar la habilitación comercial.
Tenían el dato que señalaba que en la vivienda ubicada detrás, subalquilada por el dueño del lavadero, encontrarían algo. En efecto, había una incalculable cantidad de motos y partes.
Una problemática sin solución
A pesar de que el índice parece haber bajado, se estima que actualmente se roban tres motos por día. Sin dudas el robo de rodados menores es una de las modalidades delictivas más frecuentes.
En nuestra ciudad se manejan números que preocupan, ya que existe una clara cadena de comercialización en la que estos hechos son apenas un eslabón y que no pueden ser desconocidos por quienes tienen la misión de investigar.
Desde hace varios años la ciudad se ha transformado en el gran mercado negro de la zona, ya que en otras localidades el número de ilícitos es mínimo en relación a los hechos registrados a nivel local.
