Un fenómeno excepcional: hace casi 140 años un sismo alteró las aguas del Paraná frente a San Pedro
El terremoto del Río de la Plata de 1888 provocó un inusual movimiento del agua que se sintió cientos de kilómetros adentro. El epicentro fue en inmediaciones de la isla Martín García. Los estudios históricos coinciden en que la onda se internó en el curso del Paraná y el archivo de noticias de la época apenas reporta lo acontecido en la zona de San Pedro.
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La madrugada del 5 de junio de 1888 quedó marcada por un episodio inédito para la región. A las 0,20 un terremoto de magnitud estimada en 5,5 sacudió el Río de la Plata y sorprendió a miles de habitantes ribereños.
El sismo, cuyo epicentro se ubicó en el lecho del estuario, entre las costas de Buenos Aires y Colonia del Sacramento, próximo a la isla Martín García, tuvo una duración estimada de entre 45 y 58 segundos.
La sacudida fue percibida con claridad en Buenos Aires, La Plata, Montevideo y numerosas localidades del norte bonaerense, además de Santa Fe y Entre Ríos.
Sin embargo, uno de los aspectos más llamativos de aquel acontecimiento no fue únicamente el movimiento de la tierra, sino la reacción del agua.
Los registros de la época describen un fuerte oleaje y repentinas variaciones en el nivel del Río de la Plata, un fenómeno que con el paso de los años fue identificado por distintos investigadores como un pequeño tsunami o maremoto generado por el terremoto.
El caso más conocido y documentado por los diarios de época fue lo ocurrido con el vapor Saturno, que realizaba la travesía entre Buenos Aires y Colonia del Sacramento, que sintió un fuerte impacto proveniente del fondo del río.
El capitán, desconcertado, ordenó detener momentáneamente la navegación y verificar la profundidad, creyendo inicialmente que la embarcación había chocado contra un banco de arena.
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En los puertos de Buenos Aires y Montevideo también se reportaron movimientos bruscos del agua que hicieron oscilar embarcaciones amarradas y llamaron la atención de los pocos testigos.
¿Qué ocurrió en el río Paraná? Reconstruir lo sucedido aguas arriba resulta mucho más complejo. La documentación es escasa, aunque existen evidencias de que los efectos del terremoto también alcanzaron el interior de la cuenca.
Crónicas periodísticas de fines del siglo XIX indican que en puertos fluviales se registraron oscilaciones inusuales del agua y movimientos de embarcaciones amarradas.
La gran distancia entre el epicentro y el curso medio del Paraná hizo que la energía llegara muy debilitada. En lugar de olas de gran magnitud, el fenómeno se manifestó mediante largas ondulaciones del agua y un movimiento suave, insuficiente para provocar daños importantes en alguna estructura costera.
Aunque no existen registros específicos que describan con detalle lo sucedido en San Pedro, la ciudad quedó comprendida dentro del área donde el terremoto fue percibido con una intensidad estimada de grado IV en la escala de Mercalli Modificada.
Ese valor corresponde a un movimiento moderado, capaz de despertar a muchas personas durante la noche, hacer oscilar lámparas colgantes, producir crujidos en techos de madera y provocar el tintineo de la vajilla, pero sin ocasionar daños estructurales.
La ubicación de San Pedro, sobre las barrancas del Paraná, permite suponer que las alteraciones del agua también llegaron al canal principal, aunque de manera mucho más tenue que en el amplio estuario del Río de la Plata.
Los especialistas consideran que pudieron registrarse pequeñas oscilaciones del nivel del río y un leve oleaje anómalo, sin consecuencias relevantes.
A 138 años de aquel acontecimiento, el terremoto del Río de la Plata continúa siendo uno de los episodios geológicos más singulares registrados en la historia argentina.
Y las investigaciones coinciden en que la perturbación del agua logró internarse cientos de muchos kilómetros por la cuenca del Paraná, convirtiendo al fenómeno en un hecho excepcional que aún hoy despierta el interés de geólogos e historiadores.
Más que un tsunami devastador, como los registrados en océanos, lo ocurrido en 1888 fue una inusual onda generada por un terremoto, que recordó que una región considerada de bajas probabilidades sísmicas, puede experimentar fenómenos extraordinarios. Y además, que capaces de dejar su huella tanto en el Río de la Plata como en las aguas del Paraná.

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