Un encuentro con el vino como excusa
Las degustaciones de reconocidas bodegas captan cada vez más público, que disfruta de una cena, las recomendaciones de un sommelier y, por supuesto, del vino y el encuentro con amigos. La semana pasada, La Opinión asistió a la que ofrecieron Selecciones Personales, el restaurante del club Náutico y Finca Las Moras.
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La producción de vinos finos creció en el país junto con una demanda que disfruta no sólo beber sino también aprender sobre la marcha. Por ello la aparición de espacios especializados de comercialización, donde el cliente no va sólo por la botella sino también a respirar un ambiente, a recibir un consejo, a dialogar con la magia y el ritual de elegir qué vino tomar, compartir o regalar.
En ese auge, las degustaciones como eventos sociales crecieron gracias a comerciantes como Marcos Villarreal, que desde su vinoteca Selecciones Personales las organiza junto a restaurantes de la ciudad donde se pueden encontrar sus productos.
El jueves llegó a la ciudad el sommelier Pablo Cohen, de la bodega sanjuanina Finca Las Moras, para encabezar una degustación en el restó del club Náutico. Allí fue La Opinión y se encontró con unas cincuenta personas que combinaron una salida, una cena con amigos o en pareja, un rato de esparcimiento, con la introducción al universo de los misterios eleusinos: el ritual del vino.
Con una entrada de finger foods, minipreparacionees gourmet dispuestas en una mesa compartida, el primer contacto de la velada fue con un espumante o champagne compuesto por un 85 por ciento de Viognier y un 15 por ciento de Syrah, la especialidad sanjuanina.
Allí el público tomó el primer contacto con la bodega, el sommelier, y los organizadores, que hicieron las veces de maestros de ceremonia mientras el chef Federico Pángaro daba forma al pollo cacciatore que ofició como plato principal.
“Hay de todo en las degustaciones, desde público que viene porque quiere específicamente conocer a la bodega o saber un poco más de cómo disfrutar el vino hasta los que aprovechan la oportunidad para pasar un buen rato con buena comida y una variedad de vinos atractiva”, explicó Marcos Villareal mientras el sommelier Pablo Cohen ganaba espacio en el centro del salón para captar todas las miradas.
Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y un blend de esas dos uvas, producto premiado de Las Moras, fueron los varietales sobre los que Cohen dialogó con el público. Siempre bajo la premisa de que el mejor vino es el que más le gusta a quien lo bebe, recorrió amenamente y sin “bajada de línea” los secretos de cada uno.
“Lo atractivo es poder manejar y lograr que un público heterogéneo y con diferentes niveles de conocimiento se sienta a gusto, llegar a todos, que los vinos les agraden”, dijo Cohen a La Opinión y destacó que “hoy por suerte la gente se interesa mucho, están ávidos de recibir comentarios, tips, los datos técnicos y además disfrutar de la parte sensorial de los vinos”.
Lo más interesante, aseguró, es la interacción: “Se generan preguntas, inquietudes. El feedback y la devolución del público permiten evaluar el grado de aceptación del producto”.
Para el sommelier, es importante que las bodegas generen este tipo de propuestas, ya que significan “sumar algo a los vinos que pueden encontrar de manera fría exhibidos en una góndola”. Su recomendación fue “además del malbec, que da muy bien en San Juan, hay que aprovechar el syrah, que es la especialidad de nuestros pagos”. Selecciones Personales prepara ahora dos degustaciones con la reconocida marca Rutini, de Bodegas La Rural, considerado entre los mejores cincuenta vinos de Latinoamérica. Serán sobre fines de julio y agosto.
