Un emprendimiento con conciencia ecológica: Eco bolsas
Desde hace un año, el emprendimiento llamado “Amo mi bolsa” propone reemplazar las de plástico descartables por bolsas de tela. Poco a poco, los comercios sampedrinos van comenzando a adoptar la costumbre que, además de ayudar al bolsillo, ayuda al cuidado del planeta.
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En un viaje por Calafate, Martín Sciarra y su mujer, Lara Redondo, descubrieron muchas bolsas de plástico que arruinaban el paisaje y tomaron noción del daño de este material descartable sobre el planeta y sus recursos.
Esas bolsitas que nos dan nuestros comerciantes amigos pueden tardar unos 150 años en degradarse. Incluso otros métodos para deshacernos de ellas como la incineración, provocarán que decenas de tóxicos sean desprendidos a la atmósfera.
La conciencia sobre la importancia de cuidar y preservar el medio ambiente ha ido incrementándose en los últimos años. Sin embargo, aún resulta complejo acostumbrarnos a cambiar pequeñas acciones que pueden sumar en grande. Desde “Amo mi bolsa” nos acercan una interesante oportunidad de aportar nuestro granito de arena.
Una empresa familiar
Martín y Lara llevan adelante desde hace un año la pequeña empresa “Amo mi bolsa”. Trabajan con papel de fiselina, de manera tal de transformar estas bolsas en un material parecido a la tela, y con capacidad de soportar hasta 15 ó 20 kilos.
El papel ya trabajado es cortado en el taller que tienen en su propia vivienda y luego enviado para que sean cosidos. Esa es la única parte del trabajo que se terceriza. Una vez cosidas las bolsas, Lara es la encargada de hacer las impresiones de marcas y/o diseños mediante la técnica conocida como “Serigrafía”, que ella conoció en España, país del que es oriunda.
Desde el taller-hogar, las bolsas salen con destino a los comercios de San Pedro, Baradero, Zárate, Arrecifes, Pergamino, Ramallo y hasta el Valle de Calamuchita, en la provincia de Córdoba.
Entre los comercios que se animan a las bolsas ecológicas, se encuentran las verdulerías, carnicerías, supermercados y especialmente las tiendas de venta de ropa, de hombre, mujer y niños.
Menos impacto
para el bolsillo
Una de las principales variables que los comerciantes tienen en cuenta a la hora de elegir bolsas es el costo que implican las mismas. Las bolsas de plástico que comúnmente se utilizan en las verdulerías, carnicerías y comercios de venta de alimentos, tienen un costo no mayor a los cinco centavos cada una. Sin embargo, cada vez que vamos a un comercio nos llevamos una bolsa y, por lo general, no solo una.
La ventaja de las eco bolsas frente al resto es que, si bien el costo inicial es mayor, a largo plazo el comerciante obtiene ganancias por la elección. Y no solo eso: además el cliente se queda con una bolsa para usar, lo que se convierte en un medio de hacer publicidad del propio comercio.
En el caso de los negocios de ropa que generalmente entregan bolsas cuyos costos son superiores, los productos de “Amo mi bolsa”, dependiendo la calidad y diseños, pueden incluso llegar a ser más económicos.
La costumbre de llevar nuestra bolsa
Pero claro, además del comerciante, el cliente también debe adoptar el uso de la eco bolsa para que la ayuda al planeta pueda ser realmente efectiva.
Martín cuenta que aún cuesta que los clientes se acostumbren a llevar su bolsa, sobre todo porque muchos hacen los mandados a la vuelta del trabajo o de regreso a casa, y se olvidan de llevar su bolsita.
Será cuestión de aprender que con poco podemos hacer mucho y tener nuestra bolsa de tela a mano, dentro del auto, donde guardamos la bici, al alcance de la mano en la cocina.
El que esté dispuesto a aportar su granito de arena, Martín y Lara los esperan en el teléfono 15 646 700 o por mail a [email protected]. En Facebook, en “Amo mi Bolsa San Pedro” también pueden conocer los variados modelos a disposición del cliente.
