Para mi madre:
La poesía es un teorema de un pañuelo amarillo adentro de un globo verde, atado a la cola de un barrilete, volando dentro de un cielo claro.
La poesía es la síntesis de jacintos y bizcochos, cayendo como soles y cometas en la tierra para formar una alfombra multicolor para que tú camines sobre ella.
No sé si alguna vez te lo dije o te lo escribí, pero cuando te pienso así.
No encontré otra forma más perfecta de definirte.
Vos sos la poesía.
Vos sos para mí la síntesis de jacintos y biscochos. Jacintos y bizcochos girando en el carrusel de tu vida, la que te acompañó siempre, y entre todas las cosas está para suerte y milagro, la mejor parte de mi vida.
Es lo que creo.
Es lo que deseo.
Es lo que me diste.
Es el paracaídas que me sostiene y ata a tu cielo, ese que miró y en cada rayo de sol está tu mirada y tu sonrisa siempre clara y transparente, y en la luna tu eterna nostalgia que también fue la mí compartida.
¡Mientras yo te recuerde, voy a estar viva!
¡Mientras tu recuerdo me acompañe, tú estarás viva!
Y así, entre jacintos y bizcochos, globos y barriletes, soles y cometas, tu cielo estará esperando, mientras yo estaré planeando con el paracaídas en la espalda, ese momento de tu alma y de mi alma, navegando entre las nubes sin fronteras.
Tu cielo y mi nostalgia, compartidas en una lágrima vacía, deslizándose insolente por mi rostro.
Nélida López
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)