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viernes, abril 23, 2021

Ulises Fernández pidió su excarcelación, a la espera del juicio

Cumplidos los ocho meses de prisión preventiva, el Juez de Garantías debe resolver si el acusado seguirá detenido mientras el Fiscal Manso termina la investigación del caso. Suspendieron la reconstrucción del hecho y hubo nueva rueda de testigos. Las presiones sobre la Justicia.

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A tres meses de que se cumplan dos años del asesinato del viverista Ariel Lido Gomila, ultimado a balazos en su casa de El Espinillo por delincuentes que entraron a robar y con los que se encontró al regresar de una cena, el único imputado, Ulises Fernández, pidió su excarcelación.

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Su abogado, Juan Luciano, solicitó que se revise la prisión preventiva que pesa sobre su defendido, tras los ocho meses de plazo legal que se cumplieron para renovar ese pedido.

El jueves pasado iba a producirse la reconstrucción del hecho en El Espinillo, pero tras el temporal de viento del miércoles suspendieron la actividad hasta nuevo aviso.

El viernes prestaron declaración testigos que ya habían ofrecido su versión y fueron citados para que Luciano les haga preguntas. La semana que viene declararía nuevamente el único testigo ocular que compromete a Fernández, desde la cárcel, volvió a comunicarse con La Opinión.

En busca de libertad

Ulises Fernández dijo que la declaración de un policía que amplió testimonio el viernes le resultó favorable, “Dijo que ahora no se acuerda quién fue la persona que le dijo que yo era el asesino”, contó a este medio. Para el Fiscal Manso, no hubo ningún aporte significativo que modifique su relato inicial.

El acusado se mantiene en su posición respecto de que el testigo ocular, que dice haberlo visto corriendo en un callejón, con otra persona, saliendo de lo de Gomila, “es una persona con antecedentes que inventó todo”.

En ese marco, asegura que Manso no tiene elementos para probar que él mató al viverista. “Si había ropa con sangre en mi casa es porque había personas que trabajaban en un frigorífico”, dijo Fernández sobre el allanamiento inicial, en el que además secuestraron drogas e imputaron a su pareja de entonces, la ahora exconsejera escolar de Cambiemos, Silvina Sampol, cuyo hijo había dicho
que eran “manchas de salsa, porque había hecho pizzas para las amigas”.

El abogado de Fernández pidió la excarcelación y, subsidiariamente, el beneficio de arresto domiciliario. El detenido sabe que, además del crimen, está imputados por venta de drogas y tenencia ilegal de armas, y que su condición de prófugo durante más de un año hace difícil que consiga lo que busca, antes del juicio.

De todas maneas, insistió: “La droga de Garín me la tiraron ellos. Ni siquiera era cocaína, era todo corte, novalgina”, aseguró. También dijo que las armas que le encontraron “fueron plantadas” por la policía.

Sus argumentos no alcanzan para que el Juez de Garantías le otorgue la excarcelación. Aun cuando los elementos que lo vinculan al crimen de Gomila puedan ser considerados más o menos débiles, las armas, las drogas y las escuchas telefónicas lo involucran en la venta de estupefacientes.

“Yo soy consumidor. Comprábamos un kilo de marihuana y la repartíamos entre cinco amigos, eran 200 gramos para cada uno para consumir 15 días”, repitió este domingo desde la alcaidía de la Unidad Penal 3 de San Nicolás, donde permanece detenido.

Presiones sobre el Fiscal

Desde que comenzó la causa, Manso está contra las cuerdas. Mientras Fernández estaba prófugo, él y su familia fueron amenazados varias veces. En una de ellas, su esposa fue increpada por personas que circulaban en un auto que resultó ser propiedad de una mujer policía. Las sospechas de que el acusado tenía apoyo para esconderse siempre estuvieron presentes.

Cuando declaró una vez detenido, Ulises Fernández denunció que el instructor judicial Sergio Ocampo, de la UFI 5, le pidió “150 mil pesos” para “voltear la causa”. Dijo que lo hizo “en nombre de Manso”, junto a otra persona, en una estación de servicio de Escobar, ciudad donde estaba escondido.

La Justicia decidió trasladar a Ocampo a la Fiscalía de Baradero para evitar que permanezca en el mismo lugar que Manso, con fines preventivos respecto de la causa que se investiga por la denuncia de Fernández.

En las últimas semanas, en el Poder Judicial aseguran que hay sospechas acerca de que Sampol buscaría evitar una condena por venta de drogas –su causa ya fue elevada a juicio con esa calificación–
y que hasta habría ofrecido como moneda de cambio un testimonio que involucraría a su expareja, que mientras estuvo prófugo comenzó una relación con otra mujer, en Garín.

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