Tunante II: “Fortuna” no es lo mismo que suerte
La Marina brasileña entregó a la familia de los tripulantes el informe sobre lo actuado desde el naufragio hasta el cierre de la investigación. El peritaje de la balsa que pudo haber habitado Horacio Morales aún está en manos de la Policía Federal y sus conclusiones se desconocen. Trabajan sobre dos hipótesis que no resisten refutación alguna: “No hay indicios de que estén muertos” y “no hay indicios de que estén vivos”. En la traducción del accidente hubo confusiones al interpretar la palabra en portugués “fortuna” como si fuese “suerte”. En términos jurídicos y en ese idioma, “fortuna” es accidente.
A sólo 22 días de que se cumpla un año desde la desaparición de la embarcación que llevaba a bordo a Jorge “Pulga” Benozzi, Horacio “Mono” Morales, Mauro Capuccio y Alejandro Vernero, La Opinión reconstruye con todas las fuentes disponibles los meses de incansable búsqueda por parte de familiares, amigos y organismos que intervinieron desde el día posterior a la tormenta.
Este medio y sus periodistas colaboraron en silencio durante varios meses respetando el ritmo de las más de 20.000 personas que con escaso o nulo desconocimiento se sumaron a la búsqueda de imágenes satelitales para dar con la embarcación. Del mismo modo, y pasado un tiempo prudencial, comenzó a publicar otras hipótesis de especialistas y navegantes que por experiencia y conocimiento brindaron asesoramiento y luego de expresar sus conclusiones o conjeturas fueron expulsadas del grupo que se autoconvocó y que ahora sigue las informaciones a través de la página oficial www.buscandoaltunante.com.ar.
Parte de los “expulsados” comenzaron a fines de 2014 a exponer sus propias teorías en base a estudios de derivas que proporcionaban periódicamente a las familias y que no fueron tenidas en cuenta para agregar a los recorridos que programaron tanto las autoridades brasileñas como las argentinas durante los primeros días de la desaparición del Tunante II.
Así, las conclusiones, según quien las interprete, indican con la misma fuerza que “no hay indicios para decir que están muertos” o “no hay indicios para decir que están vivos”. Aunque parezca imposible, ambas reflejan la verdad. No hay un solo resto de embarcación ni un solo indicio que rebata estas afirmaciones. Sin cuerpos o sin elementos no hay posibilidad alguna de gestionar la certificación de defunción hasta pasado el tiempo que la legislación de cada país permita y ante un juez que lo acredite. En el caso de los seguros de vida, las compañías que asisten a navegantes toman en cuenta determinados requisitos ante un siniestro. Se desconoce hasta el momento qué tipo de póliza y con qué compañía habían resguardado la embarcación, paso obligatorio para botarla.
El informe puro y duro
Tras un breve resumen del derrotero del Tunante desde que zarpó de San Isidro hasta el puerto de La Paloma en Uruguay donde recalaron para reparar una burda (tensor que sostiene el mástil), nada se dice. Sí se habla de las condiciones meteorológicas en Brasil durante la última jornada en la que se avistó la embarcación.
En la documentación se indica que fueron tomados seis testimonios. Los primeros tres al capitán y tripulantes del buque Selje, que los divisó en medio de la tormenta del 27 de agosto y los tuvo a la vista durante cuatro horas; los otros tres corresponden a la embarcación Kopesca, que es la que encontró la balsa el 12 de octubre de 2014, 47 días después del naufragio.
A esos testimonios se le adjunta la documentación del registro del velero, el nombre de la propietaria, el número de inscripción 025012REY, las medidas y la actividad como nave deportiva y de recreo.
En principio dice que “no fue posible verificar si el velero Tuante II portaba todos los documentos exigidos en las nomas, toda vez que la embarcación continúa desaparecida”. Sí se pudo certificar que los cuatro tripulantes estaban inscriptos con sus respectivos certificados de navegación.
Las pericias de la balsa y un testimonio clave
La balsa salvavidas que podrían haber habitado, tal vez, dos sobrevivientes al naufragio del 27 de agosto, aún está en manos de la Policía Federal de Brasil. No hay peritaje concluyente pero sí la traducción literal del capitán del barco Kopesca que la encontró. El Sr. Víctor Manuel Rodríguez Valverde dice en su testimonio que en momentos en que estaba recogiendo los peces para subir a la embarcación divisan desde la proa del barco la balsa que estaba a casi dos metros de distancia. “La balsa estaba prácticamente sumergida, cerca de medio metro sobre el nivel de agua, completamente enrollada y llena de agua adentro”, dice y agrega que intentaron colocarla en la embarcación pero debido al peso no fue posible. “Entonces fue utilizado el elevador de cargas (pao de cargas)”, señala y completa: “Fue necesario hacer algunas perforaciones para estabilizarla pero no recuerda cuántas. Cuando consiguen levantar la balsa y colocarla en la embarcación vieron que debajo de ella junto al cilindro y los cabos había una tortuga de cerca de 80 kilos”. Luego relata que fue a buscar su cámara fotográfica y que cuando volvió los tripulantes habían arrojado la tortuga al mar. También sostuvo que vio una remera amarilla amarrada artesanalmente en los cabos de la balsa, cerca de la puerta de entrada a la misma, con dibujos relacionados a la Patagonia, perforada con un cuchillo y con cordones gruesos, “lo que lo llevó a creer que la balsa había sido habitada”. Habló a la tripulación para decirle que “pudo haber sido habitada y que la abrieran para poder ver mejor en su interior”. Dice que uno de los tripulantes encontró una bolsita negra (“bolsinha preta estilo pochete”, para argentina una riñonera), “con varios objetos en su interior, pero no dieron mucha importancia, la arrojaron al agua; hasta el momento no sabía que la balsa era del Tunante”. Relata también que se enteró a los pocos días por una comunicación de Facebook con Luana Morales, que su padre siempre usaba una riñonera y que por ello increpó a uno de sus colaboradores, llamado Thiago, por haber arrojado esos objetos al mar. Más tarde describe que guardó “cápsulas de comprimidos, una llave de armario, un par de anteojos rotos, una tarjeta plástica azul y una media esfera de metal”. Sostuvo que la remera amarilla fue desatada y que en el interior del habitáculo encontró solo una camisa azul. Así fue que informó a la Marina de Brasil el hallazgo de la balsa encontrada el 12 de octubre de 2014. Cuando se le preguntó si al abrir los cierres de la balsa sintió olor fuerte contestó que no y que tampoco vio sangre. Indicó también en el testimonio que la balsa permaneció a la intemperie desde su hallazgo hasta entregarla al capitán del Tritao y que el resto de elementos fueron higienizados y guardados. También señala que el cilindro no inyectó aire suficiente a la balsa “porque la misma no era del todo de buena calidad, pero no puede decirlo con certeza”.
Cuando se le preguntó si quería agregar algo dijo: “Por la experiencia que tengo, entiendo que alguien realmente habitó la balsa por algún tiempo, y porque fue fabricada una bandera para señalizar. Dice que los cierres (zipers) de la balsa que sirven para cerrarla, estaban abiertos. Piensa que cuando la balsa zozobró (emborcou) quien estaba adentro fue despedido de la misma”.
Las horas estratégicas
En el testimonio de los tres tripulantes del Selje queda claro que todos vieron al Tunante, que lo mantuvieron cerca durante más de cuatro horas, que divisaban en el interior una luz blanca, que no hubo posibilidad de comunicación a través de los equipos de VHF, que las olas eran de entre 7 y 8 metros y que llegaron a estar a 0,1 millas náuticas. También indican que aminoraron la velocidad y que rodearon durante horas el derrotero del barco en el que navegaban Benozzi, Vernero, Capuccio y Morales.
Esa fue la oportunidad más importante para encontrarlos con vida y es probable, según entienden los especialistas, que al menos uno haya sobrevivido más de 30 días. Por el momento nadie ha podido comprobarlo porque el peritaje de la balsa “fue entregado para pericia técnica a las Unidades Técnico Científicas de la Delegación de la Policía Federal de Pelotas y Porto Alegre de Río Grande do Sul para que efectuaran estudios específicos” y tras el requerimiento de respuesta mediante un oficio no recibieron nada concluyente.
En cuanto a los factores que contribuyeron a la desaparición del velero, no hay indicios de que haya desaparecido deliberadamene ni de ser fruto de una falla humana (sea impericia, negligencia o imprudencia), concluyéndose por lo tanto que la causa determinante “do fato da navegacao foi Fortuna do Mar”, es decir que el hecho de la navegación fue un accidente de mar.
Los días del Tunante
Esta es la reconstrucción que hace la Marina brasileña del recorrido de la embarcación:
22-08-2014: El barco zarpa desde el Club Náutico San Isidro con destino al puerto La Paloma en Uruguay.
24-08-2014 a las 22.50: Zarpa de La Paloma con destino a Río Grande.
26-08-2014 a las 13.30: El Servicio de Búsqueda y Salvamento (Salvamar Sul) recibe comunicación de la señora Irella, amiga de los tripulantes, solicitando apoyo para la embarcación, que estaba a la deriva a aproximadamente 110 millas náuticas del faro de Mostradas por lo que fue requerido el navío brasilero RbAM Tritao para dirigirse a la posición reportada.
26-08-2014 a las 15.30: Después de verificar las embarcaciones que navegaban más próximas a esa posición, se solicita que el buque mercante Selje se dirija hacia el lugar.
26-08-2014 a las 22.50: La nave Selje avistó al velero pero no consiguió recoger a los tripulantes debido a las desfavorables condiciones meteorológicas.
27-08-2014 a las 04.00: El navío Selje informa que ha perdido contacto visual con el velero.
27-08-2014 a las 8.30: Se solicita al departamento de salvataje aéreo Curitiba que apoye la búsqueda con un P95 durante el horario diurno y con un P3 por la noche.
29-08-2014 a las 9.30: La corbeta argentina Rosales se incorpora a la búsqueda.
29-08-2014 a las 19.25: La aeronave P3 de la Fuerza Aérea Barsilera divisa 10 objetos de colores naranja, blanco y amarillo, siendo convocados los navíos Tritao de Brasil y Rosales de Argentina para recogerlos. El Tritao los carga a bordo.
30-08-2014 a las 23.00: La fragata brasilera Radmaker se suma a la búsqueda.
01-09-2014 a las 13.40: Se incorpora la corbeta argentina Gómez Roca.
12-10-2014 a las 15.30: El Barco Pesquero Kopesca encuentra una balsa salvavidas dañada y con pertenecías de los tripulantes del Velero Tunante II, con indicios de haber sido habitada.
14-10-2014 a las 14.00: El equipo de Salvamento sur recibe vía mail la información del barco pesquero Kopesca anunciando que encontró la balsa salvavidas.
15-10-2014 a las 15.00: La embarcación Tritao intercepta al Kopesca para recoger la balsa dañada.
18-10-2014 a las 6.50: La fragata brasilera Greenjalgh se incorpora a la búsqueda.
19-10-2014 a las 8.30: La corbeta argentina Parker se incorpora a la búsuqeda.
07-12-2014 a las 16.00: Encuentran un mástil de madera con bandera argentina con un navío de pesquisa de la Universidad Federal de Río Grande (FURG) a 68 millas náuticas al este de Santa Catarina. El día 19 de diciembre se determina que ese elemento no era compatible ni pertenecía al Tunante II.

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