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Toma 1: El operativo y la presencia de efectivos policiales llamó la atención de quienes el jueves al mediodía llegaron a la zona bancaria. Ni más ni menos que los tres fugados del penal del General Rodríguez, que mantuvieron en vilo al país durante trece días, habían pasado por San Pedro “a buscar plata” en los cajeros automáticos. Un verdadero disparate para el razonamiento pero un dato posible para la paranoia generalizada que aportaba datos de la presencia de los responsables de asesinar a los traficantes de efedrina, Ferrón, Forza y Bina.
Sólo horas después La Opinión pudo develar en su edición web que el pedido de las imágenes de las cámaras de seguridad de las sucursales bancarias que supervisó en persona el Fiscal Marcelo Manso obedecía a la denuncia de una vecina que creyó identificarlos cuando desconocidos le preguntaron dónde podían encontrar un cajero automático. El hermetismo impuesto por la procuradora María del Carmen Falbo a sus agentes fiscales sólo alimentó versiones insólitas que llegaron incluso a aportar indicios sobre el paso de los hombres más buscados de la Argentina por una pollería céntrica y hasta por un conocido alojamiento para turistas. La velocidad judicial quedó al desnudo cuando este medio certificó que habían pasado 48 horas hasta que llegó el oficio a la Fiscalía en el marco de una investigación con ribetes de trágico sainete. Con esas instrucciones los agentes judiciales llegaron a cada banco con la obligación de efectuar el procedimiento y requisar el material fílmico registrado entre las 7 y las 8.30 de la mañana del martes de esa semana. “Si un cliente saca más de 3000 pesos con la tarjeta de débito en cualquier otra ciudad acá salta la alarma”, indicó un empleado bancario para graficar que la posibilidad de que los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci hubiesen ingresado a San Pedro. “Ni por la 1001 ni por la 191 se arriesgan” conjeturó un comerciante que a las carcajadas señalaba el mal estado de los accesos aún para quienes llegan con propósitos delictivos.
Toma 2: El sábado por la tarde, el periodista especializado en policiales Ricardo Canaletti comenzó su programa ofreciendo detalles de la entrega de los TRES prófugos en la localidad santafesina de Cayasta.
“Como cobardes se rindieron”, dijo y se animó a más: “los detuvieron a caballo” para seguir con su frondosa imaginación inventando o deseando que los hechos coincidieran con la historia que relataba cual si fueran los resultados de las elecciones que difundió el periodista Roberto Navarro en C5N cuando anunció que Aníbal Fernández había ganado las elecciones y sería el Gobernador de Buenos Aires por una diferencia de diez puntos sobre María Eugenia Vidal. Lejos de arrepentirse de su versión, el cronista de TN desapareció luego de la pantalla sin pedir disculpas por una historia que nunca sucedió. La jornada terminó con un solo detenido y con las principales autoridades del país como únicas responsables por la difusión de felicitaciones en redes sociales tras creer que por simple voluntad había “final feliz” para esperar el domingo.
Toma 3: El domingo, con burlas, chistes y placas desopilantes en Crónica TV las cosas fueron peores cuando la sociedad asistió azorada a las imágenes de procedimientos con policías de ojotas y vecinos que por suerte fueron detectives, negociadores, investigadores y héroes al facilitar a las fuerzas de seguridad todo lo necesario para la captura de los delincuentes que se habían escondido en el galpón de una empresa arrocera y que recién tuvo lugar el lunes por la mañana. Ese domingo alrededor de las 20 horas una periodista de América TV, con un videograph que anunciaba “Procedimientos en San Pedro” conmocionó a los vecinos que comenzaron a consultar a los medios locales sobre “el lugar donde están” Christian y Víctor. El rumor siempre le gana a la verdad y comenzaron a aportar datos sobre una embarcación que los traía por el Paraná hasta las costas de la zona de Canaletas. Siempre cuesta hacer comprender que no todo lo que dice “la tele” es cierto y mucho menos cuando la desconfianza ha ganado terreno frente a los medios de comunicación.
