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Edición 1399
Publicado el: Miércoles, Enero 23, 2019 - 12:53

Tres delincuentes sampedrinos mantuvieron en vilo al país tras tomar rehenes en la cárcel de San Nicolás

Gaby Mendoza, Carlos Escobar y Facundo Andrade tomaron como rehenes a un médico, un enfermero y un agente del Servicio Penitenciario en el área de Sanidad. Tras varias horas de negociación, los liberaron. Desde la cárcel, llamaron a La Opinión para hacer saber sus condiciones a las autoridades.

Una toma de rehenes en la Unidad Penal 3 de San Nicolás mantuvo en vilo al país durante más de dos horas, el jueves pasado, desde que los protagonistas se comunicaron con La Opinión para hacer conocer sus condiciones y hasta que, finalmente, accedieron a liberar a las personas que tenían cautivas

Luego del motín, que comenzó cuando los reclusos se enteraron que iban a ser trasladados a otras cárceles porque otro interno los denunció por sometimiento sexual, fueron derivados a la Unidad Penal 41 de Campana y, según pudo saber este  medio, se preparaba un nuevo traslado, con destino a Junín.

Eran tres detenidos sampedrinos, condenados por diversos ilícitos. Tomaron como rehenes a un médico, un enfermero y un agente del Servicio Penitenciario.

Carlos Armando Escobar Villarruel, Marcos Facundo Andrade Arpía y Jorge Gabriel Mendoza Romero, quien se comunicó con La Opinión para pedir que se informen a las autoridades sus peticiones, fueron los protagonistas del motín.

Tenían como rehenes al agente penitenciario Eliseo Flores; al médico de turno, Ariel Salazar; y al enfermero Walter Aguirre, quienes fueron liberados sanos y salvos tras las negociaciones, de las que participaron la Fiscala Sandra Bicetti, el Fiscal Julio Tanús, el titular de la policía de investigaciones, Raúl Hevia, y el director del penal, Abel Ramírez.

Una tensa negociación

Las autoridades que dialogaron con los delincuentes lograron liberar a los rehenes alrededor de las 18.30, tras horas de conversación con los reclusos, que habían sido acusados de atacar sexualmente a otro interno e iban a ser trasladados.

La negociación fue con el reconocido delincuente Gabriel “Gaby” Mendoza, de 27 años, condenado a 18 años de prisión el año pasado, quien antes de aceptar diálogo con las autoridades se comunicó con La Opinión para exponer sus condiciones y requerir presencia de fiscales, jueces y de la prensa.

“Fuimos acusados procesalmente por un interno, la Policía nos sacó de un pabellón, nos tiene en una celda donde ni siquiera tenemos una canilla. Y nos sacaron toda la comunicación con nuestra familia. Lo único que queremos es salir bien, y la única manera de salir bien es que ustedes (los medios) estén presentes, porque nos van a matar. Para terminar con toda esta situación de motín y para salir todos ilesos”, aseguró el recluso en una llamada telefónica cuya grabación recorrió el país.

Desde el Servicio Penitenciario Bonaerense informaron que los tres internos tenían “problemas de convivencia” y que por ello iban a ser trasladados en las próximas horas. “Se enteraron y para evitar el traslado hicieron esta acción violenta”.

Tras la liberación de los rehenes, se difundieron videos caseros de la negociación, cuando Mendoza habla con personal de la Unidad Penal 3 y, detrás de él sus cómplices mantienen a los rehenes, recién atrapados, uno en el piso y otro de pie, bajo amenazas con facas.

Otro video muestra un fragmento de lo que fueron esas horas de conversación a través de las rejas, en las que las autoridades procuraban que los reclusos depusieran su actitud y liberaran a los rehenes, a quienes tenían atados en sillas.

En un pasaje, Mendoza cuestiona al jefe del penal y a un encargado de pabellón, a quien acusa de no cumplir con el compromiso de entregarle un chip telefónico y hasta de solicitarle dinero.

“Acaban de salir. Se llegó a una negociación. Están sanos y salvos”, informaron a las 18.30 a La Opinión autoridades que trabajaban en el tema desde que comenzó la situación ese jueves por la tarde.

Tres peligrosos delincuentes sampedrinos

Los tres detenidos que se amotinaron son sampedrinos y cumplen condena por diversos delitos. Ninguno supera los 30 años y cada uno tiene sobre sus espaldas una vasta trayectoria delictiva, que comenzó cuando eran menores de edad.

El más conocido es Jorge Gabriel Mendoza Romero. “El Gaby”. Tiene 27 años y el año pasado fue condenado a 18 de prisión. Lo habían detenido en mayo de 2014, cuando estaba escondido en una villa de Rosario, luego de un 2013 muy activo en el que cometió una gran cantidad de ilícitos.

En julio de 2013 cometió el violento asalto a una familia de apellido Gorosito; el 6 de agosto participó de la entradera a la familia Lavanchy, en la localidad rural de Santa Lucía; el 9 de ese mes, amenazó de muerte a una joven de 27 años.

El 12 de agosto de 2014 participó de un enfrentamiento armado. Cuando el que tenía enfrente simuló estar muerto, huyó. Al otro día, tras el incendio intencional de una vivienda, se escapó de la policía gracias a un amigo, que se interpuso con un machete.

El 14 de agosto fue denunciado por disparar contra una vivienda en Manuel Iglesias 800. El 15 volvió a enfrentarse con la policía y escapó hacia el barrio 2 de Abril, donde fue protegido por vecinos que agredieron a los efectivos que lo perseguían.

El 16 de febrero disparó contra Pedro Lineros, quien había apuñalado a su amigo Gastón “Chizito” Cabrera, que luego moriría. Tras ello, huyó a Rosario, donde el ahora comisario general retirado Dante Paolini lo detuvo, en mayo de 2014.

Carlos Armando Escobar Villarruel tiene 25 años y fue condenado en el mismo juicio que Mendoza, aunque a él le tocaron cinco años menos: el Tribunal lo sentenció a 13 años de prisión.

También fue acusado por intento de homicidio tras el violento robo a la familia Gorosito, hecho ocurrido en julio de 2013, en la que el dueño de casa recibió un disparo de arma de fuego; por “abuso de armas” y amenazas contra la familia Fernández; amenazas contra un joven de apellido Lencina.

También por un robo ocurrido en un comercio ubicado en Boulevard Moreno y 11 de Septiembre; y por el ataque a balazos contra Pedro Linero.

Marcos Facundo Andrade Arpía solía vivir en el barrio 49 Viviendas. Cuando lo detuvieron ya residía en una vivienda de calle Molina al 600, que actualmente ocupa su familia. Tiene 26 años. También, como los otros dos, posee trayectoria delictiva.

Está detenido acusado de robo calificado y tentativa de homicidio. El Tribunal que lo condenó lo sentenció a cinco años de prisión por esos delitos, que purgaba, junto a Mendoza y Escobar en la UP 3 de San Nicolás.

Luego de la liberación, desde el Ministerio de Justicia bonaerense que conduce Gustavo Ferrari, de cuya órbita depende el Servicio Penitenciario Bonaerense, decidieron no ofrecer declaraciones sobre el tema.

EDICION IMPRESA #1428
Viernes 16 Agosto 2019

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