Tras los desmontes, faltan 800 mil pesos por día en jornales
En los últimos 20 años se perdieron más de 15 mil hectáreas y más de un millón de jornales anuales, lo que significó la destrucción de la principal generadora de mano de obra del distrito de acuerdo a un informe elaborado por Uatre. Sin políticas activas para la recuperación, el Gobierno provincial no dio respuestas, más allá de lo discursivo. En la Legislatura todavía duerme el proyecto de Rocca y Britos para que haya una cuenca frutícola con epicentro en la ciudad.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/jornales.jpg)
Los datos que el investigador y economista sampedrino Joaquín Farin manejaba en 2007 decían que San Pedro y su zona de influencia supieron representar “casi la totalidad de la fruticultura de la Provincia de Buenos Aires”. La campaña que Uatre y Seda iniciaron en los últimos años manejaba cifras que cerraban la investigación en 2006 y hablaban de 550 mil pesos por día menos en jornales que antes del boom de la soja. Ahora tienen números que corresponden a 2013 y la crisis se profundiza.
Si en 1990, las más de 19.000 hectáreas de montes frutales (durazneros y cítricos) necesitaban 1.355.940 jornales al año y volcaban al circuito económico local un total de 298.306.800 pesos, los cálculos de Uatre para 2013 dan cuenta de 248.000 jornales para unas 3.500 hectáreas cultivadas, es decir unos 54.560.000 pesos de mano de obra. Ello implica 243.746.800 pesos menos al año que no están en la economía sampedrina.
Cifras preliminares
Las cifras corresponden a un informe que elabora Uatre, con referencia en 2013 y, por lo pronto, tiene carácter preliminar, según indicó Horacio Neyra. El gremio que conduce Cecilio Salazar y el de embaladores de Mauricio Preiti tenían datos precisos hasta 2006, que daban cuenta de la siguiente comparación: entre 1990 y 1995 había 10.500 hectáreas de durazno, que insumían unos 840.000 jornales al año para todo el ciclo, que comienza para esta fecha con el raleo.
Las plantaciones de cítricos abarcaban una superficie de 8.599 hectáreas en las que trabajaban 515.490 jornales al año. Entre ambas, para ese lustro, en el que comenzó la decadencia, había 19.099 hectáreas cubiertas y se necesitaban 1.355.940 jornales al año.
“Los ciclos estaban organizados de manera tal que había 300 días de trabajo”, aseguró Neyra a La Opinión. “Se trabajaba todo el año, a veces tenía que venir gente de afuera porque no se daba abasto”, sostuvo.
“Yo no estoy en condiciones de dar cuenta de los números de los últimos años”, dijo, más cauto, Preiti desde el Seda, quien indicó que aguardan los datos que está relevando el Inta.
“La cantidad real no la sabemos, hay muchos productores que no participan en la mesa multisectorial, que no están afiliados en la Cámara, que no trabajan para exportar sino para el mercado interno, son muy difíciles de cuantificar”, explicó.
Aun así, analizó: “Igual, 700 hectáreas más o menos, la crisis es terminal”, sobre todo en cuanto a cítricos refiere. La campaña de durazno, que comienza con el raleo en las próximas semanas, tiene perspectivas positivas para este año, sobre todo porque hubo heladas en Mendoza y el norte, lo que posibilita que la fruta local se reposicione.
Desde la Cámara de Productores (Caproem), Horacio Frangi calculó que entre ambos cultivos hay “más o menos 4 mil hectáreas”, que insumen “unos 80 jornales por hectárea por año, promedio que incluye a los que se generan en galpones de empaque”. También esperan los datos del relevamiento de Inta.
Una promesa incumplida
Desde que a principios de 2011 el intendente de Cañuelas Gustavo Arrieta se hizo cargo del Ministerio de Asuntos Agrarios provincial hubo mucha expectativa en torno a la cuestión frutícola. Es que el propio funcionario dijo en San Pedro, en un Salón Dorado municipal repleto de productores y representantes gremiales del sector, que había “una cuestión estructural” y lamentó el proceso de sojización de los últimos quince años.
Luego, en mayo, recibió al Intendente Guacone, al Director de Producción Ojea, a miembros de los sindicatos y de la Cámara de Productores, que a través del Ingeniero Horacio Frangi expuso una evolución del sector entre los años 2004 y 2011 que fue lapidario respecto de los índices.
Allí, los funcionarios propusieron “una mesa de trabajo que elabore un Plan de Revalorización de la Cuenca Frutícola del Noreste Bonaerense” y prometieron un “Plan Estratégico de Producción”.
No sólo eso. Enviaron una gacetilla a los medios en la que hablaban de un plazo de 20 días para definir programas a implementar en el corto, mediano y largo plazo. Los veinte días fueron seis meses, tras los que las comunicaciones con los referentes locales del tema fue para decir que el Gobierno provincial atravesaba una crisis económica que no le permitía pensar en un subsidio de 14 millones de pesos como el que se había planteado, por lo que habría que buscar otras fuentes de financiación.
La mesa multisectorial sigue reuniéndose. “No bajamos la bandera de lucha por la cuenca frutícola, para que genere políticas específicas para el sector”, sostuvo Frangi. En ese sentido, todavía esperan que la Legislatura trate el proyecto que elevó Patricia Rocca con apoyo de Guillermo Britos.
Carlos Zagabria y Norberto Atrip, cercanos a Monfasani y al Frente Renovador, también solicitaron datos para plantear un proyecto similar en la Cámara de Diputados provincial.
Un pasaje a Río Negro
Desde Seda, Mauricio Preiti señaló a La Opinión que muchos de los afiliados a su gremio que suelen trabajar en los galpones de empaque “se van a Río Negro, y muchos ni vuelven”. En los primeros días de enero comienza el trabajo con la cosecha de peras y manzanas.
De hecho, por estos días ya hubo solicitud de algunas empresas que requieren mano de obra porque no dan abasto con la rionegrina. “Conviene ir, porque acá no hay nada y allá ganan bien”, dijo Preiti.
